El Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA Perú 2005 tendrá su cierre esta tarde en Lima. Y lo hará con una final de lujo entre dos de los mejores equipos del torneo: México y Brasil. El duelo, pautado para las 18:00 en el estadio Nacional de Lima, supondrá una lucha sumamente atractiva entre un debutante en este tipo de instancias y el gran rey de la categoría.
No obstante, la única gran diferencia entre mexicanos y brasileños pasa pura y exclusivamente por la historia, ya que el presente los encuentra más que parecidos. A saber: sólo han perdido un encuentro, debieron afrontar la prórroga en al menos un partido y ambos sueñan con subirse a lo más alto del podio. Los sudamericanos, por cuarta vez en su ya laureado palmarés. El equipo de Jesús Ramírez, por el contrario, podría convertirse en el primer representativo nacional en adjudicarse un torneo mundial de la FIFA.
"Desde que comenzamos a trabajar, dijimos que no podíamos venir a Perú 'a ver qué pasa'. Eso sería muy triste", explica a FIFA.com el entrenador mexicano. "Llegamos con la convicción de ganar, avanzar y trabajar día a día para conseguir ser campeones del mundo. Ese pensamiento se ha mantenido bien firme, y ahora estamos a un paso de conseguirlo. Sólo queda ganar", completa.
Claro que no la tendrá nada fácil, ya que enfrente estará un equipo que ha disputado cinco de las últimas seis finales en la historia del torneo. "Desde ya, Brasil es un gran equipo. Pero nosotros no jugamos contra su historia, sino contra un equipo que está en un nivel muy parecido al nuestro. No tenemos nada que envidiarle", insiste el estratega, quien coincide con el pensamiento de César Villaluz, el héroe en la semifinal ante Holanda: "Todo lo que haya hecho Brasil en nivel de mayores y juveniles en el pasado, no cuenta esta vez. Vamos a jugar contra un buen equipo, pero somos once contra once dentro del campo de juego". Y habrá que creerles: la única final de un torneo de la FIFA disputada por mexicanos y brasileños fue ganada por el Tri, en la Copa FIFA Confederaciones 1999.
En cuanto a la alineación titular, no se esperan modificaciones respecto al conjunto que se impuso a Holanda. Por lo tanto, Giovani Dos Santos, cuyo padre es brasileño, estará en el campo de juego. "Para mí no representa nada especial jugar ante Brasil, porque nací en México y me siento cien por cien mexicano. Eso sí, una final contra este tipo de equipos es siempre un desafío hermoso", explica el jugador del FC Barcelona. Vela, por su parte, protagonizará un duelo especial con Igor y Ramón por adueñarse de la tabla de goleadores. "Eso es lo que me propuse cuando salí de Cancún, y eso es lo que espero conseguir el domingo", señala.
Brasil, un viejo conocido
Por el lado del equipo de Auriverde, Nelson Rodrigues cuenta con la tarea de repetir el éxito alcanzado por su antecesor, Marcos Paquetá, en Finlandia 2003. Y pese a caer en el primer partido del torneo ante Gambia, las cosas sólo han mejorado considerablemente partido tras partido. "Nosotros sabíamos que veníamos a jugar un torneo difícil, en el grupo más complicado de todos. Pero sobrevivimos, lo ganamos, y ahora estamos un paso más cerca del título", explica el estratega, quien ha sufrido varios contratiempos a causa de las lesiones de sus futbolistas: "Perdimos algunos jugadores en la etapa de preselección, y también aquí en Perú. Afrontamos muchas dificultades, por lo que cada juego representa una superación", explica.
Los mexicanos, con su gran juego colectivo, representarán una duro escollo para los brasileños. Eso no es sorpresa para Rodrigues: "México ha demostrado ser un equipo muy potente, no sólo en lo técnico sino también en lo táctico. Se manejan con dos líneas de cuatro hombres y desequilibra arriba con sus dos delanteros, especialmente Giovani Dos Santos. Sin dudas, será el partido más complicado que hayamos afrontado en toda la campaña".
Sin embargo, quien piense que los campeones del mundo se toman una nueva final como algo natural, se equivoca. Tras el entrenamiento matutino del último sábado, los futbolistas se recluyeron en su hotel y negaron el acceso de la prensa, postura que mantendrán hasta el final del partido.