RESUMEN DEL DÍA - Y ya sólo quedan dos: un representante sudamericano, Brasil, que se clasificó con relativa comodidad tras derrotar a Colombia por 2-0 en la primera semifinal celebrada en Tampere; y otro europeo, España, que logró el pase de forma heroica y sensacional, al remontar dos goles y superar a Argentina por 3-2 en Helsinki. Los nombres de Abuda, autor de los dos tantos de la Seleção, y de Cesc, cuya segunda diana de la noche, de bellísima factura, supuso el gol de oro a los 117 minutos para la Furia Roja, están destinados a ser mucho más conocidos en los años venideros.
Muchos habían predicho que el choque entre Argentina y España sería apasionante, pero nadie había imaginado hasta qué punto sería así. El equipo que compartía el honor de ser el más goleador del torneo, España (13 tantos), se enfrentaba a la defensa más férrea, Argentina (0). Y como guinda estaba el reencuentro de los dos seleccionadores, el español Juan Santisteban y el argentino Hugo Tocalli, después de que este último hubiese llevado a su país al triunfo por 4-2 hace dos años, superando a su rival en la fase de liguilla. Y era el debut de los dos conjuntos en el campo de Töölö, una superficie en la que tendrían que ganar dos veces para conquistar por primera vez el título de campeones del mundo sub-17.
Cesc catapulta a España a la final (t.a. 2:3)
A diferencia de los demás partidos de las fases de eliminatorias, todo iba a estar también muy reñido. Antes del choque, ambos técnicos habían afirmado que el resultado podría depender de algo tan nimio como el ánimo de los jugadores al levantarse por la mañana. Lo que vino después, en los 117 minutos que duró el encuentro, demostró que los futbolistas en liza habían elegido el lado bueno de la cama.
La segunda semifinal de la jornada lo tuvo todo: una gran calidad, brillantez técnica, goles, polémica, una remontada y un triunfo con un gol de oro. Los europeos ya habían remontado tres de sus cuatro anteriores partidos del torneo, pero pocos podían esperar que se sobrepusiesen a un 2-0 en contra en el descanso frente a un equipo como Argentina, que no había recibido un solo tanto a lo largo de toda la competición.
in embargo, la nueva hornada de futbolistas españoles demostró de nuevo tener capacidad de recuperación, además de potencial para lograr grandes cosas. Liderados por el impresionante trío que forman Xisco, Cesc y Jurado, neutralizaron los tantos de los mejores jugadores de campo con que cuenta Argentina, el capitán Lucas Biglia y el elegante líbero Ezequiel Garay, y todavía les sobró empuje, determinación y coraje para anotar el tanto de la victoria tres minutos antes de llegar a la temida tanda de penales.
“No puedo alabar lo suficiente a mis jugadores”, señaló el experimentado Santisteban, que competirá en su segunda final juvenil, tras la derrota de España ante Ghana en Italia 91. “Los admiro de verdad. Tienen la capacidad y la voluntad de luchar incluso cuando parece que todo está perdido. Es una cualidad fantástica, y este equipo la tiene”.
Asistiremos pues a un enfrentamiento de España y Europa contra Brasil y Sudamérica. Sin embargo, Santisteban tiene varias bajas para el partido. El lateral derecho Ruz deberá cumplir una sanción de un partido por su expulsión, y el lateral izquierdo Raúl Llorente tuvo que ser trasladado al hospital por una torcedura de tobillo. Y quizás más preocupante sea la forma en que Xisco salió cojeando del campo, agarrándose el tendón de la corva. A pesar de la fama que precedía a su compañero David antes del torneo, el joven jugador del Villarreal se ha adueñado del puesto de delantero gracias a su fuerza, su habilidad y sus goles.
“Probablemente Brasil sea el mejor equipo del mundo en todas las categorías”, añadió. “No podremos contar con dos laterales, y después de jugar la prórroga los chicos estarán exhaustos, pero vamos a darlo todo ante Brasil”.
