Hubo un tiempo en que las andanzas de Leo eran una fuente continua de preocupación para sus padres. Pese a ser muy buen chico, se metió en muchas peleas mientras practicaba judo con sus compañeros de clase y acabó siendo expulsado de más de una escuela de Rio de Janeiro. Su padre afrontó el problema e introdujo a este muchacho hiperactivo en el fútbol. Ahora su madre sólo llora de emoción cuando su hijo, el explosivo lateral derecho de Brasil, rememora momentos como el gol crucial que abrió el marcador contra Portugal.
"Entrenaba judo y probaba algunas de mis habilidades con los otros chicos de la clase", señala el jugador de 17 años de aspecto saludable, que con el despliegue mostrado en sus actuaciones en la primera fase está considerado como una posible estrella para el día de mañana. "Desafortunadamente a algunos chicos eso no les hacía ninguna gracia y me hizo meterme en muchas peleas".
El padre de Leo dedicó largo tiempo a pensar sobre ello, y decidió que lo que necesitaba el pequeño pilluelo era canalizar su energía en la dirección adecuada. Con la ayuda de un viejo amigo, su hijo de nueve años cambió el club de judo local de Rio por los alrededores del equipo más famoso de Brasil, el Flamengo.
"Al principio me costó mucho adaptarme, pero pronto empecé a apasionarme con ello", recuerda. "Era más divertido hacer malabarismos con el balón".
Un sueño hecho realidad
Con su energía incansable para subir y bajar por el campo y sus grandes habilidades, Leo captó rápidamente el interés de la liga juvenil de Rio, llevando a su equipo a la victoria por 4-0 sobre el Botafogo, su eterno rival, en la final. Y el año pasado vistió por primera vez la famosa camiseta amarilla de la selección canarinha.
"Lo recordaré siempre como uno de los mejores momentos de mi vida, llevar la camiseta de la selección en Maracaná, fue como un sueño hecho realidad", afirma sonriendo.
Ahora Leo está mostrando su calidad en los campos finlandeses y ha captado la atención de muchos ojeadores. Después de que sus compañeros de equipo fallaran innumerables ocasiones en su primer choque, ante Camerún, en el segundo el lateral derecho irrumpió como una exhalación entre la defensa portuguesa y colocó con tranquilidad el balón por la escuadra, marcando el crucial primer gol, que era sólo su segundo tanto hasta la fecha con la Seleção. Redondeando su actuación como mejor jugador del partido, de nuevo se lanzó como una flecha hacia delante y centró el balón al delantero Abuda, que anotó el segundo tanto de la goleada por 5-0.
"Es curioso, porque la noche anterior soñé que íbamos ganando 2-0 y que yo había marcado el primer gol y dado el pase del segundo", sonríe. "Pero alguien me despertó en medio del sueño, así que no estoy seguro de cómo era el final".
Lágrimas de madre
No se sabe cómo continuaba el sueño, pero en el partido real Brasil logró otros tres tantos e infligió una derrota desmoralizante al país con el que comparte idioma.
Más tarde, esa misma noche, como hace siempre que juega, llamó a su madre para contarle lo ocurrido.
"Mis padres no pudieron ver el partido en directo en Brasil, pero yo les llamé y les expliqué cada jugada", afirma. "Ellos se esperaban un choque igualado, así que se quedaron sorprendidos con el marcador. Al final, cuando le dije a mi madre que había marcado, empezó a llorar".
El adolescente de pelo rizado y aspecto inocente espera seguir describiendo por teléfono sus éxitos a sus padres desde miles de kilómetros de distancia.
"Quiero ganar el Mundial, volver a Río y tratar de hacerme con un sitio en el primer equipo del Flamengo. Me lo tomaré paso a paso, pero mi objetivo es llegar con el tiempo a la selección absoluta", afirma con madurez la estrella, describiendo su ascenso hasta la cima.Aunque Leo señala antes que a Cafú a Denilson como su jugador preferido, a quien más se asemeja es al capitán de Brasil en la pasada Copa Mundial de la FIFA. Sin embargo, el joven no cree que esté preparado para ocupar el lugar del veterano hasta dentro de unos años.
"Con 17 es demasiado pronto, porque la camiseta de la Seleção supone un peso demasiado grande, es demasiada responsabilidad para alguien de esa edad, pero sería un sueño conseguirlo", añade.
En la eliminatoria de cuartos de final del domingo contra Estados Unidos, los hombros de Leo, formados en sus años de judo, deberían ser lo suficientemente anchos como para llevar a su equipo y a la camiseta de la Seleção sub-17 hasta semifinales.