El campeón
El primer Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA lo ganó la
URSS. Los soviéticos,
excelentemente organizados y dotados de varias
individualidades fuera de serie (Sergei Baltacha, Andrei Bal,
Vladimir Bessonov), supieron imponer su refinado juego colectivo.
El énfasis en los pases, las jugadas a balón parado y el rigor
defensivo de que hicieron gala a lo largo del torneo les
permitieron derribar todos los obstáculos que surgieron a su paso.
Tras una primera ronda convincente, aunque no muy complicada, en
compañía de Austria, Irak y Paraguay, la Unión Soviética se topó en
semifinales con los temibles uruguayos. La contienda se decidió en
la tanda de penales. En la final que les enfrentó a los
sorprendentes mexicanos el partido fue más abierto, pero volvió a
terminar con el marcador empatado (2-2). El seleccionador tuvo la
audacia de cambiar de portero poco antes del final de la prórroga,
pensando ya en la tanda de desempate, y lo reemplazó por un
especialista en la neutralización de penales. Y acertó, porque su
equipo ganó por 9 a 8.
Las sorpresas
En este prime torneo, los equipos europeos no se lucieron,
pese a que la URSS consiguiera la victoria. Italia, Francia,
España, Hungría y Austria no pudieron superar la primera ronda. Por
el contrario, Sudamérica colocó a dos de sus selecciones, Uruguay y
Brasil, en semifinales, augurio del gran éxito futuro que
conseguirían en la competición las formaciones del continente
americano.
Por su parte, México dio la gran campanada del torneo. Los tricolores no sólo impresionaron llegando a la final, sino que desplegaron un juego ofensivo de una belleza exquisita a todas luces. Además, terminaron el torneo como el segundo mejor en ataque (11 goles) por detrás de Brasil (13 goles). Su gran hazaña fue eliminar en semifinales a los auriverdes, que eran los grandes favoritos, después de realizar una magnífica primera ronda. Tras abrir el marcador, los mexicanos se dejaron empatar, pero resistieron bien la carga de los incisivos atacantes brasileños. Terminaron ganando el partido en la tanda de penales. Rendimiento insólito hito, que, sin embargo, no pudieron repetir en la final contra la URSS.
El mejor jugador del torneo
Vladimir Bessonov desempeñó un papel preponderante en la
victoria de la URSS en Túnez. Porque, aunque el equipo brillaba en
lo colectivo más que en lo individual, hacían falta líderes en el
medio campo que impulsaran las acciones de juego. Y esto fue
exactamente lo que supo hacer Bessonov, cuya característica más
marcada fue su visión de juego. Tal virtud le abriría después las
puertas del Dínamo de Kiev, donde desarrolló una carrera fabulosa
en compañía de la generación dorada del fútbol soviético. Fue
campeón olímpico en 1980, participó en las Copas Mundiales de 1982,
1986 y 1990, fue finalista del Campeonato Europeo de Naciones en
1988, y en total fue 85 veces internacional. Sin dudas, un palmarés
a la altura de un gran campeón.
Los más destacados
Edvaldo (BRA), Bernard Genghini (FRA), Giovanni Galli (ITA),
Hugo de León (URU), Rubén Paz (URU), Andrei Bal (URS), Sergei
Baltacha (URS), Vladimir Bessonov (URS), Vagiz Khidiyatullin
(URS).
Túnez 1977 en cifras:
Posiciones:
- URSS
- México
- Brasil
- Uruguay
Goles marcados:
70 (media: 2,50)
Mejor ataque:
Brasil, 13 goles
Botas de Oro, de Plata y de Bronce:
- Aguinaldo Roberto Gallon "Quina" (BRA), 4 goles
- Husein Said (IRN), Luis Placencia (MÉX), 3 goles
Sedes:
Sfax, Suse, Tunis el Menza, Tunis Zuiten
Las marcas del torneo:
La edición tunecina tiene el récord de menor número de
partidos jugados, 28, puesto que en este debut no hubo cuartos de
final, sino que los primeros de cada grupo se emparejaron
directamente en semifinales. Los dos primeros de cada grupo no
pasarían a jugar los cuartos de final hasta Japón 1979, produciendo
así no 28 encuentros, sino 32.
