Les llevó su tiempo, pero los talentosos futbolistas colombianos se fueron acostumbrando poco a poco al césped artificial de Töölö. Su primer partido, ante México, terminó en empate (0-0), pero la hierba se fue haciendo más cómoda, y acabaron su periplo por el Grupo A endosándole un 9-1 al país anfitrión. Ahora los Cafeteros y su héroe Hidalgo, autor de cuatro goles, creen que su familiaridad con el campo y el apoyo de los finlandeses pueden ayudarles a derrotar a Costa Rica y alcanzar las semifinales por primera vez en un torneo de la FIFA.
Hidalgo, estrella de esa arrolladora actuación, espera que el público de Helsinki, tras la eliminación de Finlandia, ponga en su corazón a un equipo tan goleador como Colombia y lo adopte como su equipo.
"Aunque contribuimos a eliminar a Finlandia, espero que la gente del estadio nos apoye a nosotros y no a Costa Rica", señaló el delantero. "Creo que, tras un comienzo titubeante, hemos empezado a dar espectáculo y a demostrar lo que podemos hacer".
Los espectadores del estadio de Töölö ya aplaudieron generosamente al jugador, de 17 años de edad, cuando ejecutó magistralmente un lanzamiento de falta con efecto que abrió el marcador en ese encuentro decisivo. Luego dobló la ventaja colombiana con un penal y sumó otros dos tantos de oportunismo en la segunda mitad antes de ser sustituido por su entrenador, Eduardo Lara.
"Siempre es bonito marcar de falta, y estoy muy contento de que entrara. Me dio mucha confianza para lanzar el penal", dijo con modestia.
En la localidad colombiana de Villa Victoria de Pasto, su familia y sus amigos siguen las gestas de Colombia en una pantalla gigante que hay en su casa, en donde los goles se celebran como si se produjesen en el mismo cuarto de estar, y no a muchos miles de kilómetros de distancia.
"En casa de mis padres tenemos dos televisiones, pero con toda la gente que viene a ver el partido, se hacen muy pequeñas", dice sonriendo. "Así que trajimos una más grande de casa de mi tía, y ahora todos pueden ver el juego".
"Aunque tenemos una casa pequeña, mi madre está muy orgullosa. Alguien los grabó viéndome y los vi dando saltos, así que sé lo mucho que significa".
A un tiro de piedra de su casa está el campo en donde su padre le enseñó por primera vez a lanzar faltas, y no mucho más lejos se halla la escuela de fútbol en la que ingresó después de destacar en esta arte.
"Cuando tenía cinco años íbamos al campo a darle patadas al balón y me dio consejos que siempre recordaré acerca de cómo disparar. Me han enseñado muchas otras cosas desde entonces, por supuesto, y aprendo de los profesionales, pero nunca olvidaré mis primeros lanzamientos".
Carlos causó sensación en todas las categorías de edad del conjunto escolar antes de que se fijase en él el equipo local, el Deportivo Pasto, y a su tiempo la selección nacional sub-17. Y con su impresionante actuación primero en el campeonato sudamericano de Bolivia y ahora en Finlandia, el resto ya casi es historia.
El sábado, Hidalgo, en estos momentos máximo goleador del torneo junto con Freddy Adu, se enfrentará a Costa Rica con la esperanza de aumentar su registro anotador y dar más alegrías a su familia y a su país.
"Costa Rica juega bien al fútbol y tiene un equipo sólido, sin puntos débiles", señala, admitiendo que ha visto jugar a los Ticos durante el torneo. "Pero si Colombia pone el balón en el suelo y jugamos como nos gusta, confío en nuestra victoria".
Y el alto y elegante ariete no se detiene ahí. "Hay varios grandes equipos en esta competición: ya conocemos a Argentina y a Brasil. Portugal y España también hacen un buen fútbol, pero creo que si no nos dejamos llevar y mantenemos nuestra fe, Colombia puede ganar el torneo".
"Siempre les llevo a mis padres algo de los distintos países que visito con el equipo", añade. "Me gustaría llevarles el trofeo de máximo goleador".