Análisis Técnico por Andy Roxburgh (SCO)
Vi entrenarse a Brasil el lunes por la noche. Carlos Alberto Parreira trabajó con sus jugadores durante casi hora y media, y estaba claro que los estaba preparando específicamente para lo que iban a encontrarse en este encuentro. Hizo mucho hincapié en cómo defender, concretamente en cómo responder a los centros y en las jugadas a balón parado y era algo importante, porque Juan Román Riquelme es un jugador que se saca de la manga asistencias brillantes, y también en cómo salir al ataque con rapidez.
De modo significativo, el seleccionador también modificó su esquema. Previamente, Brasil venía utilizando un doble pivote en el mediocampo, con Ronaldinho y Kaká situados por detrás de los dos puntas, pero para este encuentro cambió más hacia un esquema en rombo, con Ronaldinho en la media punta y Emerson en la base.
Kaká estaba echado a la derecha, pero mucho más adelantado de lo que normalmente se ve a un jugador en esa demarcación, por lo que casi podría decirse que el esquema era un rombo irregular, un romboide. Ello también implicaba que, en vez de tener a dos jugadores que marcar, como suele ser lo normal, la zaga de Argentina sólo tenía a uno: Ronaldinho.
Frente a una línea defensiva de tres hombres, a Adriano y Robinho se les veía a menudo escorándose hacia fuera, haciendo emplearse a fondo a sus marcadores. Eso permitía a Ronaldinho y Kaká entrar directamente por el centro de la defensa argentina, porque el movimiento de los delanteros les hacía abrir huecos.
Siempre decimos que un equipo necesita tener potencia, velocidad y técnica, y si sabes combinar esas tres cosas, entonces tienes una auténtica amenaza efectiva. Brasil mostró una combinación de ingenio individualmente y de calidad innata colectivamente. Fue duro para Argentina, porque en distintas fases del encuentro jugó muy bien. Pero remontar tras encajar dos goles en los primeros 20 minutos, especialmente con lo magníficos que fueron dichos goles, fue un muro muy complicado de franquear para ellos.
Argentina mostró una muy buena disposición en su respuesta, y luego, antes de que se hubiera asentado al comienzo de la segunda mitad, encajó otro gol. La salida de Pablo Aimar supuso un verdadero empujón, pero al final su gol resultó meramente simbólico. Argentina estaba ofreciendo muchas triangulaciones brillantes en la zona central, pero Brasil le pilló en numerosas ocasiones al contragolpe.
La conclusión final, teniendo en la mente la Copa Mundial de la FIFA del año que viene, es que estas selecciones van a ser dos de los principales contendientes. Una vez más, han demostrado que no sólo son maestros del espectáculo, sino que al mismo tiempo son muy efectivos.