Para Tocalli y Argentina, la pena vino a sumarse a lo ocurrido hace dos años en Trinidad y Tobago, cuando también cayeron ante otro equipo europeo, Francia, a la postre campeón, en el penúltimo obstáculo.
“Pensé que teníamos el partido bajo control”, afirmó. “En el descanso, les dije que tuviesen cuidado, porque España iba a salir con toda su artillería en la segunda parte. Pero son chicos de 16 y 17 años, y cometen errores igual que los adultos”.
Argentina intentará el sábado superar su clasificación de la anterior edición, cuando se enfrente por el tercer puesto a otro combinado sudamericano, Colombia.
En la primera semifinal, Brasil, que cuenta con dos torneos en sus vitrinas, regresó al escenario de sus partidos en la fase de liguilla, el estadio Ratina de Tampere. Colombia, no obstante, jugaba por primera vez sobre un césped de Finlandia que no era artificial. Dos goles de Abuda sitúan a Brasil en la final (0:2)
Colombia había derrotado a Brasil por 1-0 en la fase de clasificación sudamericana, un resultado sorprendente que llevó indirectamente a la Seleção a ceder su primer título sub-17 en cinco ediciones. Pero cuando el delantero Abuda envió al fondo de la red un maravilloso centro desde la derecha de Jonathan en el minuto 15, fue Brasil quien golpeó primero.
Aquel duelo celebrado bajo el sol de Bolivia había sido un enfrentamiento reñido, y en los septentrionales climas de Finlandia, más fríos, tampoco se cedió un palmo de terreno, ya que los dos equipos disputaron cada uno de los balones, sabedores de que había un puesto en la final en juego. Colombia, uno de los dos equipos más anotadores del torneo (13 dianas), no había llegado nunca tan lejos en un torneo juvenil, y se lanzó a la desesperada en busca del gol del empate, intentando superar a una complicada defensa brasileña, que sólo había recibido un tanto en toda la competición. Pero a pesar del impulso desde la mediapunta del capitán Fredy Guarin, autor en mayo del gol que puso fin a la increíble racha de Brasil, y la brillantez técnica de José Otalvaro, no fue capaz de perforar la retaguardia brasileña.
Con un trío de mediocampistas (Jonathan, Junior y Arouca) sólido como una roca, el cometido de otros tres jugadores que rebosan talento (Evandro, Ederson y, cómo no, Abuda) era aplicar la elegancia y la precisión en ataque. Este último vio puerta por segunda vez (poco antes un tiro suyo había dado en el palo), con su cuarto gol del torneo, a poco más de un cuarto de hora del fin del partido, situando así a Brasil en su cuarta final mundial juvenil.
l atacante no pudo contener las lágrimas después del choque.
“Gracias a Dios por hacer todo esto posible”, dijo emocionado. “No somos sólo futbolistas. El equipo es como mi familia”.
Cuando sonó el pitido final, los jugadores y el cuerpo técnico de la Seleção dieron una pequeña vuelta de honor para saludar a los brasileños de adopción que les habían animado a lo largo del torneo, haciendo de Tampere un segundo hogar para ellos.
El resultado fue el regalo perfecto para el seleccionador brasileño, Paqueta, que celebraba su cumpleaños.
“Colombia atacó en todo momento y no se rindió nunca, pero hoy era nuestro día”, afirmó aún empapado, después de que sus jugadores le hubiesen tirado un cubo de agua a la cabeza.
Eduardo Lara, que condujo a Colombia a su mejor puesto en un torneo juvenil, expresó su orgullo por haber alcanzado las semifinales.
“Es estupendo ser sudamericano”, se limitó a decir.
Pero la final del sábado, la última parada de la Seleção en el césped de Töölö, podría deparar igualmente alegría a Europa. Sólo quedan dos partidos de Finlandia 2003, y estamos a tres goles de batir el récord de dianas de un torneo juvenil, por lo que el España-Brasil se adivina como un colofón excelente a un torneo realmente fabuloso.