El desafortunado resbalón del guardameta ucraniano Leonid Musin abrió la puerta a la insólita vaselina del zaguero Taye Taiwo, que dio la victoria a los africanos en el encuentro de octavos de final del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005 disputado en el Estadio Vijverberg de Doetinchem. Con su mediapunta Oleksandr Aliiev atenazado, Ucrania se las vio y se las deseó para encontrar la forma que tan temible le hiciera en la liguilla, en tanto Nigeria, el mejor de los dos equipos en su cita de hoy, reservó una merecida plaza entre los ocho mejores.
"Antes del partido, sabíamos que teníamos que asediar a las dos amenazas ucranianas, Aliiev y Artem Milesvkyi. Me he pasado todo el partido de pie gritando a mis defensas que no les perdieran de vista", comentó posteriormente el entrenador nigeriano, Samson Siasia.
El partido se abrió con un vaivén tenso y excesivamente duro por ambas partes. Con los nervios que inevitablemente afloran en las fases eliminatorias de cualquier torneo importante, ni los nigerianos ni sus rivales ucranianos, que tan animosos y audaces se habían mostrado en la fase de grupos, pudieron encontrar su ritmo en el primer periodo.
Pese a algunos lanzamientos de falta desde posiciones peligrosas, el motor ucraniano Oleksandr Aliiev, del Dinamo Kiev, fue incapaz de encontrar la puntería que demostró con el sensacional cañonazo de 32 metros que le había endosado a la selección turca. Vigilado muy de cerca por Sani Kaita, el influyente mediapunta dio la sensación de tener un día bastante desangelado.
La primera ocasión de fuste tardó 24 minutos en llegar, y el dócil disparo desde 14 metros de John Owoeri tras una lección de regate apenas inquietó a Leonid Musin.
Ucrania, que no quería ser menos, replicó de inmediato con un disparo de Volodymyr Samborskyy. Pero en línea con la tónica de los primeros 45 minutos, el portero nigeriano, Ambruse Vanzekin, no tuvo mayores problemas en detenerlo.
La mejor oportunidad del primer tiempo se produjo a raíz de un fulgurante contragolpe nigeriano. Recogiendo el balón en la banda izquierda, Promise Isaac descargó un centro raso que Chinedu Ogbuke no logró controlar. Musin salió como un león y los dos cayeron redondos tras chocar espectacularmente en el minuto 31.
Dado que los europeos sólo consiguieron un remate entre los tres palos, y Aliiev seguía sin encontrar el camino, los africanos se lamentaban por no haber capitalizado su dominio en la primera parte.
Al principio de la reanudación, los nigerianos se las arreglaron para subir la marcha. Un feroz golpe franco de Owoeri en el minuto 52 forzó a Musin a emplearse a fondo para despejarlo a córner.
Aliiev, por su parte, empezaba a encontrar más espacios y más tiempos con el balón en los pies, y amenazaba con reorganizar el ataque ucraniano. Pero el seleccionador nigeriano, Samson Siasia, enseguida se dio cuenta del peligro, y sustituyó a Kennedy Chinwo por el defensa Olubayo Adefemi con el propósito de volver a neutralizar al cerebro rival.
Owoeri, suplente de Nigeria en los encuentros de la primera ronda, se estaba convirtiendo en una constante amenaza. Su lucida carrera y subsecuente disparo en el minuto 72 parecían definitivos, pero una vez más Musin dio la talla.
Cuando todo parecía indicar que asistiríamos a la prórroga, Nigeria arrancó un azaroso gol de la más improbable de las fuentes. El defensa Taye Taiwo, que había tenido poco que hacer aparte de perseguir toda la tarde a Dmytro Vorobei, recibió el saque de esquina en corto y colgó un balón con efecto desde un ángulo imposible.
Reculando torpemente hacia atrás, el fornido Musin resbaló y no pudo hacer nada por detener el esférico, que mansamente sobrevoló por encima de su cabeza para colarse al fondo de las mallas junto al segundo palo (1-0, 80').
Desesperado, Alexei Mikhailichenko sacó al campo a toda su batería de delanteros. Pero fue inútil, y Ucrania, tan efectiva en la ronda de grupos, nunca encontró su compás en este desenlace de octavos.
"Claro que tuvimos un poco de suerte con el gol", añadió Siasia al término del encuentro. "Pero en el fútbol hace falta suerte. Nuestra preparación no ha sido la ideal para este torneo, de modo que es un pequeño milagro que hayamos llegado tan lejos. Ahora sólo esperamos seguir mejorando con cada partido y ver hasta dónde podemos llegar".
"Hemos creado más ocasiones de gol", recalcó. "Y al fin y al cabo, creo que merecimos ganar". Con ocho disparos a puerta por uno de Ucrania, lo que dice Siasia tiene todo el respaldo de la estadística.