Brasil, 7 puntos
Los bicampeones del mundo sub-17 terminan en la primera posición del Grupo C, invictos en el estadio Ratina de Tampere. Pasaron apuros frente a Camerún en el primer partido, por un "pecado de egoísmo, de precipitación" según su entrenador, Paquetá, que no se mostró inquieto por lo que habría de venir.
Se había visto ya a Abuda pasmar a los defensas con sus robos de balón, sus hechizos, y sus pases de tacón a su compañero en ataque Evandro. Ambos agentes se encargaron de dinamitar la muralla de Portugal y de Yemén, asistidos por un grupo que no cesaba de subir la presión: Ederson, Arouca, y el pulmón Jonathan.
Brasil cuenta también con un moderno lateral derecho, Leo, que puede transformarse a discreción en defensor intratable, extremo desbordante, pasador clave o goleador.

Portugal, 4 puntos
Capaces tanto de lo mejor como de lo peor, los actuales campeones de Europa han vivido todo tipo de peripecias: una remontada victoriosa (Yemen), un eclipse de juego (Brasil) y un hundimiento casi absoluto (Camerún). Con 13 goles encajados, los portugueses terminan con la peor defensa del Grupo C y de la liguilla de grupos del torneo.
A excepción tal vez de Paulo Machado, a quien se ha visto campar por todo el terreno de juego, incluida la media punta para servir pases decisivos, los argumentos de Portugal son enteramente ofensivos. Autor de un gol en su primer encuentro y luego de un triplete en ocho minutos frente a Camerún, Manuel Curto ha sabido marcar la diferencia.
Queda el caso de Vieira de Freitas. Lo que ha logrado este menudo jugador del Oporto (1,70 m, 65 kg) a sus 17 años y medio contra los africanos, un portentoso globo desde 60 metros, ha dejado boquiabierto a todo el mundo. "Ve cosas que los demás no ven”, reconoce su seleccionador, António Violante. Al tiempo.

Camerún, 3 puntos
Al igual que los dos otros equipos africanos del torneo, asimismo eliminados en la primera ronda por primera vez en la historia del Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA, Camerún ha decepcionado.
Su guardameta Oumarou Idrissou, a pesar de haber salvado los muebles en más de una ocasión, ha despertado las iras de su entrenador y ha chafado el último partido contra Portugal, con las consabidas consecuencias.
Camerún ha enseñado dos buenos arietes. Joseph Mawaye, que marcó un gol por partido en las dos primeras citas, sirvió pases decisivos en la última. El delantero centro del Douala sabe colocarse y pasar desapercibido cuando hace falta. Con otro estilo, más potente aunque no menos diestro, Serge Ngal ha causado sensación, pero demasiado tarde.

Yemén, 1 punto
a técnica y la fulgurante conducción de balón de los yemeníes han sido la sorpresa del Grupo C. En el primer partido contra Portugal, donde empezaron perdiendo por 2-0, a los pupilos de Al Sunaini sólo les faltó un poco de suerte para obtener un buen resultado. Demostraron un espíritu indomable, encarando siempre la meta rival sin tirar nunca la toalla.
En este homogéneo equipo han descollado el defensa Mohanad Munasar y el delantero Sami Juaim, pero sin duda el que más se ha distinguido ha sido Abdulelah Sharyan. Ha sido la fuente de inspiración del equipo, conductor de juego y goleador, y ha dado mucho brillo a la lucida participación de Yemén en su primera competición de la FIFA.