RESUMEN DE LA JORNADA – La noche del miércoles, los relámpagos encendían los cielos del Waldstadion de Fráncfort pero, en el terreno de juego, los destellos de inspiración de Brasil iluminaban la gran final de la Copa FIFA Confederaciones. Allí, los campeones del mundo de Carlos Alberto Parreira se aseguraban otro galardón a expensas de Argentina, su eterno rival.

Mientras la Seleção celebraba una victoria por 4-1, también fue la gran noche de la anfitriona, Alemania, cuya último encuentro competitivo antes de la fase final de la Copa Mundial de la FIFA del próximo verano le otorgó una victoria por 4-3 en la prórroga ante México, en el partido por el tercer puesto.

BRA 4:1 ARG | GER 4:3 MEX

En Fráncfort, Brasil administró una buena dosis de su propia medicina a un combinado argentino que había eclipsado a los brasileños en la primera mitad del encuentro de clasificación para Alemania 2006, celebrado en Buenos Aires hace tres semanas. Entonces, Argentina llevaba una ventaja de dos goles en el marcador en el minuto 18; en esta ocasión, los brasileños necesitaron únicamente 16 minutos para adjudicarse una ventaja de dos goles, que sirvieron de base para una comodísima victoria final.

Adriano inauguró el marcador en el minuto 11 con otro aspirante al primer puesto de su lista individual de mejores dianas anotadas en el torneo. El gran número 9 aguantó una entrada de Gabriel Heinze y, con la zurda, envió un disparo imparable que superó a Germán Lux. Cinco minutos más tarde, se produjo el 2-0 con un precioso balón con mucho efecto que Kaká colocó por la esquina contraria.

Si José Pekerman tuvo duras palabras para sus jugadores argentinos en el intermedio del partido, seguro que debió de mascullar otras todavía más fuertes a los dos minutos de la segunda mitad, cuando Ronaldinho, el Jugador Anheuser Busch del Partido, anotó con una volea el tercer gol para Brasil. En esos momentos, el resultado estaba fuera de duda y así siguió hasta el final del encuentro, aunque se sucedieron más goles, con los remates de cabeza de Adriano y Pablo Aimar justo después de cumplirse una hora de partido. Por tanto, Brasil añade un segundo triunfo en la Copa FIFA Confederaciones a su éxito de 1997. Argentina, por su parte, sigue a la espera de lograr su primer trofeo importante desde sus éxitos de 1993.

Mientras Fráncfort aguantaba el diluvio (el techo del Waldstadion hacía agua por una de sus esquinas) el Zentralstadion de Leipzig quedó inundado de goles. Alemania se despedía de la competición de la misma manera que la había empezado: con una victoria por 4-3. De nuevo, la anfitriona ofreció una de cal y otra de arena. Su seleccionador, Jürgen Klinsmann, estará encantado con el rendimiento de quince goles en cinco partidos, pero mucho menos contento con los once recibidos.

En un lapso de cuatro minutos al final de la primera parte, la Mannschaft consiguió la ventaja en el marcador con un precioso gol de Lukas Podolski, la perdió con el empate de José Francisco Fonseca y volvió a adjudicársela con la diana de Bastian Schweinsteiger. Cuando Alemania perdió a Mike Hanke por culpa de una tarjeta roja, en el minuto 54, Jared Borgetti consiguió de cabeza el segundo empate de los mexicanos. Sin embargo, pese a quedarse con un hombre menos, Alemania no estaba acabada. Robert Huth anotó el tercer tanto del equipo y, aunque Borgetti puso el partido en la prórroga con el gol número 50 de la competición, el gran tiro libre ejecutado por Michael Ballack en el minuto 97 hizo posible que la selección alemana pusiera fin a su participación con una gran victoria.

Ronaldinho ha recibido el Balón de Bronce Adidas otorgado al tercer mejor jugador del certamen y el argentino Juan Román Riquelme se ha hecho con el Balón de Planta. Adriano ha obtenido el Balón de Oro, aunque ahí no han acabado los premios para el delantero brasileño. Sus dos goles en la gran final lo proclamaron máximo goleador con cinco tantos, por lo que obtuvo también la Bota de Oro Adidas. Ballack, John Aloisi y Luciano Figueroa quedaron en segunda posición con cuatro goles.

Brasil vuelve a casa con el primer premio en el bolsillo y, tras su actuación en una noche tempestuosa en Fráncfort, cabe preguntarse si volveremos a ver rayos y truenos en la Copa Mundial de la FIFA el próximo año. Seguro que nada de esto cruzaba ni por asomo las mentes de los hombres de amarillo, mientras bailaban en el terreno de juego celebrando su triunfo.