Argentina, 9 puntos
La única selección en lograr el pleno de puntuación, con tres victorias en tres partidos y sin encajar ningún gol. El nuevo combinado sub-17 de Hugo Tocalli ha estado liderado por el imponente e impresionante Ezequiel Garay. Dominador del juego aéreo, cómodo con el balón en los pies y con una gran visión de juego, este espigado central parece tenerlo todo. Desde que su precioso libre directo lanzado con efecto desde unos 20 metros encontró el fondo del arco australiano en los primeros minutos del encuentro inaugural, el jugador del Newell’s Old Boys no ha dado un solo paso en falso.
A pesar de su dominio territorial, la Albiceleste no ha encontrado con facilidad el camino del gol en el grupo. Pero el delantero suplente Hernán Peirone ha confirmado tener esa extraña habilidad de estar en el lugar adecuado en el momento crucial. Como ocurre con todos los conjuntos de Tocalli, el trabajo colectivo es el principal ingrediente, y en Neri Cardozo, Ariel Colzera y Diego Lagos tiene a talentosos jugadores de ataque siempre dispuestos a sacrificarse por el objetivo común.
Costa Rica, 4 puntos
Clasificados por sorteo, los Ticos integran una selección con suerte (una cualidad que no debe tomarse demasiado a la ligera). Asimismo, están bendecidos con algunos jugadores extraordinarios. Con su rapidez mental, sus pies veloces y su pasión contagiosa, Josimar Arias, nació para jugar al fútbol. Su sensacional gol que significó el empate contra Nigeria en las postrimerías del partido inaugural demostró el talento innato de este centrocampista de baja estatura y pelo rizado.
on su motor de gran potencia, el interior izquierdo Pablo Rodríguez es tan bueno encontrando huecos en una defensa rival como tapándolos en su propia área. Dotado de una hábil zurda y de la destreza para dar pases medidos, el elegante y alto número 11 es uno de los hombres fundamentales en el esquema de Manuel Ureña. Y con la aportación del esfuerzo incansable en el mediocampo por parte de los héroes en la sombra Crisanto Esquivel y Roberto Flores, puede concluirse que Costa Rica ha vuelto a conformar una selección capaz de competir con las mejores.
Nigeria, 4 puntos
No es sólo su 1,84 de estatura lo que ha hecho destacar al cerebro John Mikel por encima de sus compañeros en las canchas finlandesas. Siempre influyente, este elegante centrocampista empujó a los Aguiluchos Dorados hacia el gol tras el mazazo de encajar un tanto temprano contra los australianos en el segundo partido. Sobreponiéndose a numerosos y duros escollos en el camino, incluidos los calambres musculares, Mikel estableció el precioso gol del empate que abrió el camino del único triunfo de su equipo en el torneo.
Mucho se habló del dúo ofensivo de Nigeria antes del comienzo de la competición, pero al final fue el fulgurante Ezequiel Bala, en detrimento de Isaac Promise, quien se adaptó más al país nórdico. Después de sus goles decisivos en la fase de clasificación, Bala anotó dos dianas más para llevar a los africanos de Augustine Eguavoen al borde de los cuartos de final.
Australia, 0 puntosEl nublado cielo finlandés no le sentó bien a la nueva cosecha de australianos de Ange Postecoglou. Tras sufrir tres derrotas inapelables, las estrellas en ciernes mostraron pocos signos de una pronta conversión en estrellas futuras. El guardameta Nick Crossley fue uno de los pocos que sí demostró tener la habilidad y el temperamento para llegar a la cima. A sus 15 años, exhibió una buena colección de paradas y despejes que sirvieron para que los Joeys, que se quedaron con diez jugadores en dos de sus encuentros, no encajaran marcadores demasiado amplios.