En el equipo nacional turco sub-17 nada se deja al azar. Cuando jugadores, técnicos y acompañantes del equipo terminan su descanso nocturno, hay uno que lleva ya buen rato levantado. El chef Mustafa Alkan (46 años) ya está en la gran cocina del hotel del equipo y prepara él solo el desayuno, igual que todas las demás comidas del día. A las diez en punto, los miembros del equipo inundan el comedor de la primera planta y se dejan agasajar por las delicias del cocinero. En esta mañana de la semifinal de Turquía contra Brasil hay distintas clases de queso (fresco, curado, de oveja…), aceitunas, tomates, huevos y, además, tahin y pekmez, especialidades turcas de compota de granos de sésamo.
Desde 1996, Alkan cocina para las selecciones de Turquía cuando acuden a torneos lejos de su país. Normalmente atiende al equipo sub-21, pero esta vez acompaña a los más chicos en el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA en Perú. El contacto con la Asociación Turca de Fútbol fue a través de amigos; previamente, Alkan se había hecho un nombre en el conocido restaurante Köse Basi Kebabçi de Estambul. En él sigue trabajando cuando no está ocupado con las selecciones turcas.
"Me siento orgulloso de cocinar para los futbolistas de Turquía, es algo que me llena de placer. Amo a mi país y por eso contribuyo gustosamente con mi trabajo al éxito conjunto", dice Alkan, lleno de felicidad. Su tarea comenzó mucho antes del campeonato. Tuvo que traerse desde Turquía hasta Perú más de 300 kilos de comida; de entre ellos, 135 kilos de queso, 20 de aceitunas y 35 de pasteles.
No es de extrañar que todo el equipo turco esté encantado con el arte culinario de Alkan. "Colecciono libros de cocina de todo el mundo, tengo un montón de ellos. Luego elijo las mejores recetas y las modifico para adaptarlas al gusto turco. La cocina anatolia es muy variada; por ejemplo, el kebab es magnífico". Alkan puede preparar entre trescientos o cuatrocientos platos sólo de memoria. "La verdad es que no es tanto, si se piensa que llevo cocinando 37 años", afirma modestamente.
Dieta de carbohidratos antes del partido
En el descanso para el café, a la una de la tarde, hay pasteles, bizcocho, tostadas y bananas. Además, distintos tipos de té para elegir, café, leche y zumo de naranja. Con gran placer, aceptamos la invitación para el tardío almuerzo, a las tres y media, con los jugadores: sólo tres horas y media antes del importante encuentro frente a Brasil. Durante la comida, sólo esporádicamente se oyen algunas voces de los jugadores; la concentración en el partido es máxima. Hoy el menú contiene sobre todo hidratos de carbono. Hay espaguetis con mucho queso, pero sin salsa. Además, pollo, ensaladas diversas, bananas, tomates y, de postre, compota de manzana. A gran velocidad se toman los jugadores su alimento antes de abandonar el comedor en el mismo silencio con el que han comido.
Alkan nos explica que son chicos muy fáciles de satisfacer. "Les gusta todo lo que les preparo. En el restaurante de Estambul es totalmente normal que la gente quiera tener distintas ensaladas y variedad de postres, pero aquí el menú está confeccionado por el médico de la selección y el equipo".
Minucioso plan de alimentación
Tres meses antes del torneo se diseñaron los más variados planes de alimentación para los días de partido y los días entre los partidos. ¿Y si un jugador tiene algún deseo especial? "En ese caso, debe acordarse con el médico y los responsables del equipo; sólo cocino algo distinto si tengo luz verde para hacerlo. Ya antes del campeonato hacemos una lista con distintas propuestas, por ejemplo, para los postres, y entonces se prepara lo que la mayoría haya preferido".
Tras la amarga derrota por 4-3 contra Brasil se ha celebrado a las nueve y media una cena especial con todo lo que se pueda desear. Pero a los jugadores esta noche se les ha esfumado el apetito. Sopa, patatas, arroz, judías turcas, bistec y distintas ensaladas y postres. Una peculiar especialidad es el agradablemente dulce sekerpare. Se trata de un pastel de almendras endulzado con jarabe de azúcar.
Al acabar los chicos su cena, Mustafa Alkan tiene por fin tiempo para comer. Cuando el día toca a su fin, le toca reponer fuerzas para la mañana siguiente. Tras sólo seis horas de sueño, el simpático chef comenzará su trabajo una vez más…