El ganador:
Brasil, dirigido por Carlos César, arribó a Nueva Zelanda con
la firme intención de repetir el título logrado dos años antes en
Egipto. Para eso, mantuvo un esquema de juego 3-5-2 en el que se
destacaron el arquero Rubinho, Marquinhos y el capitán Walker. El
gran problema del equipo auriverde estuvo en la delantera, donde no
pudo encontrar a la pareja titular hasta la aparición de Leonardo
en cuartos de final. En el Grupo C, Brasil derrotó a Australia
(2-1) e igualó sin goles ante Malí y Alemania. Luego, dejó en el
camino a Paraguay (4-1) y Ghana, por penales, para acceder a la
final. Allí, nuevamente ante Australia, el héroe de la definición
por penales fue Rubinho. Brasil se impuso 8-7.
Las sorpresas:
La competición fue sumamente pareja desde el comienzo hasta
el final, tal como lo refleja la presencia de cuatro
confederaciones distintas en las semifinales -donde, al igual que
en la final, se necesitaron tiros penales para definir al ganador-.
Estados Unidos, primer equipo de Concacaf en acceder a los cuartos
de final desde 1993, no pudo superar a Australia y debió
conformarse con el cuarto puesto tras caer derrotado ante Ghana.
Los africanos, que contaron con Addo como goleador del certamen,
mostraron el juego más físico y técnico del torneo, pero
sucumbieron en los penales ante Brasil en la otra semifinal.
La gran sorpresa del torneo fue el seleccionado australiano, que perdió la final ante Brasil con remates desde el punto penal. Claro que semejante actuación no fue producto de la casualidad, ya que Les Scheinflug preparó una gira por Sudamérica para foguear a su equipo antes de la competición. El esquema de juego, basado en un 3-5-2, contó con los excelentes rendimientos defensivos de Adrian Madaschi, el arquero Jess Kedwell-Vanstrattan, más el aporte ofensivo de Scott McDonald. Apoyados por una gran cantidad de público, los australianos cayeron sólo ante Brasil en su primera presentación y en la final, mientras que derrotaron a Alemania (2-1), Malí (1-0), Qatar (1-0) y Estados Unidos (7-6 en penales).
Mejor Jugador:
Si alguien tuvo que ver con el cuarto puesto obtenido por
Estados Unidos, ese fue Landon Donovan. El volante ofensivo que
supo participar de la liga alemana con el Bayer Leverkusen, no sólo
anotó tres goles a lo largo de la competición, sino que, además,
deslumbró a propios y ajenos con su claridad, visión de juego y
pases milimétricos para sus compañeros. Miembros de la prensa
votaron y cedieron a este talento, nacido el 4 de marzo de 1982, el
Balón de Oro de adidas como el jugador más valioso de la
competición. En 2002, hizo su debut en la Copa Mundial de la FIFA
Corea/Japón 2002, donde también se destacó y marcó dos tantos.
Promesas:
Leonardo (BRA), Ishmael Addo (GHA), Waleed (QAT), Àlvaro
Meneses (URU), Landon Donovan (USA), DaMarcus Beasley (USA).
Nueva Zelanda 1999, las estadísticas:
Posiciones:
- Brasil
- Australia
- Ghana
- EE UU
Goles convertidos:
93 (2,91 por partido)
Mejor delantera:
Ghana, 18 goles
Goleadores:
- Ishmael Addo (GHA)
- Waleed (QAT)
- Leonardo (BRA)
Sedes:
Auckland, Christchurch, Dunedin y Napier
Asistencia de público:
218,400
Promedio de público por partido:
6,825
