El seleccionado de Estados Unidos aseguró el primer puesto del Grupo C al igualar 1-1 ante su similar de Costa de Marfil en la gris tarde de Lima, este viernes 23 de septiembre. Los africanos mejoraron considerablemente su juego en el segundo tiempo y lograron reponerse de un gol tempranero para emprender el regreso a casa al menos con una sonrisa. En cuartos de final, los norteamericanos enfrentarán al segundo del Grupo D.

Con el liderazgo asegurado, John Hackworth se mostró más que orgulloso: "Estoy contento porque terminamos primeros en nuestro grupo, pero sé que pudimos hacerlo mejor. Tengo un balance muy positivo hasta ahora, mis muchachos hicieron muy buen trabajo y todos me demostraron que puedo contar  con ellos".

Momentos previos al comienzo del partido, ambos capitanes leyeron un mensaje relacionado al Día Fair Play de la FIFA. Tras el aplauso cerrado del público, el juego tuvo su inicio. Y fueron los norteamericanos los que se mostraron más filosos en los primeros compases del partido, al punto de que Jeremy Hall, tras un quedo defensivo de los africanos, abrió el marcador con un cabezazo débil pero oportuno (1-0; 4'). El gol fue lo mejor que pudo pasarle al equipo de John Hackworth, pero no al partido, que se volvió monótono y previsible.

Dentro del aburrimiento general, los marfilenses se tomaron un tiempo para reaccionar, pero cuando lo hicieron, casi marcan: Ali Keita escapó por izquierda con gran rapidez y, tras desparramar a su marca, sirvió para la entrada de Irenee Kouakou. Lamentablemente para él, su remate fue tan claro como desviado.

El encuentro aburría y se desarrollaba tal cuál se preveía tras el gol. El público alentaba y, lentamente, parecía volcarse a favor de los africanos. La última situación llegó con un remate cruzado de Ismael Fofaza que se perdió centímetros afuera del palo izquierdo de Bryant Rueckner.

Cambio de ritmo
En el complemento, el ingreso inesperado del frío obligó a varios de los aficionados a correr en busca de abrigo. Francois Bohe mandó a Serge Kouadio al campo de juego, pero el jugador del Academy Mimos-Sifcom no logró imponer su velocidad. Por el contrario, el que si exhibió su buena forma fue Gabe  Farfan, quien enganchó dos veces en el área marfilense antes de estrellar su remate en el travesaño

Mientras los peruanos se entretenían con la clásica "Ola" en las gradas, Hackworth ordenó el ingreso Ryan Soroka, el chico del gol 1,000 en la historia del Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA. Sin embargo, el juego continuó bajo los mismos márgenes de la primera mitad: buenas intenciones, muchas ganas y poco fútbol. Los marfilenses, sin nada que perder, intentaron acorralar a su rival: Marius Gnabouyou probó desde buena posición, pero Rueckner respondió bien parado. Minutos más tarde, el que intentó fue Kouakou, pero el balón se estrelló en el palo.

El entrenador de Estados Unidos reconocería más tarde la superioridad de los africanos: "Nos desconcentramos un poco, es algo típico a esta edad. Necesitan alcanzar una madurez, que recién conseguirán con el paso del tiempo".

En los últimos minutos, la presión se volvió aún mayor cuando los estadounidenses sufrieron la expulsión de Amaechi Igwe por doble amonestación. Y así, tras una gran atajada de Rueckner ante un cabezazo de Koffi Kouassi, llegó el empate: un tiro de esquina derivó en Siaka Bamba, quien con un toque corto debajo del arco anotó el merecido empate (1-1; 87'). El estadio, con varios simpatizantes provenientes de Gambia, celebró ruidosamente la conquista.

"Queríamos ganar este partido para irnos con una buena imagen del torneo. Presionamos lo que pudimos en los minutos finales, pero lamentablemente, ni con el hombre de más, pudimos aprovechar las oportunidades que tuvimos", se lamentó Francois Bohe más tarde.