Argentina no corre al mismo paso que los demás equipos. México acaba de constatarlo en carne propia el sábado, 23 de agosto de 2003, en Lahti, en el segundo partido de cuartos de final del torneo. Los sudamericanos superaron a sus rivales en el primer periodo, en el que obtuvieron una ventaja insalvable. Con siete goles marcados y ninguno encajado, la máquina de guerra argentina avanza imparable hacia Helsinki, donde se enfrentará el próximo 27 de agosto al vencedor del España-Portugal.

Después de una primera ronda en un grupo a su medida, México encaraba aquí su prueba de fuego del torneo. En Lahti, los pupilos del argentino Humberto Grondona se han topado con unos jóvenes profesionales y aguerridos, de excelente técnica, y muy asendereados en las exigencias y las astucias de su futuro oficio. Se han visto las caras con un combinado perfecto, al que el volante Lucas Biglia, que retornaba en este encuentro, se ha tomado la libertad de lubricar aún más si cabe. "Lucas no está nervioso", comentaba antes del choque su entrenador, Hugo Tocalli, "y aporta una pausa y una tranquilidad que los demás jugadores no tienen y que beneficia mucho al equipo".

Julio Ceja, al regate, y el capitán mexicano, Alberto Ramírez, en los lanzamientos a balón parado, intentaron generar peligro en la primera mitad. Pero a medida que pasaban los minutos, el tridente ofensivo Peirone-Cardozo-Colzera incrementaba las vías de agua de la zaga mexicana. Óscar Herrera se afanaba en el acoso y derribo, y Luis Robles, hilando más fino, intentaba enhebrar las jugadas de su equipo.

cada aceleración de Neri Cardozo por el centro, Hernán Peirone se internaba por la banda izquierda y Ariel Colzera por la derecha, estirando al máximo una defensa norteamericana que tenía visos de ceder en cualquier momento. Un cabezazo de Colzera (21’) fue bien neutralizado por José Álamo, empeñado en retardar todo lo posible la primera brecha. Pero Argentina jugaba cada vez mejor. Cardozo se lanzó por el centro y pasó a la derecha para Peirone, que había penetrado bien por la banda. Éste le devolvió un centro perfecto y, a raíz de esta pared, Cardozo logró conectar un cabezazo maravilloso que superó al guardameta por alto (1-0, 34’).

A los tres minutos, los albicelestes a punto estuvieron de tumbar al adversario en una volea de Peirone que salió demasiado alta (37’). Pero no tardaron mucho más en conseguirlo repitiendo la misma jugada colectiva: aceleración de Cardozo por el centro y pase a Peirone. Esta vez el goleador del San Lorenzo ensayó el remate, y su disparo a ras de suelo junto al primer palo pilló desprevenido a José Álamo justo antes del descanso (2-0, 45’).

"Argentina ha tenido una defensa muy sólida. Pero ante todo, ha marcado cuando ha tenido la ocasión, y nosotros no”, analizaba Grondona después del encuentro. “Este gol en el minuto 45 ha sido la clave del partido".

En el segundo tiempo, el entrenador de México hizo entrar a dos jugadores de refuerzo que aportaron un indudable beneficio al equipo, pero sin consecuencias en el marcador. Pedro Osorio picó el balón en un precioso remate de cabeza (64’), y José Santiago templó un centro perfecto (66’). México siguió presionando en los últimos minutos con un tiro portentoso de Robles entre los tres palos (87’) y un remate frustrado de Osorio (88’), pero esta selección argentina estaba en un nivel superior.

Hugo Tocalli parece haber renunciado a cualquier tipo de triunfalismo, y prefiere insistir en la clasificación para semifinales y en la experiencia que ello deparará a sus jugadores. "El objetivo era disputar seis partidos en esta competición, y lo vamos a conseguir. Eso va a dar a mis muchachos mayores oportunidades de ser más fuertes en el sub-20, y después, de llegar algún día a la selección absoluta".