Un México de una madurez extraordinaria se impuso casi sin despeinarse a Holanda en semifinales del Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA Perú 2005 el 29 de septiembre en Chiclayo. El marcador es sin duda algo amplio, pero refleja bastante bien el dominio de El Tri. En defensa de los europeos hay que aducir una zaga diezmada antes del partido y un poco más aún a los cuatro minutos de juego. Con todo, los mexicanos, dirigidos por la excepcional visión de juego de Giovani Dos Santos, estuvieron sólidos como rocas. Brasil o Turquía necesitarán suerte en la final…
"Simplemente, jugamos como había que jugar. Yo no pensaba que fuésemos a ganar con tanta holgura, pero estaba seguro de nuestras posibilidades. Creo sinceramente que hoy hemos sido muy superiores a los holandeses. Y lo digo con respeto, porque es un equipo excelente. Llegar a la final es un sueño, los muchachos han trabajado mucho para conseguirlo, merecen lo que les está pasando", señaló a la conclusión un Jesús Ramírez eufórico.
Como siempre, hacía viento en Chiclayo en la tarde del 29 de septiembre. Era un viento violento, que soplaba a favor de México. De hecho, El Tri salió en tromba. Adrián Aldrete y Carlos Vela entraron enseguida en acción. Los neerlandeses pasaban apuros, y sus problemas se acrecentarían aún más con la lesión de Mike van der Kooij, que tuvo que abandonar el campo en el minuto 4. Tras la sanción de Jordy Buijs y la lesión de Dirk Marcellis, Ruud Kaiser perdía un tercer defensa…
No obstante, el revés iba a unir un poco más a los europeos. Diego Bisewar se escapó y colgó un centro bien medido, que aprovechó Niels Vorthoren para plantarse en solitario delante de Sergio Arias, aunque su remate de cabeza se fue alto (8'). Ruud Vormer era omnipresente en el centro del campo.
Los mexicanos optaron entonces por los contraataques. En uno de ellos estuvieron a punto de abrir el casillero. Al término de un tuya-mía de libro, César Villaluz bombeó un balón por encima de Tim Krul, pero Erik Pieters, sustituto de Van der Kooij, neutralizó el peligro magníficamente de cabeza (12'). Sin embargo, el delantero del Cruz Azul no perdonaría en su siguiente ocasión. Se escapó de su marcador por la banda derecha, se lanzó como una exhalación hacia el área y colocó un potente disparo de trayectoria extraña que sorprendió a Krul (1-0; 33'). El público, en su mayoría partidario de los tricolores, no cabía en sí de gozo. "Recibí un balón en la banda, aceleré y rematé fuerte al primer palo. Nunca olvidaré este momento ni este día", afirmaba Villaluz al salir de la ducha.
Villaluz, imparable en su banda
El punto débil de la retaguardia holandesa estuvo visiblemente en su flanco izquierdo. Villaluz, imparable, se fue una vez más, aunque su lanzamiento rozó el larguero (40'). A la vuelta de los vestuarios, los mexicanos lograrían doblar su ventaja. Y de qué manera. En un golpe franco ejecutado desde la frontal, Giovani Dos Santos amagó el tiro y se coló en el área, por la izquierda. Su centro milimétrico encontró a Héctor Moreno, que había subido al remate (2-0; 50'). La combinación era digna de un equipo profesional…
El mazazo fue terrible para holandeses, quienes, tras una buena internada de Diego Biseswar, fueron incapaces de marcar a puerta vacía, por mediación de Niels Vorthoren (55'). Estaba claro que no era el día de los Oranje. Krul falló en un envío de manos, y el balón aterrizó a los pies de Vela. El goleador de Guadalajara envió un misil que coqueteó con el poste (59').
La nueva ventaja no se haría esperar. Dos Santos dio un pase magnífico a Villaluz dentro del área. Éste ganó el mano a mano con Krul y firmó su segundo tanto de la tarde (3-0; 61'), acabando así con las últimas esperanzas de los Oranje, que bajaron definitivamente los brazos. Los mexicanos rubricaron incluso su triunfo gracias a una diana de gran calidad de Ever Guzmán en los instantes finales (4-0; 90'). El resultado era abultado, aunque lógico. Ahora esperarán a conocer quién será su adversario en la final del domingo. Turcos y brasileños tienen motivos para la preocupación.
Kaiser, disgustado, ofreció sus impresiones acerca de este encuentro catastrófico. "La lesión de Mike fue la gota que colmó el vaso. Luego ellos abrieron el marcador, y se acabó todo. Nosotros salimos de un grupo muy difícil, hubo que luchar hasta el último minuto, mientras que los mexicanos estaban clasificados desde el segundo partido, eso ciertamente supone una diferencia".
Como es lógico, el tono de Ramírez era mucho más jovial. El vencedor del choque disfrutaba con el análisis del partido. "Nuestra principal cualidad es que nuestro equipo está perfectamente equilibrado, esta noche lo hemos demostrado: hemos sido superiores en todos los aspectos. Todo el mundo, cuerpo técnico incluido, está convencido, desde nuestra llegada aquí, de que podemos ganar. Esa es la clave. Sea Brasil o Turquía, no cambiará nada: queremos ganar este trofeo".