En unos cuartos de final llenos de encuentros interesantes, el duelo ibérico entre España y Portugal, que tendrá lugar el 24 de agosto en Tampere, destaca como uno de los partidos más atractivos. Además de la tradicional rivalidad entre estos dos países, está la revancha de la reñida final del Campeonato Sub-17 de la UEFA de 2003.
La anfitriona Portugal se hizo con la victoria a finales del mes de julio gracias a un apretado 2-1. Dos goles de un sensacional Márcio Sousa bastaron para superar el tanto del empate de David en un partido competido y emocionante. Sorprendentemente, la victoria supuso para Portugal su primera corona como campeona de Europa sub-17.
Pero el seleccionador español, Juan Santisteban, no espera que el encuentro en Lahti sea una repetición de la final. "Esto es fútbol y cada partido es distinto", declaró la ex estrella del Real Madrid a los periodistas al enterarse de que su rival sería Portugal, tras acabar España primera de grupo gracias a una cómoda victoria sobre Estados Unidos. "El hecho de que nos ganase (Portugal) la última vez no implica que nos vaya a vencer de nuevo, todos los partidos son diferentes".
Ninguno de los dos conjuntos afronta la eliminatoria con un gran nivel defensivo. Portugal, tras ver volatilizarse su ventaja sobre Camerún por 5-0 en los veinte minutos finales en su último choque de la primera fase, ha recibido una cantidad de goles increíble: nada menos que 13 entre los tres encuentros.
Por su parte, España no ha sido precisamente el bastión defensivo del torneo, pero sus cinco goles encajados parecen un balance sensacional en comparación con el de sus vecinos lusos.
A pesar de su pésimo balance defensivo, los dos equipos no han tenido problemas en ataque. España lleva ocho goles, mientras que Portugal ha marcado nueve en sus tres partidos del Grupo C.
Números aparte, un enfrentamiento entre los grandes rivales ibéricos siempre va a ser un encuentro disputado.
España no podrá contar con su trigoleador Silva, que con su triplete ante Corea le dio el empujón que necesitaba tras un comienzo titubeante. De todos modos, el optimista Santisteban no está preocupado. "Sí, perder a Silva es un golpe para el equipo", admitió a regañadientes. "Pero contamos con muchos jugadores en el banquillo que lo pueden hacer tan bien como él".
Cuando se le preguntó acerca de hasta dónde puede llegar su selección en el torneo, Santisteban respiró hondo, se reclinó y miró hacia el cielo. "Todo es posible", respondió el entrenador. "Si jugamos como sabemos y como hemos jugado en algunos momentos de la primera fase, podemos ganar el torneo… De lo contrario, sería una historia totalmente distinta".
Mientras a España aún le queda el buen sabor de boca de su buena actuación ante Estados Unidos, Portugal no rezumará precisamente confianza, tras perder una ventaja de 5-0 en sólo 20 minutos de la segunda parte contra una indomable Camerún, en su inolvidable último encuentro de la primera fase.
Un aspecto positivo para los portugueses es el juego del frágil Vieira de Freitas. El maravilloso disparo desde el centro del campo con el que abrió la cuenta de Portugal contra los africanos pasará a la historia de torneo sub-17 y a los anales del fútbol.
En el minuto 15 el joven jugador trotaba por el campo con el balón en los pies. A unos 55 metros de la meta contraria tiró con elegancia sobre el atónito Luc Kalapach, que corrió desesperadamente a toda velocidad para llegar a tiempo a la portería. Al ver cómo el balón y el portero acababan a la vez en el fondo de las mallas, sus compañeros lo abrazaron con una mezcla de incredulidad, admiración y alegría desenfrenada.
"Nunca había marcado un gol igual", señaló el delgado extremo del Benfica. "Lo he intentado otras veces, pero nunca me había salido bien".
Para el inminente partido de cuartos de final, el entrenador portugués, António Violante, espera un reto difícil contra un rival decidido. "El partido será una prueba complicada para nosotros", señaló. "Y desde luego España intentará vengarse tras su derrota en la final del Campeonato Sub-17 de la UEFA".
Y quizás Portugal, que permanece en su sede de Tampere, demuestre cuando suene el pitido inicial que aún le tiene tomada la medida a sus vecinos peninsulares.