Estados Unidos y España se enfrentaron en Lahti para dirimir un intrigante encuentro que decidía el primer clasificado del Grupo D. Con un montón de cambios en el equipo inicial, los norteamericanos parecían estar incómodos sobre el césped desde el comienzo. Y a pesar de sacar a escena a Freddy Adu a última hora, un gol en cada periodo de Jurado y de Cesc hicieron que la buena racha de los norteamericanos de John Ellinger fuera truncada por la brillante España de Juan Santisteban (que se quedó con diez jugadores a pocos segundos del descanso).
El madridista Jurado consiguió un magnífico gol para los ibéricos cuando sólo habían transcurrido 11 minutos. Tras romper con facilidad la descompuesta defensa estadounidense, vio cómo su disparo raso era desviado por la pierna del zaguero Adrian Chevannes, debutante en el torneo, y batía despiadadamente a otra cara nueva, el meta Quentin Westberg, sustituto del habitual número uno, Phil Marfuggi (0-1, 11’).
Raúl Llorente estuvo cerca de marcar de nuevo sólo diez minutos más tarde, pero Westberg logró meter la mano para enviar el balón por encima del larguero. Pese a algunas incursiones con cierto peligro del talentoso y desgarbado Jamie Watson, un islote solitario bregando en la punta de ataque, el primer tiempo fue casi un monólogo de los habilidosos europeos, aun sin la presencia en el once titular de su delantero estrella, David. Con nueve disparos a puerta por los dos de los norteamericanos, España estuvo sencillamente deslumbrante.
"Jaime lo hizo lo mejor que pudo", afirmó Ellinger. "Pero sin Freddy (Adu) en la cancha, no tenía a nadie que le complementara... Debo quitarme el sombrero ante España. Técnicamente es un equipo extraordinario, y su defensa se comportó de manera muy férrea".
Con Danny Szetela dejándose la piel para tapar las lagunas en el centro del campo, Estados Unidos (que dejó en el banquillo a cinco titulares habituales) tuvo suerte de no haberse ido a los vestuarios con una desventaja mayor. España, que controló la posesión del balón con un porcentaje del 62 por ciento en el primer tiempo, y que dispuso de innumerables oportunidades, tuvo a Estados Unidos a su merced durante la totalidad de los primeros 45 minutos.
"Trabajamos constantemente la posesión", aseguró Ellinger. "Pero tendremos que mantener el balón en nuestro poder durante más tiempo si queremos mejorar como equipo".
Silva, la figura goleadora de España tras su triplete contra Corea, pasó de héroe a villano cuando dejó suelto un brazo que golpeó a Guillermo González, y fue inmediatamente enviado a la caseta por el árbitro brasileño Lopes Heber como candente colofón a la primera parte.
Silva es un jugador importante en nuestro esquema, y es triste quedarnos sin él para el choque de cuartos de final (contra Portugal)", declaró el seleccionador español, Juan Santisteban. "Pero tenemos otros jugadores que pueden hacer el mismo trabajo".
El luchador Corey Ashe salió en el segundo tiempo para intentar despertar al aletargado Estados Unidos. Pero en vez de marcar un gol, únicamente logró acarrearse su segunda tarjeta amarilla del torneo. Ahora se encuentra sólo a otra amonestación de la suspensión por un partido.
"A veces su carácter le supera (a Ashe)", apuntó Ellinger. "Pero mantendré un diálogo con él y estoy seguro de que sabrá controlarse la próxima vez".
Los españoles, debido a su inferioridad numérica, no fueron la misma escuadra arrolladora que parecía omnipresente en el primer tiempo, y sólo pudieron desplegar algunos destellos de calidad en un intermitente segundo periodo.
Ellinger se olvidó de sus precauciones e hizo saltar al césped a Adu en el minuto 65, lo que provocó el rugido aprobador del público. Con dos tarjetas amarillas vistas en sus anteriores dos encuentros, la del técnico norteamericano era una apuesta bastante arriesgada.
A pesar de aportar algo de su indudable clase, no fue Adu quien destapó la caja de los truenos. El barcelonista Cesc, atento al rechace de un saque de esquina, disparó desde más allá de la frontal un misil de largo alcance que batió a Westburg para sentenciar el marcador y situar a España como vencedora de un disputado Grupo D (0-2, 70’).
Tras el partido, Cesc estuvo modesto al valorar su golazo. "Estaba en el lugar adecuado en el momento adecuado", afirmó. "Simplemente fui a por el balón y lo golpeé".
Estados Unidos viajará ahora a Turku para medirse al ganador del Grupo C, Brasil, en su encuentro de cuartos de final, mientras que España tomará parte en el derbi ibérico contra Portugal en Tampere.
El seleccionador Santisteban se mostró optimista sobre las opciones de su equipo en la que será una reedición de la final del Campeonato Sub-16 de la UEFA. "Si jugamos como hoy y de acorde a nuestro potencial, creo que podemos hacerlo muy bien", señaló. "Si no lo logramos, entonces será una historia totalmente distinta".
Ellinger alberga sus dudas sobre el decisivo choque contra el deslumbrante Brasil, pero también tiene confianza en los suyos. "Si jugamos como hoy y no sabemos mantener la posesión del balón frente a Brasil, estaremos expuestos a un serio peligro", avisó.