Con la ayuda de Brasil, que goleó a Qatar en Trujillo, el seleccionado holandés logró la clasificación a cuartos de final al derrotar 2-0 a Gambia en el estadio Nacional de Lima. Los africanos, que habían ganado en sus dos primeras presentaciones, tuvieron la posibilidad de cambiar la historia, pero fallaron un penal a minutos del cierre del encuentro. Ahora, el equipo europeo enfrentará a Estados Unidos en cuartos de final.
"Estamos muy felices y orgullosos por haber conseguido la clasificación en un grupo tan duro y parejo. Gambia, que jugó un gran fútbol, fue eliminado con seis unidades. Eso lo dice todo", comentaba un feliz Ruud Kaiser tras el juego.
Cientos de aficionados de Gambia, con su colorido habitual, se dieron cita en una la tribuna Norte del estadio Nacional, aunque los holandeses, rápidos para los negocios, se hicieron de muchos seguidores regalando camisetas a los niños ubicados en la tribuna Sur. El partido, antes del saque inicial, ya había dado comienzo.
En lo que a juego respecta, Lima fue testigo de un choque de estilos. Los holandeses, más tácticos, intentaron imponer su juego ante un clásico conjunto africano: fina técnica, gran despliegue físico y buenas intenciones. Las llegadas más claras de esa etapa fueron repelidas por los palos: la primera por intermedio de Ousman Jallow, ante una mala salida de Krul. La segunda, ante un quedo de la defensa de Gambia, fue rematada por Melvin Zaalman. El diminuto delantero picó el balón por sobre el cuerpo de Babucarr Suso, y cuando todo el público se aprestaba para celebrar, el poste negó la conquista.
Promediada esa primera mitad, llegaban malas noticias para ambos conjuntos: en Trujillo, Brasil ganaba su duelo y lo dejaba afuera de carrera. En ese contexto de incertidumbre, los europeos se pusieron en ventaja: Melvin Zaalman desbordó por derecha y sirvió un centro bajo para la llegada de John Goossens, quien sólo tuvo que tocar a la red (0-1; 33').
En el complemento, bajo la incesante música que bajaba desde la tribuna africana, la presión creció para ambos conjuntos. Brasil goleaba a Qatar, y ya ninguno de los dos tenía asegurado su pase a cuartos de final. La primera situación clara de esa etapa fue para Gambia, luego de un desborde de Saines Nyassi que no pudo capitalizar Jallow. Respondió Holanda rápidamente, pero Diego Biseswar tampoco alcanzó a conectar un centro largo por el segundo palo.
Kaiser tomó nota de lo que sucedía en Trujillo, y mandó a Marvin Emnes al campo de juego. Vurnon Anita, con un derechazo débil, encontró bien ubicado a Suso. Los minutos pasaban, y el equipo Naranja, que vistió de blanco, no encontraba el gol que le diese la clasificación. ¿Gambia? Cuidaba su arco y apostaba al contragolpe. Un error que pagaría demasiado caro: Goossens envió un centro preciso desde la derecha y Dirk Marcellis, con un cabezazo preciso, aumentó la diferencia (0-2; 72'). De repente, con dieciocho minutos por delante, los candidatos de muchos se marchaban a casa. Pero Jallow cayó rápidamente en el área y, de la nada, Ceesay tenía la clasificación de los suyos con un penal: el abrazo de sus compañeros previo a su remate no funcionó: ¡el balón se perdió increíblemente fuera!
"No sé por qué pateó el penal, porque mi orden era que lo tomara Jallow. Pero son cosas del fútbol, ahora no vale la pena lamentarse", comentaría luego un sorprendido Osam-Duodu tras el partido.
No hubo tiempo para más. Gambia se marchó ovacionado por todo el público, visiblemente encariñado con la calidez y el color de los africanos. Holanda, con la tranquilidad del deber cumplido, también recibió sus aplausos.
"Nuestra gente debe estar orgullosa de lo que hicimos y no sentirse triste. Hicimos un gran trabajo para ser nuestra primera participación en un Mundial", explicó como cierre el entrenador de los jóvenes Escorpiones.