Si una cosa ha sacado Grecia en claro de esta Copa FIFA Confederaciones es la certeza de que, en caso de que se clasifique para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006, no le esperan partidos fáciles. Si bien antes del inicio del campeonato, Otto Rehhagel y sus hombres ya lo habrían imaginado más o menos, ahora los campeones de Europa saben positivamente que no pueden cometer un solo error, así como tampoco disminuir la intensidad de su juego, si vuelven a Alemania el año que viene.
Simplemente, los griegos, cansados y con problemas de lesiones, no llegaron a poner los pies en el suelo en este campeonato. Ofrecieron dos actuaciones insípidas, algo muy desacostumbrado en ellos; cayeron derrotados por 3-0 ante Brasil, en su partido inaugural del Grupo B, y fueron superados por Japón durante su derrota por 1-0, que supuso su eliminación del torneo.
"Estamos pasando por una etapa muy difícil y no hemos podido sacar nuestra agresividad tradicional", comentó el delantero Angelos Charisteas a Fifaworldcup.com después del partido contra Japón. La vieja llama, que alimentó su marcha victoriosa por la Eurocopa 2004, volvió a crepitar durante la actuación, notablemente mejorada, que ofreció contra México en el último partido de grupos, que se saldó con un empate a 0-0. Pero ya era demasiado tarde para los helenos.
Grecia, que no posee la creatividad ni el juego ofensivo de la mayoría de sus rivales, compensa estas faltas con su juego de equipo, cohesionado y apasionado, con el que anula las amenazas del rival. Cuando este aspecto falla, los resultados tienden a ser negativos.
Su actuación contra México, aupada por los gritos de apoyo de una impresionante legión de hinchas, demostró que aquella llama no se había extinguido nunca, simplemente había menguado.
La labor del conjunto griego se vio obstaculizada por la lesión del central Traianos Dellas y por el problema de ligamentos que mantuvo alejado de los dos primeros encuentros a Mihalis Kapsis, su compañero en las tareas defensivas. Además, el lateral derecho Giourkas Seitaridis jugó sólo 45 minutos en este campeonato y, en el partido contra Japón, se registró la ausencia del capitán Theodoros Zagorakis. Para un equipo que basa su juego en tácticas defensivas, fueron golpes muy duros de superar.
Aunque Rehhagel confía en poder contar con esos jugadores cuando llegue el momento, ahora le esperan otros dos problemas, que deberá solventar mientras Grecia reanuda sus intentos de clasificarse para Alemania 2006, en septiembre contra Kazajistán.
El primero es la sequía de goles que está sufriendo su selección. Hasta el momento ha disputado cinco partidos sin haber marcado ni un solo tanto, pese a contar con sus mejores delanteros sobre el terreno de juego. Contra México, complementó su línea ofensiva habitual, compuesta por Charisteas y Zisis Vryzas, en primer lugar con Ioannis Amanatidis y, a continuación, con Theofanis Gekas y Dimitrios Papadopoulos. Incluso con cuatro atacantes en la alineación, fue incapaz de lograr ni una sola diana.
La segunda cuestión a resolver es reforzar la base que conforma la selección nacional griega e inyectarle sangre joven, un problema que pusieron de manifiesto las grandes dificultades de Grecia para superar la crisis provocada por las lesiones, durante la presente Copa FIFA Confederaciones.
Gekas, Amanatidis y los defensas Sotirios Kyrgiakos y Efstathios Tavlaridis fueron algunas de las segundas opciones que probó Rehhagel durante el torneo, con mayor o menor éxito. La competición preliminar para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006, tan inestable para Grecia, y el certamen propiamente dicho no son precisamente los mejores momentos para hacer experimentos, por eso Rehhagel tiene los dedos bien cruzados, con el ardiente deseo de que sus estrellas de la Eurocopa 2004 sigan en plena forma.
No obstante, Grecia ha salido de Alemania con la moral alta, después de que un equipo experimental aguantara estupendamente el tipo contra un conjunto mexicano que, en su partido anterior, había derrotado a Brasil, la selección campeona del mundo. Los huecos en su alineación, tan evidentes en los dos encuentros previos, parecían bien tapados y, lo que es más importante, el equipo, aguijoneado por dos humillantes derrotas, redescubrió su espíritu de lucha.
Ahora, el trabajo primordial que le espera a Rehhagel es emplear esa actuación para mantener vivo el fuego durante los próximos doce meses, si Grecia desea repetir el año que viene, en Alemania, la hazaña que protagonizó en el Campeonato Europeo de la UEFA.