El campeón
En Australia se llevó el título una Alemania que ofreció su
imagen habitual: conquistadora y magníficamente organizada. Tras
una primera ronda discreta, con una apretada victoria sobre México
(1-0), una derrota ante Egipto (1-2) y otro triunfo frente a España
(4-2), los alemanes apretaron el acelerador. El encuentro de
cuartos de final contra la anfitriona Australia careció aún de
brillo, pero el dominio táctico, especialmente el demostrado por
los cuatro defensas, Winklhofer, Zorc, Trieb y Schmidkuntz,
empezaba a surtir efecto. Los "Young Socceroos" se
estrellaron contra un conjunto siempre bien colocado, con un 4-3-3
adaptable, antes de que Roland Wohlfarth, quién otro podía ser,
marcase en los instantes finales con un remate de cabeza. En
semifinales se repitió el mismo esquema contra una temible Rumania.
Después de haber contenido los asaltos de Romulus Gabor y compañía,
los alemanes marcaron en la prolongación, tras un saque de esquina
y por mediación de Schoen. Los hombres de Dietrich Weise
progresaban día a día, y los pobres cataríes iban a ser sus
víctimas en la final. En Sydney, bajo una lluvia torrencial, una
Alemania pletórica sorprendió en cuatro ocasiones a una defensa
desbordada por el vendaval que se le vino encima, consiguiendo así
el título sólo un año después de que sus mayores hubiesen logrado
el trofeo europeo.
Las sorpresas
En un torneo dominado en gran medida por los europeos (tres
semifinalistas) y al que no acudieron sudamericanos, hay que
destacar antes que nada el gran rendimiento de Rumania, que alcanzó
las semifinales ofreciendo un juego pulido y técnico, y sobrepasó
todos los obstáculos gracias a una gran firmeza y a un excelente
conductor de juego, Gabor. Los pupilos de Constantin Cernaianu,
finalmente clasificados en tercera posición tras sufrir una derrota
en el último minuto de las semifinales, se fueron de Australia con
la primera medalla para su país en una competición de la FIFA, y
eso que se habían clasificado tras el sorteo¿
Sin embargo, en el torneo de Australia la gran revelación fue sin duda Qatar. Después de sobrevivir a una primera ronda difícil, los cataríes, adiestrados por el brasileño Macedo Everisto, impresionaron a todos. Frente a Brasil ofrecieron un recital táctico, manejando a la perfección el fuera de juego y atacando con todo. Al final del partido, Qatar se impuso por 3-2. En semifinales, frente a una sólida Inglaterra, el conjunto árabe repitió la exhibición. Una técnica impecable, una voluntad de hierro, una defensa inteligente y un excepcional portero, Ahmed, fueron los ingredientes que permitieron a este sorprendente equipo acceder a la final contra todo pronóstico.
El mejor jugador del torneo
En una selección rumana reputada por su solidez defensiva
(sólo tres goles recibidos), el creador indispensable del juego de
ataque se llamaba Romulus Gabor. Dotado de una sobresaliente
técnica y excelente lanzador de tiros libres, Gabor recibió la
misión de conducir el juego del combinado del Este. A pesar de esta
buena actuación, su carrera no acabó de despegar. Permaneció en su
club de origen, el Corvinul, con el que disputó 349 partidos a lo
largo de 14 temporadas, logrando 79 goles. Con la selección
nacional absoluta, sin embargo, jugó 35 encuentros y anotó dos
tantos.
Los más destacados
Jorge Burruchaga (ARG), Sergio Goycochea (ARG), Louis Paul
Mfede (CMR), Neil Webb (ING), Adrián Chávez (MÉX), Gavril Balint
(RUM), Romulus Gabor (RUM), Carlos Aguilera (URU), Enzo Francescoli
(URU), Nelson Gutiérrez (URU)...
Australia 1981 en cifras:
Posiciones:
- Alemania
- Qatar
- Rumania
- Inglaterra
Goles marcados:
87 (media: 2,72)
Mejor ataque:
Alemania, 12 goles
Botas de Oro, de Plata y de Bronce:
- Mark Koussas (AUS), Taher Amer (EGY), Ralf Lose (GER), Roland Wolfarth (GER), Romulus Gabor (ROU), 4 goles
Sedes:
Adelaida, Brisbane, Canberra, Melbourne, Newcastle,
Sydney
Espectadores:
443,094 (final: 18,531)
Media de espectadores:
13,847
Marcas del torneo:
El torneo de Australia fue el que reunió un menor número de
espectadores (443,094), aunque si se tiene en cuenta la asistencia
media, el menos concurrido fue Argentina 2001, con 9,737
espectadores por partido.
