LA PELÍCULA DE LAS SEMIFINALES - Ya desde la primera jornada, en el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA Perú 2005 han abundado los goles: se marcaron 31 en los ocho primer os partidos. Las semifinales, que suelen ser más cerradas, no han faltado a la "regla peruana", y han producido no menos de 11 tantos. En total se han marcado 105, a una media de 3.5 por partido, la tercera mejor marca de la historia de la prueba. Pero lo más sorprendente reside en los resultados: los mexicanos se han merendado a los holandeses, en tanto brasileños y turcos han librado un combate épico.
En Chiclayo, los mexicanos, cierto que un poco ayudados por la diosa Fortuna al principio del encuentro con la lesión del defensa holandés Mike Van der Kooij, se han comido literalmente a los europeos. Si bien hay que rendir a César Villaluz un homenaje por sus dos goles y los estragos que hizo por su ala derecha, el prohombre mexicano fue Giovani Dos Santos, como estaba previsto.
El director de juego del FC Barcelona, juvenil de la formación tricolor, ha soltado dos pases decisivos y ha demostrado un sentido de juego digno de una estrella. Y pensar que su padre, Zizinho, afirma que Jonathan, dos años menor que Giovani, es incluso mejor que su hermano… El caso es que México ha logrado alcanzar por primera vez la final de un Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA. No hace falta decir el entusiasmo que reina en el país.
Los pobres holandeses no desmerecieron, pero privados de su central habitual y agobiados por un clamoroso desacierto en ataque, en ningún momento pudieron ofrecer la más mínima resistencia. No obstante, están muy motivados para el partido por el tercer puesto. Se enfrentarán a los turcos por un lugar en el podio, y lo harán con empeño: los otomanos les batieron en la final del Campeonato Europeo, clasificatorio para el certamen de Perú.
Una mitad para cada equipo
En Trujillo, Turquía mordió el polvo en el primer tiempo. Los turcos, que habían jugado con una facilidad abrumadora hasta entonces, se toparon con la horma de su zapato en los brasileños, quienes, sin embargo, hasta entonces habían pasado bastantes apuros. En el caso de los auriverdes, eso quiere decir que no se habían mostrado "imperiales". Los muchachos de Abdullah Avci partían, por tanto, ligeramente favoritos. Sin embargo, ese pronóstico sólo duró 13 segundos, el tiempo que tardó Celso en abrir la primera brecha. Se trata de un verdadero hito, pues sólo en cinco partidos de la historia del campeonato sub-17 se ha abierto el marcador en el primer minuto.
Ese tanto bastó para desestabilizar completamente a los turcos, que empezaron entonces a abrir bulevares para los campeones del mundo, un error que se paga caro. Anderson, al cabo de un eslalon increíble, dobló la ventaja al filo de la media hora con el gol número 100 de Perú 2005. Y permitió a Marcelo, bien ayudado por Volkan Babacan, clavar el número 101 justo antes del descanso.
Erkan Ferin fue expulsado al regreso de vestuarios. Curiosamente, este incidente reactivó las energías de los europeos, porque a partir de ahí el partido se volvió loco. Con 10 hombres, los turcos hicieron tres goles en 30 minutos, uno de ellos una obra maestra de Nuri Sahin. Pero cuando la prórroga ya parecía inevitable, Anderson resurgió para servir en bandeja a Igor el gol de la victoria en el último minuto de juego. Como consuelo de los turcos, Caner Erkin y Tevfik Kose están en cabeza de la clasificación de máximos goleadores con cuatro realizaciones (empatados con el brasileño Ramón) y aún tienen opciones de conseguir la Bota de Oro de adidas.
Los brasileños abordan la final en defensa del título con un curriculum que da miedo: tres victorias en las cuatro últimas ediciones y cinco finales contando la de 2005. Y eso es sólo el pasado. Porque el presente es aún más terrorífico: en esta prueba, han marcado 16 goles en cinco partidos.
Cabe observar que los europeos han sido los grandes perdedores de la penúltima ronda, como ya ocurriera en el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005, en donde, clasificados en masa para cuartos de final con 4 equipos, todos ellos se rompieron la crisma en la siguiente fase. ¿Estará perdiendo Europa la cultura de la victoria?