Un magnífico gol de oro del genial Cesc coronó una sensacional remontada española frente a Argentina, y puso el marcador en 3-2, dando a los europeos un puesto en la final del sábado contra Brasil. Tras irse a los vestuarios con dos goles en contra, la valerosa España le dio la vuelta a un choque muy disputado, en el que ambos conjuntos acabaron con diez hombres. Argentina, que ya había caído hace dos años en esta misma eliminatoria, deberá ahora enfrentarse a Colombia en el encuentro por el tercer puesto.

En una tarde gélida, Argentina pilló dormida a la defensa española en su primer ataque. Lanzó un córner desde la derecha y, cuando toda la defensa ibérica creía que el balón había traspasado la línea de fondo, Ezequiel Garay cabeceó el balón hacia atrás para que su capitán Lucas Biglia marcara a placer. Todas las miradas se dirigieron al árbitro y luego al asistente, pero el gol subió al marcador para alegría de los hinchas argentinos, que rompieron a tocar tambores y a desparramar confeti (1-0, 3’). Era el segundo partido consecutivo en el que España se dejaba marcar en los compases iniciales.

Al igual que contra Portugal en cuartos de final, los españoles reaccionaron lanzándose al ataque, acariciando el balón con soltura sobre la hierba artificial, y buscando los huecos.

Su propio capitán, Francis, pudo empatar cinco minutos más tarde. Un saque de esquina al segundo palo cayó a los pies del espigado defensa, pero el esférico se le enredó entre las piernas y no pudo aprovechar la oportunidad.

Como de costumbre, Xisco intrigaba en solitario en territorio enemigo, pero fueron los albicelestes quienes a punto estuvieron de doblar su ventaja momentos más tarde. Francis perdió el balón a 36 metros de su meta, lo que dio vía libre a un peligroso avance de Hernán Peirone. El delantero del San Lorenzo pasó el cuero a Ariel Colzera, pero el disparo raso del ariete fue bien atajado por el guardameta español (14’).

Los pupilos de Juan Santisteban aumentaron entonces su concentración y crearon tres ocasiones de gol. En la primera, el animoso Jurado disparó fuera desde 22 metros (15’). Luego Xisco, que ya había dado un par de disgustos a Garay, logró empalmar una semivolea que se marchó alto por muy poco (17’). Por último, cuando todo el juego se inclinaba hacia el ala derecha, Oskitz cambió de banda, superó con autoridad a su marcador y sirvió un centro esplendoroso que Xisco no pudo cabecear con facilidad ante la imponente presencia del portero Óscar Ustari (26’).

No obstante, Argentina, jugando ahora al contraataque, creaba idéntico peligro y, si la punta de Xisco parecía bien afilada, la de Peirone no brillaba menos. A raíz de un saque de esquina ejecutado por este último al segundo palo, Garay saltó para hincar un contundente cabezazo junto al poste desprotegido, y aumentar así la ventaja de los sudamericanos (2-0, 31’).

ada más iniciarse la segunda mitad, el partido recibió justo lo que necesitaba: un gol español.

Después de una jugada pacientemente elaborada por Markel, al más puro estilo de Julen Guerrero, el balón cayó al borde del área, y Cesc se apresuró a clavarlo por toda la escuadra derecha con un rizo perfecto, firmando así su cuarto tanto del torneo. Era el primer gol que Argentina recibía en Finlandia (2-1, 48’).

La furia roja empezó a arder. Cesc casi repite la jugada de su primera diana tras una incursión por la izquierda de Raúl Llorente. Pero esta vez Ustari logró tocar el esférico y desviarlo por encima del travesaño (51’).España gozaba de tal fuerza en ese momento que no necesitaba el estímulo de ver al gran capitán argentino, Lucas Biglia, abandonar el campo agarrándose el hombro.

"Biglia es fundamental para el equipo", declaró el entrenador argentino, Hugo Tocalli, al término del encuentro. "En cuanto se fue, España dominó".

Dos minutos después se produciría el empate. En esta ocasión el ataque llegó por la banda derecha, conducido por el pequeño Sisi. Xisco bajó el centro de éste de cabeza y Jurado enganchó un elegante derechazo raso que se coló al fondo de la red (2-2, ’53).

"En el descanso les dije que mostraran lo que yo ya sabía que tenían: el deseo y la capacidad de darle la vuelta al partido", señaló el técnico español, Santisteban.

Tres minutos más tarde la balanza del encuentro se inclinó aún más a favor del conjunto europeo, cuando Cardozo vio la tarjeta roja por una violenta entrada sobre Ruz con los pies por delante.

"La expulsión hizo que cambiásemos nuestra forma de jugar. Nos obligó a defender", afirmó Tocalli.

os dos equipos tuvieron la oportunidad de marcar el gol de la victoria antes de que se consumiese el tiempo reglamentado. Alejandro Faurlin, que había comenzado como suplente, realizó un disparo que se marchó unos centímetros por encima del larguero de la meta defendida por Mandaluniz (’86), y David, otra de las novedades de la segunda parte, pudo haber dado el triunfo a España en dos ocasiones, gracias a sendas incursiones del impresionante Xisco por el flanco izquierdo. Pero no pudo ser, y Finlandia 2003 asistió a su primera prórroga.

Después de 90 minutos vibrantes, los muchachos de los dos equipos necesitaban toda la ayuda que sus ruidosas y bulliciosas aficiones pudiesen darles. Jurado, cuya inmensa calidad pudo verse a lo largo de toda la tarde, se giró al borde del área y envió un cañonazo desde 20 metros que hizo contener la respiración al público. Merecía ser el tanto decisivo, pero se marchó rozando el poste (‘95).

Con los pupilos de Tocalli visiblemente fatigados, España estuvo todavía más cerca de lograr el gol de oro. Sisi ejecutó con precisión un lanzamiento de falta, y otro suplente, Arzo, saltó solo dentro del área pequeña, pero su testarazo se marchó fuera (‘102).

Jurado a punto estuvo de conseguirlo de nuevo con un balón elevado en corto (‘109), antes de que España se quedase también con diez hombres tras la expulsión de Ruz por ver su segunda tarjeta amarilla (‘112).

Entonces, cuando parecía que se iba a llegar a la tanda de penales, Cesc superó a su marcador en la esquina del área y golpeó el balón con rabia y elegancia a la vez, introduciéndolo por toda la escuadra (‘117). El gol de oro hizo justicia y desató la euforia en el bando español.

Como es habitual en él, Tocalli aceptó la derrota con caballerosidad.

"Creo que el resultado ha sido justo. España es un equipo excelente", declaró en una abarrotada conferencia de prensa posterior al partido. "No es ninguna desgracia perder después de ir con un 2-0 a favor. Estos muchachos tienen 16 y 17 años. Con los adultos también pasa siempre lo mismo".

El seleccionador español, Santisteban, presentaba una amplia sonrisa y signos de haber llorado cuando habló con la prensa después del triunfo.

"Supimos en todo momento que iba a ser un partido muy disputado", afirmó. "Estoy muy orgulloso de que mis jugadores hayan demostrado de lo que son capaces y le diesen la vuelta al partido. De hecho, pudimos haber ganado mucho antes, pero fallamos muchas oportunidades buenas y su portero estuvo francamente asombroso".

La emoción casi era demasiada como para pensar en Brasil.

"Probablemente sea el mejor equipo del mundo en todas las categorías", añadió. "No podremos contar con dos laterales, y después de jugar la prórroga los chicos estarán exhaustos, pero vamos a darlo todo ante Brasil".