En una fría tarde de verano, Brasil se tomó la revancha por la derrota sufrida ante su vecina Colombia durante el torneo de clasificación sudamericano y se impuso en semifinales por 2-0, en un encuentro disputado en el estadio Ratina de Tampere. Con un gol en cada período, Abuda hizo valer su calidad para conducir a la Auriverde a un merecido puesto en la final del sábado.
Brasil se propuso continuar en la línea exhibida ante Estados Unidos, y se lanzó al ataque desde el primer momento. Pero sería Colombia quien dispusiese de la primera ocasión clara, cuando el siempre peligroso Gustavo Adrián Ramos corrió para atrapar un fantástico balón al área desde 30 metros del genial mediapunta José Otalvaro. Aunque el guardameta brasileño, Bruno, apenas pasó apuros ante el disparo poco preciso del delantero, sería una primera advertencia del equipo más modesto a su poderoso rival.
Y sólo tres minutos más tarde, Ramos estuvo de nuevo a punto de aprovecharse de una confusión ante la meta brasileña. Pero Bruno se interpuso valientemente con su cuerpo y mantuvo a la Auriverde fuera de peligro.
Los brasileños, habitualmente imparables, se mostraban como un conjunto oxidado y en baja forma. Sin embargo, tal y como habían hecho ante Estados Unidos en la segunda parte, se sobrepusieron a la tónica del partido y asestaron un golpe aplastante cuando se cumplía el cuarto de hora de juego. Abuda saltó magníficamente en el área colombiana y cabeceó a gol un centro milimétrico de Jonathan (0-1, 15’).
La selección brasileña mostró por fin su verdadera cara, al adquirir su ritmo y controlar a partir de entonces la posesión del balón.
ero Colombia no se rendía, y a cinco minutos del descanso Otalvaro y el impetuoso lateral izquierdo Pablo Armero hicieron una buena combinación que dio origen a la mejor oportunidad del partido. Tras una pared bien elaborada, Armero irrumpió sin oposición en el área, pero Bruno neutralizó en el último instante su acometida. El portero tuvo que salir una vez más de su línea, veloz como el rayo, para conservar la ligera ventaja de su equipo.
Tras la reanudación, Brasil exhibió su mentalidad ofensiva. A los diez minutos, Evandro superó a dos defensas colombianos con un fabuloso zigzag y cedió a la perfección para Abuda en la banda derecha, pero el lanzamiento del ariete acabó dando en el travesaño.
Colombia no se dejó intimidar en ningún momento y siguió mirando hacia delante, con Ramos y Otalvaro liderando su ataque. El peligro alternaba de un área a otra cada vez con más frecuencia.
No obstante, Brasil logró el tanto definitivo en el minuto 72. El inquieto Evandro se lanzó al contraataque, esperando el momento perfecto para ceder a Abuda, que venía por la izquierda. Aunque Libis Arenas llegó a tocar la pelota con la mano, su remate de cabeza se coló al fondo de la red (0-2, 72’).
A pesar de su juego animoso y de una volea envenenada del capitán, Fredy Guarin, en las postrimerías del encuentro, el sueño de los colombianos llegó a su fin a manos de un viejo conocido.
"Estoy feliz por haber ayudado a mi equipo a llegar a la final", declaró el héroe goleador, Abuda, después de derramar arrodillado lágrimas de alegría después del pitido final. "Ahora espero poder ayudar de nuevo el sábado y que podamos ser campeones del mundo... este equipo es una familia".
La conferencia de prensa posterior al partido fue un ejemplo de contrastes. Los ojos colorados del técnico colombiano, Eduardo Lara, reflejaban la tristeza de haber estado tan cerca de conseguirlo, mientras que el seleccionador de Brasil, Paqueta, se esforzó por controlar respetuosamente su evidente euforia.
"Hoy nos hemos enfrentado a un gran equipo", declaró Lara, haciendo gala de su gran categoría. "Para nuestro país supone mucho haber llegado a semifinales... y estamos orgullosos de haber perdido ante un conjunto del nivel de Brasil".
aqueta, que celebró con gran estilo su cumpleaños, mantuvo la dignidad y rindió tributo a un buen contrincante.
"Colombia siempre es un rival difícil... siempre ataca, y le tenemos un gran respeto", señaló. "Esta noche celebraremos nuestra victoria... y mañana nos preocuparemos por quién será nuestro oponente en la final".
El abrazo entre los dos entrenadores después de la rueda de prensa habló por sí mismo y dijo mucho del tremendo respeto al que asistimos durante todo el día.