El campeón
Al ganar su tercer título, después de los obtenidos en 1983 y
1985, Brasil estableció un récord de victorias en el Campeonato
Mundial Juvenil de la FIFA. El trofeo regresó a Sudamérica, cosa
que no ocurría desde 1985. Los auriverdes demostraron su autoridad
a lo largo de todo el torneo. Un primer empate ante Arabia Saudí,
una inapelable victoria contra México y un triunfo fácil frente a
Noruega sirvieron para que la "Seleção" se plantara en
cuartos de final. Allí, frente a Estados Unidos, deslumbró con el
trío ofensivo Adriano-Marcelinho-Gian, que funcionó a las mil
maravillas. En la semifinal celebrada en Melbourne, esperó a que
los anfitriones australianos perdieran su fuelle para rematarlos al
final del partido (2-0). La final contra Ghana, un partido muy
abierto, demostró que los jóvenes brasileños también tenían garra.
En desventaja desde el principio del encuentro, los sudamericanos
se afanaron por empatar en la segunda parte y por zanjar el partido
al filo del tiempo reglamentado (2-1). Fue una victoria merecida
para el equipo más completo de la competición.
Las sorpresas
La verdadera sorpresa del torneo fue la de ver en semifinales
a cuatro selecciones de cuatro continentes distintos, algo que sólo
había acontecido una vez hasta la fecha, en 1989. Australia,
Brasil, Ghana e Inglaterra conformaron así el cuadro finalista y
ofrecieron partidos muy abiertos. Las diferencias en los estilos de
juego dieron lugar a confrontaciones apasionantes y muy reñidas,
como la final, que para muchos observadores resultó ser uno de los
combates más bellos que ha vivido la FIFA.
La selección de Ghana, segundo equipo africano en alcanzar la final de esta competición, después de Nigeria en 1989, superó todas las etapas proponiendo un juego a la vez técnico e inspirado, cuya característica más marcada era el incesante cambio de ritmo. Pero se podría pensar que la sorpresa sólo lo fue a medias, pues los "satélites negros" ya habían ganado el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA dos años antes, con nueve de los 22 jugadores que acudieron a Australia.
El mejor jugador del torneo
El Brasil de esta competición era ante todo un bloque muy
homogéneo. No obstante, el maestro indiscutible del conjunto era
Adriano. Este jugador, fichado por el Neuchatel Xamax ya antes del
inicio de la contienda, era un electrón libre. Sin ser exactamente
un director de juego ni un ariete, su influencia no cesó de crecer
dentro del grupo. Gran goleador y centrador, su impecable técnica y
su visión de juego constituyeron un ingrediente esencial de la
formación auriverde. Al marcar el segundo tanto en cuartos de final
contra Estados Unidos, propulsó a los suyos hacia la victoria.
Asimismo, desbloqueó la situación en la semifinal, sirviendo en
bandeja un balón de gol a Marcelinho. Tras una corta estancia en
Europa, Adriano regresó a Brasil, donde jugó en el Juventude, el
Botafogo, el América de Sao Paulo y luego en el Sao Paulo FC.
Los más destacados
Kevin Muscat (AUS), Adriano (BRA), Dida (BRA), Marcelinho
(BRA), Marc-Vivien Foe (CMR), Rigobert Song (CMR), Nick Barmby
(ENG), Dietmar Hamann (GER), Carsten Jancker (GER), Carsten Ramelow
(GER), Vladimir Bestchasnij (RUS), Fabian O'Neil (URU)...
Australia 1993 en cifras:
Posiciones:
- Brasil
- Ghana
- Inglaterra
- Australia
Goles marcados:
82 (media: 2,56)
Mejor ataque:
Brasil y Ghana, 11 goles
Botas de Oro, de Plata y de Bronce:
- Henry Zambrano (COL), Vicente Nieto (MÉX), Chris Faklaris (EUA), 3 goles
Sedes:
Adelaida, Brisbane, Canberra, Melbourne, Sydney
Espectadores:
478,003 (final: 40,015)
Media de espectadores:
14,938
Las marcas del torneo:
Brasil fue la primera selección en ganar tres títulos del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA.
