El campeón

Portugal, jugando en casa, conservó su título al término de una competición perfectamente resuelta. Gracias al despliegue de un conjunto de categoría internacional, en el que destacaban especialmente João Pinto, Rui Costa e incluso Luís Figo, los portugueses impidieron la construcción de juego a todos sus adversarios. La defensa, encabezada por un brillantísimo Emílio Peixe y administrada por Jorge Costa, se mostró igualmente intratable y sólo recibió un gol en todo el torneo. Ejerciendo una intensa presión, los hombres de Carlos Queiroz crearon numerosas ocasiones de gol. En la primera ronda, batieron a la República de Irlanda (2-0), a Argentina (3-0) y a la República de Corea (1-0). Los cuartos de final resultaron más laboriosos, 2-1 contra México después de la prórroga, al igual que en la semifinal ante los aguerridos australianos (1-0). La final frente a Brasil fue también bastante competida, pero los portugueses supieron controlar mejor los nervios y prevalecieron en la tanda de penales.

Las sorpresas

El Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Portugal 1991 no tuvo grandes sorpresas. No obstante, fueron de notar las malas actuaciones de dos de los equipos más poderosos del fútbol juvenil hasta entonces: Argentina y Uruguay. Los albicelestes terminaron últimos de su grupo con dos derrotas y un empate, y Uruguay sufrió el mismo destino, mordiendo el polvo frente a España (6-0). Más que el resultado, lo que sorprendió fue la incapacidad de producir juego y la rudeza de las dos formaciones.

En cuanto a los aspectos positivos, es de resaltar la buena impresión que causó Australia. Los "Young Socceroos", perfectamente preparados, alcanzaron las semifinales en donde cayeron derrotados por 1-0 frente a los futuros vencedores. El flexible esquema 4-4-2, puesto en práctica por Les Scheinflug, permitió especialmente a Paul Okon, defensa central bastante ofensivo, hacer valer todo su potencial. También los laterales pudieron desempeñar su juego, suministrando una media cercana a los 20 centros por partido. Ante todo, los australianos demostraron una moral inquebrantable que les permitió llegar muy cerca de la cima.

El mejor jugador del torneo

En el seno de un equipo donde resplandecían futuras estrellas, el mediocampista de contención Emílio Manuel Delgado, "Peixe", recibió el Balón de Oro del torneo. Recuperador infatigable, el jugador del Sporting de Lisboa tuvo el mérito de servir de puente entre las líneas defensivas y las ofensivas. Su inteligencia y su visión de juego fueron armas esenciales para su equipo, sin olvidar sus asoladoras subidas y su colocación defensiva. Junto a Rui Costa formó un dúo desbordante en el mediocampo, una trampa donde caían todos los equipos contrarios. Esta memorable actuación le debería haber abierto las puertas de una gran carrera deportiva, pero, tras sufrir algunos problemas con su club, se vio obligado a dejar de jugar durante varios meses. A continuación fichó por el Oporto y después por el Benfica de Lisboa, equipos en los que no lograría echar raíces.

Los más destacados


Juan Eduardo Esnáider (ARG), Mauricio Pocchettino (ARG), Mauricio Pellegrino (ARG), Mark Bosnich (AUS), Kevin Muscat (AUS), Paul Okon (AUS), Giovane Elber (BRA), Andy Cole (ENG), Capucho (POR), Jorge Costa (POR), Luís Figo (POR), Emílio Peixe (POR), João Pinto (POR), Rui Costa (POR), Ismael Urzaiz (ESP), Alfonso Pérez Muñoz (ESP), Patrik Andersson (SWE), Magnus Hedman (SWE), Dwight Yorke (TRI), Paolo Montero (URU)...

Portugal 1991 en cifras:

Posiciones :

  1. Portugal

  2. Brasil

  3. URSS

  4. Australia

Goles marcados:
82 (media: 2,56)

Mejor ataque:
Brasil, 14 goles

Botas de Oro, de Plata y de Bronce:

  1. Sergei Cherbakov (URS), 5 goles

  2. Ismael Urzaiz (ESP), Pedro Pineda (MÉX) y Giovane Elber (BRA), 4 goles

Sedes:
Braga, Faro, Guimarães, Lisboa, Oporto

Espectadores:
731,500 (final: 127,000)

Media de espectadores:
22,859

Marcas del torneo:

Portugal fue la primera y única selección europea que ganó dos títulos del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA (1989 y 1991), y la segunda del mundo, después de Brasil (1983 y 1985).