RESUMEN DE LA JORNADA - Es un clásico del fútbol: Alemania contra Argentina. Sea cual sea la ocasión o el momento, es un enfrentamiento siempre cargado de historia y de fascinación transcontinental, que vibra con una mezcla de magia sudamericana y voluntad teutónica. Hoy, en Núremberg, los dos rivales han vuelto a encontrarse en la Copa FIFA Confederaciones y ha sido difícil separarlos.
ARG 2 : 2 GER | AUS 0 : 2 TUN
Sin embargo, independientemente del resultado, ambas selecciones ya se habían clasificado para disputar las semifinales. De igual manera, Túnez y Australia sabían muy bien que estaban ya eliminados, fuera cual fuera el resultado conseguido en Leipzig. De hecho, el equipo africano volverá a casa mucho más contento que su rival, tras su victoria por 2-0 que ha relegado a los australianos a la última posición del Grupo A.
Los dos pesos pesados del grupo se han enfrentado ya en dos finales consecutivas de la Copa Mundial de la FIFA -no existe un emparejamiento similar- y se han medido hace tan sólo cuatro meses en Düsseldorf. Es sorprendente que el partido de esta noche haya seguido exactamente la misma tónica y se haya saldado con otro empate a 2-2. De nuevo, fue Alemania el equipo que llegó antes a la meta rival, no en una, sino en dos ocasiones; y Argentina, el conjunto que ha demostrado la mayor entereza y decisión, en consonancia con la que ha servido tan bien a la Nationalmannschaft hasta la fecha, en sus muchas y famosas campañas. Tres de los cuatro goles fueron auténticas joyas, aunque es el equipo anfitrión el que se sentirá en estos momentos más satisfecho con el resultado, con el que ha mejorado el fabuloso récord de Jürgen Klinsmann -con 14 partidos al mando de la selección y una única derrota- y se ha asegurado el pase a semifinales como campeón de grupo.
Argentina no derramará demasiadas lágrimas por haberse clasificado como subcampeona de la tabla, ya que eso significa que se libra de enfrentarse a Brasil en Hanóver el domingo, siempre y cuando los campeones del mundo se aseguren el segundo puesto de su zona. Sin faltarle al respeto a México, una selección que se impuso muy merecidamente a los reyes de la samba hace dos noches, a Argentina no le hará ninguna ilusión enfrentarse tan pronto a sus grandes rivales sudamericanos, después de su más reciente encuentro de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA en Buenos Aires que terminó con victoria 3-1 para los Albicelestes. Si tiene que medirse con ellos en la final de Fráncfort dentro de una semana, ¡qué remedio!
Pero Alemania disfruta de muchas posibilidades de ocupar ese puesto, en lugar de Argentina, sobre todo después de que el joven equipo de Klinsmann perfeccionara su aprendizaje con otra actuación muy sólida. El segundo gol del empate, que marcó en el minuto 16 Esteban Cambiasso -su primer gol internacional-, salió con una trayectoria un tanto desviada, pero no estaría muy bien quitarle el valor que se merece la calidad de estos goles, de los cuales, al menos tres nunca habrían desentonado en una final de la Copa Mundial de la FIFA.
El primero, un gol de Alemania tras un lanzamiento de falta, es de origen brasileño, puesto que Kevin Kuranyi nació en Río de Janeiro. Hay una maravillosa mezcla de influencias en ese inmenso corpachón de 189 centímetros de altura de los pies a lo más alto de esa cabeza inconfundible. Aparte de raíces brasileñas, también tiene rasgos de la cultura húngara por parte de su abuelo, y panameña por parte de madre. Ah, y también alemana -por parte de padre-.
Fue justamente otro lanzamiento de falta el que permitió a Argentina igualar el encuentro tres minutos más tarde, con un toque de pura clase que ha confirmado a Juan Riquelme como uno de los grandes futbolistas de esta competición. Se trata de su tercer gol en encuentros consecutivos y su segunda nominación como Jugador Budweiser del Partido. Sus disparos en jugadas a balón parado fueron sublimes, y frustrantes para Timo Hildebrand, quien aspiraba a demostrar que a Oliver Kahn no le ha salido únicamente un serio rival para vestir el número uno de la selección alemana.
Hubo muchas otras maravillas que presenciar: los toques y movimientos de Luciano Figueroa -el héroe de los tres goles del segundo partido de Argentina-, las inmensas carreras del bien considerado Carlos Tévez, el ímpetu en ataque en los primeros compases de Fabian Ernst, la resistencia en el área penal de Per Mertesacker.
Añádase a todo ello el segundo gol de Alemania, que transformó expertamente Gerald Asamoah, después de un perfecto pase en la primera parte de Kuranyi. Estos dos hombres compartirán la línea ofensiva del Schalke 04 la próxima temporada, tras el reciente traspaso de Kuranyi desde el Stuttgart. Sirvan estas líneas de aviso para todos los defensas de la Bundesliga.
Mientras estos dos equipos se preparan para los choques venideros -¿y otro posible encuentro entre ambos en la final?-, Túnez y Australia vuelven a casa tras haber contribuido en gran medida a un estupendo espectáculo. Con su victoria, gracias a un par de goles de Santos, el campeón africano se ha adjudicado también el premio de consolación del grupo y la oportunidad de concentrarse en Alemania 2006. Sus posibilidades en el campeonato mundial han mejorado muchísimo durante su estancia en la presente competición, con el fracaso de Marruecos en su intento por imponerse a Kenia. Esos goles le han reportado a Santos el premio de Jugador Budweiser del Partido y abocado a los australianos a su tercera derrota consecutiva. Tras haber marcado cinco goles en sus dos primeros encuentros; en esta ocasión, incluso John Aloisi -hasta la fecha máximo goleador del torneo con cuatro dianas- sufrió una auténtica sequía.
Una última nota: hoy no se ha producido ni un solo lanzamiento penal, algo muy extraño para una competición que ha visto ocho penas máximas en los ocho primeros partidos.