Hace exactamente tres semanas, el fútbol argentino vivió su fiesta más esperada al derrotar a Brasil en Buenos Aires y asegurar un pasaje rumbo a la Copa Mundial de la FIFA. Sin embargo, el equipo de José Pekerman cuenta hoy con una nueva posibilidad de quedar en la historia: si vence a sus eternos rivales en Fráncfort, levantará un título oficial de mayores por primera vez en doce años. La Copa FIFA Confederaciones, a un año de la cita mundialista, adquiere todavía mayor importancia.

La última gran consagración de los Albicelestes data del 4 de julio de 1993 en Ecuador. Allí, el equipo que dirigía Alfio Basile venció 2-1 a México en la final de la Copa América y se quedó con un festejado bicampeonato. Nadie pensaba que, a partir de allí, el horizonte se tornaría oscuro.

Varias fueron las competiciones a las que Argentina arribó como favorita, e igual cantidad de oportunidades en las que se fue silbando bajo. En especial la última Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002, una herida que aún no ha cicatrizado. José Pekerman, esta noche, podría inscribir su nombre en la historia.

"Una historia distinta"
Rachas negras al margen, los argentinos saben que afrontan un partido especial. El título en juego, Alemania como escenario y Brasil en la vereda de enfrente hacen que el choque de este miércoles tenga marcados aires mundialistas. "Todos los jugadores quieren estar en estos encuentros, en todos ellos hay una motivación por sentirse que uno juega ante otro equipo que merece mucho respeto", remarca un siempre diplomático José Pekerman. Y es que el entrenador sabe de lo que habla: Su primer título con los juveniles, allá por 1995, fue justamente ante la Verdeamarelha, equipo al que volvió a eliminar por la misma competencia en Malaisia 1997.

Sin embargo, no es necesario viajar tan lejos en el tiempo para encontrar una alegría Albiceleste por sobre la tristeza de sus vecinos. El martes, en Holanda, el seleccionado sub-20 que lidera Lionel Messi eliminó a los brasileños en semifinales del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA. Y el 8 de junio pasado, por eliminatorias, los mayores derrotaron a los campeones del mundo por 3-1. Para Pekerman, aquel encuentro "puede tener su influencia en algún punto, pero en el fútbol no siempre las cosas no se repiten dos veces".

¿Qué espectáculo disfrutaremos entonces esta noche? "Será un gran partido, con jugadores que representan a dos equipos que prestigian el fútbol mundial. Ambos tienen circulación, manejo de balón y lo que más provoca daño en los rivales, que son las situaciones de gol y remate".

Pero a no equivocarse. Detrás de su diplomacia inquebrantable, el seleccionador argentino es consciente de la posibilidad que tiene frente a sí. "Vinimos a Alemania para buscar algunas respuestas y seguir rodando al equipo. Pero que quede claro: Queremos dejar al equipo lo más arriba posible. Nuestra historia así lo exige".