El fútbol femenino celebró su auténtica mayoría de edad en noviembre de 1991, cuando la ambiciosa iniciativa del doctor João Havelange, por aquel entonces Presidente de la FIFA, permitió alumbrar el campeonato mundial femenino.

La primera edición del torneo se celebró en la República Popular China, ante nutridas y entregadas audiencias. El certamen contaba con el concurso de doce países, y terminó siendo un éxito rotundo.

En consonancia con el auténtico espíritu del festival, seis árbitras y árbitras asistentes figuraron entre los encargados de aplicar las reglas del juego por primera vez en la historia de la FIFA. La brasileña Claudia de Vasconcelos dirigió el partido por el tercer puesto, convirtiéndose en la primera mujer en hacerlo para la FIFA a este nivel.

La selección estadounidense, encabezada por una línea ofensiva dominante que recibió el sobrenombre de -la espada de triple filo- por parte de la prensa china, arrolló a todos sus rivales y conquistó el primer campeonato mundial de fútbol femenino de la historia.

Michelle Akers, Carin Jennings y April Heinrichs marcaron 20 de los 25 goles de las norteamericanas, entre ellos los cinco (Jennings tres y Heinrichs dos) del 5-2 de semifinales contra Alemania y los dos (Akers) en el 2-0 sobre Noruega que les dio el título.

En el Grupo A, Noruega se rehizo de la inesperada derrota por 4-0 a manos de la selección anfitriona en su estreno y consiguió llegar a la final, tras salvar el obstáculo de Italia en la prórroga de los cuartos y golear 4-1 a Suecia en semifinales, en un encuentro en el que Linda Medalen anotó dos tantos. La trayectoria de China fue justo la contraria, ya que empató 2-2 ante Dinamarca en la liguilla y quedó eliminada en cuartos de final al perder 1-0 contra Suecia, en el que fue uno de los resultados más decepcionantes de su historia.

El Grupo B asistió al dominio de Estados Unidos. El conjunto norteamericano llegó a ponerse con un 3-0 a favor ante Suecia en su primer choque de la liguilla, que terminó ganando 3-2. Un 5-0 sobre Brasil y un 3-0 contra Japón fueron el preludio de una serie de victorias incuestionables en las fases eliminatorias.

A continuación vino la goleada sobre Chinese Taipei en cuartos de final, 7-0, con cinco dianas de Akers. En semifinales, Jennings contribuyó con tres goles al 5-2 frente a Alemania. Suecia obtuvo dos victorias en el Grupo B y superó a China en cuartos, merced a un tanto de Pia Sundhage en el minuto 3. Sin embargo, a ese histórico triunfo le siguió una abultada derrota ante Noruega en semifinales.

En el Grupo C, Alemania se deshizo con autoridad de Nigeria (4-0), y luego venció 3-0 a Chinese Taipei. Un 2-0 sobre Italia en su siguiente partido le dio la primera plaza de la liguilla. En cuartos de final las germanas tuvieron que esperar a la prórroga para imponerse a Dinamarca, antes de quedar eliminadas ante Estados Unidos en semifinales.

La gran final fue la culminación perfecta de la edición inaugural del torneo. Las estadounidenses conquistaron el primer Campeonato Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA de la historia tras ganar 2-1 a Noruega, ante los 65,000 espectadores congregados en el Estadio Tianhe de Guangzhou.

El encuentro parecía destinado a llegar a la prórroga, hasta que Akers marcó el gol del triunfo en los instantes finales. A falta de tres minutos, la norteamericana corrió como una exhalación para interceptar un defectuoso pase hacia atrás de la noruega Tina Svensson a su guardameta, Reidun Seth. Akers regateó a Seth y remató sin oposición, dando al fútbol estadounidense su primer campeonato mundial de cualquier categoría.

Respecto a esos últimos minutos, el seleccionador de Estados Unidos, Anson Dorrance, dijo posteriormente: "Me sentí como si se me estuviesen formando diamantes en la parte baja de los intestinos debido a la presión.."