Después de experimentar con numerosas variaciones en su formación titular para el último encuentro del Grupo D contra España, el seleccionador de Estados Unidos, John Ellinger, sacará todo su arsenal frente al favorito Brasil. Con la esperanza de que su ‘once’ más poderoso pueda reunir las suficientes agallas y buen fútbol para derrocar a los ‘reyes’ sudamericanos en el interesante choque de cuartos de final del sábado en Turku, Ellinger ha depositado directamente su confianza en la inspiración de su combativo dúo atacante, compuesto por Freddy Adu y Jamie Watson.

Tras la decepcionante derrota por 2-0 ante los ibéricos, el simpático técnico norteamericano necesita que sus chicos aumenten la tensión competitiva frente a los invictos favoritos del torneo.

Después de ver cómo su joven equipo cedía un enorme porcentaje de la posesión del balón a los españoles, para acabar desmoronándose bajo la férrea presión de un conjunto superior táctica y técnicamente, está claro que hacen falta algunos cambios si los estadounidenses aspiran a dar una campanada histórica frente a los Auriverdes.

"Creo que si afrontamos el partido jugando como sabemos, y mantenemos más tiempo el balón en nuestro poder, podemos hacerlo bien", manifestó. "Pero si perdemos la pelota con facilidad, como hicimos ante Sierra Leona y España, estaremos expuestos a un serio peligro contra Brasil".

Freddy Adu, con dos tarjetas amarillas en su haber, permaneció sentado en el banquillo durante la mayor parte del partido ante España. Ahora, de nuevo titular, podría marcar la diferencia frente a Brasil.

"Considero que, probablemente, podríamos haberlo hecho mucho mejor contra España si Freddy hubiera jugado desde el inicio", afirmó. "Pero no podía hacer que se arriesgara a recibir otra amonestación, con lo que le hubiera perdido para los cuartos de final".

El delantero estadounidense Jaime Watson se vio reducido a un islote solitario en la punta de ataque, bregando inútilmente contra los inteligentes defensas españoles, desasistido sin el concurso de Adu, su compañero de vanguardia y mejor complemento ofensivo. Ellinger ve al fabuloso dúo más peligroso como tal que separando a cada uno de sus componentes.

"Freddy es, en gran medida, parte de Jamie, y viceversa", aseveró. "Saben estar cerca uno del otro y se entienden a las mil maravillas... Se hacen mejores el uno al otro".

"Jugar con Freddy me ha hecho aprender muchas cosas sobre mí mismo como jugador. El que nos compenetremos tan bien hace mi trabajo mucho más fácil. Durante los dos últimos meses hemos progresado bastante, y la química que tenemos dentro y fuera de la cancha nos ayuda a saber dónde está cada uno y en qué está pensando el otro", declaró Watson.

"A veces doy la cara por Freddy cuando él empieza a venirse un poco abajo", añadió el irascible tejano con el pelo de punta. "Sé que él haría lo mismo por mí. Es la clase de jugador que puede ganar un partido él solo, o que puede girarse de pronto y crear una oportunidad para que sea otro el que anote. Si consigues pararle de una forma, sabrá como jugártela de otra. Es un jugador huidizo, a lo Houdini".

"Todavía no nos hemos medido a ninguna selección sudamericana en el torneo", afirmó el virtual máximo goleador de la fase final, Adu. "Nunca sabes qué puedes esperar de un equipo como Brasil, porque sus jugadores son muy habilidosos y saben muy bien cómo leer el partido. Estamos preparándonos para sacar a nuestra mejor formación y dar lo mejor de nosotros sobre el césped".

Ellinger está preparando a los suyos con todos los recursos en su mano para estar listos ante los maestros de la samba. "Hemos tenido a un técnico ‘espiándoles’ en tres partidos, por lo que conocemos algunas de sus tendencias. Si quieres salir airoso contra Brasil, tienes que saber frenar a sus dos extremos... Ganaron por 5-0 a Portugal y por 3-0 a Yemen. Se trata de una selección peligrosa y llena de talento, y sabemos que tendremos que multiplicar nuestros esfuerzos".

Estados Unidos tendrá que multiplicar sus esfuerzos, está claro. Pero si Freddy y Jaime, de nuevo juntos, juegan como saben, los brasileños tendrán su propia dosis de importantes quebraderos de cabeza.