Seis días después de decir adiós a la Copa FIFA Confederaciones, la selección australiana se ha visto convulsionada por la marcha de su entrenador, Frank Farina. Su etapa de seis años al frente de los Socceroos ha sido la más larga de ningún seleccionador australiano. A continuación examinamos el legado que deja a su sucesor.
Su sustituto se hará cargo de un equipo con un gran carácter, capaz de marcar goles, y que está a sólo cuatro partidos de clasificarse para Alemania 2006. Sin embargo, esos elementos positivos están también acompañados de otros negativos, que quedaron cruelmente patentes en la edición de este año de la Copa FIFA Confederaciones.
Si bien Australia no pasó apuros para marcar goles, sí tuvo muchos problemas para evitarlos, ya que recibió cuatro en cada uno de sus dos primeros partidos, contra Alemania y Argentina. La primera mitad del encuentro inaugural contra los anfitriones marcó la tónica. Australia estuvo dos veces con desventaja y otras tantas remontó. Un penal de Michael Ballack a la hora de juego obligaba a los hombres de Farina a realizar una gesta, más difícil aún cuando Lukas Podolski marcó a dos minutos del final.
Por supuesto, este equipo enérgico y bien organizado no se rindió: el tanto de John Aloisi en el tiempo añadido dio fe de ello, y dejó a los australianos a un gol de una selección que había ganado la Copa Mundial de la FIFA en tres ocasiones. Pero el daño ya estaba hecho.
Lo mismo ocurrió en su siguiente cita, en Núremberg contra Argentina. La Albiceleste se situó con una ventaja de tres goles en el minuto 53. Los únicos presentes en el estadio que creían en la remontada australiana eran los propios miembros del equipo, y dieron un buen susto a los sudamericanos al marcar dos goles en nueve minutos, poniéndose también a un gol de conseguir un resultado que hubiera sido histórico.
En el minuto 89, cuando los oceánicos presionaban en busca del empate, Luciano Figueroa hizo el tercero de su cuenta particular, acabando así con las esperanzas de Australia de pasar a semifinales. Y una estadística preocupante ya estaba a la vista de todos. Los dos tantos recibidos posteriormente a manos de Túnez en Leipzig incrementaron a diez la cifra de goles en contra en Alemania.
"No es bueno", declaró Farina tras el partido. "Si miramos los diez goles que hemos recibido, ha habido errores básicos, y dos fueron penales. A escala internacional esos fallos se pagan, eso es lo que hemos aprendido de este torneo. Tendremos que mejorar ese aspecto".
El balance era desolador. Australia se convirtió en el tercer equipo en la historia de la Copa FIFA Confederaciones en haber perdido todos sus partidos en la fase de grupos. También recibió la segunda mayor cifra de goles en contra en la primera fase, al encajar uno menos que los once de Nueva Zelanda en el torneo de 2003.
Con eso en mente y con interrogantes cada vez mayores acerca del futuro de Farina, el técnico de Sydney ha decidido renunciar al cargo de mutuo acuerdo con la Asociación. "Las conjeturas cada vez mayores sobre mi posición no son algo que quiera ver afectar al rendimiento del equipo, y la posibilidad de que eso ocurra me ha llevado a hacer este anuncio. Tenemos los jugadores y el respaldo necesarios para llegar al Mundial, y no se debe permitir que ni un solo elemento de nuestro enfoque socave es".
Siempre que, claro está, Australia venza a las Islas Salomón en la eliminatoria de la zona oceánica que disputarán en septiembre ambos países, el nuevo seleccionador y sus pupilos tendrán de tiempo hasta noviembre para preparar la decisiva repesca por un puesto en la Copa Mundial de la FIFA, frente al quinto clasificado de la competición preliminar de la zona sudamericana.
Los australianos contarán con el aliciente del regreso de Harry Kewell, Marco Bresciano y un Mark Viduka totalmente restablecido para ese duelo a doble partido, pero la mayor preocupación del sucesor de Farina será la retaguardia. No obstante, con jugadores de la talla de Mark Schwarzer, Craig Moore, Tim Cahill y Aloisi ya en la columna vertebral del equipo, Australia podría darle la vuelta una vez más a los pronósticos y clasificarse para su primera Copa Mundial de la FIFA desde Alemania 1974.
