Salió en las noticias locales el 15 de julio de 1985. Al pesar nada menos que 5.1 kilos, el gigantesco bebé recién nacido fue el centro de atención durante un tiempo considerable en San Cesario di Lecce, bonita ciudad de Puglia. Casi dos décadas después, Graziano Pelle, de 1.94 metros y aún creciendo, está provocando titulares a escala mundial después de que sus goles ayudaran a la selección juvenil italiana a obtener un puesto en los cuartos de final del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005.

Gracias a los tantos de Pelle, dos en el decisivo tercer partido del grupo, contra Canadá, y el segundo del 3-1 sobre Estados Unidos en octavos de final, los azzurrini se enfrentarán a Marruecos este viernes por un histórico puesto en las semifinales. "Para nosotros sería un éxito enorme, aunque los periodistas de nuestro país esperan que quedemos primeros en todas las competiciones", afirma el ariete transalpino.

Todo parece distar ahora un mundo de lo sucedido tras la segunda derrota seguida en el torneo, por 2-1 ante Siria, hace apenas una semana; desde las figuras abatidas dejando el césped tras una actuación deslavazada, hasta los mordaces titulares de la implacable prensa italiana.

"Hubo muchas críticas", reconoce Pelle desde el hotel del equipo, en Utrecht. Los medios italianos "consideraban que habíamos defraudado a nuestro país, pero no eran conscientes de las dificultades que tuvimos que afrontar. Los clubes no cedían a los jugadores durante la temporada para los amistosos, por lo que nuestro seleccionador no podía ensayar con ellos. Los convocados nos reunimos el domingo 5 de junio por la noche, y el lunes por la mañana partimos a Holanda. Si lo comparas con otras selecciones como Colombia, que dispuso de cuarenta días de preparación, eso explica algunas cosas".

Presión
Italia no accedió a las semifinales del Campeonato Sub-19 de la UEFA el año pasado, pero aun así, el mundo del fútbol esperaba, tanto como los italianos, cosas mejores. En el tercer encuentro todo volvió a la normalidad. "En Italia siempre hay presión", observa filosóficamente. "Pero estábamos convencidos de la valía individual de cada jugador, y pensábamos que si podíamos hacer que cuajara la mezcla, no tendríamos límites".

"Llegamos a conocernos y, según mejoraba el equipo, se hizo más fácil para mí saber cuándo y dónde esperar los pases, y así marcar goles", agrega el delantero.

Pelle recurrió a su cabeza dos veces ante Canadá como contribución al 4-1 de su selección, que le dio un puesto, como uno de los tres mejores terceros de grupo, en octavos de final. Ante sus vecinos norteamericanos, fue la zurda del ariete la que hizo daño, después de que Italia hubiera logrado contener la presión estadounidense.

"Tácticamente estamos un poco más adelantados que otros países", señala el jugador de 89 kg. "Si los zagueros defienden bien, los delanteros ganamos en confianza. Y si estás bien posicionado tácticamente, es más fácil que hagamos goles. Eso es lo que pasó contra los americanos".

La actuación del futbolista del Lecce, que jugó como único punta, fue imponente y de gran madurez. Mientras los estadounidenses creaban ocasiones en un área, Pelle daba la réplica causando estragos en la otra, colándose inteligentemente entre los defensas, ganando todos los balones aéreos y dejando ver un buen toque y una apreciable rapidez de piernas.

"Me siento cómodo con el balón sobre el césped. No me considero simplemente el típico ariete alto", asevera el número 9 de Italia, cuyo padre, también futbolista, solía llevar a casa vídeos de Marco van Basten para enseñárselos a su hijo.

Antes al menos, los delanteros italianos tendían a ser más bajos. Últimamente los técnicos (especialmente Giovanni Trapattoni, al elegir a Marco Delvecchio en la pasada Copa Mundial de la FIFA) tienen debilidad por un gran ariete, al que suelen emplear como un arma táctica alternativa.

Pero la tendencia a los jugadores más altos es sólo una de las varias que están dándose en el fútbol italiano. Otra, quizá más significativa aún, son los numerosos talentos que están saliendo del sur del país. El Lecce, donde Pelle hizo de punta de lanza en sus sucesivos equipos de categorías menores en los campeonatos nacionales, confía en el éxito de su política de cantera; mientras que en Sicilia, donde nuestro protagonista jugará hasta finales de año, el fútbol está experimentando un resurgir, con las buenas prestaciones del Palermo y el Mesina en la máxima categoría.

"La mayoría de nuestros jugadores (sub-20) son del sur", sonríe el chaval de 19 años. "Los aficionados son más entusiastas allí, y el fútbol se vive con gran alegría. No sorprende que sus equipos lo estén haciendo bien".

Su ciudad natal
La velocidad de este cambio es tal, que el propio Pelle cree que se está acercando el momento en el que la región dejará de vender jugadores a los clubes más prestigiosos del norte. "Soy de Lecce, así que para mí es importante jugar en mi ciudad natal", afirma sobre sus futuras intenciones. "El Lecce tiene fama de sacar jugadores de la cantera, por lo que es un buen lugar para empezar en mi caso…".

"El fútbol está mejorando mucho en el sur, de modo que quizá dentro de unos años el nivel se iguale al del norte y me quede aquí", añade. De momento, no obstante, Pelle está más centrado en tener éxito, algo compartido por todos los italianos.

"Lo más importante es el resultado. Si no ganas, nunca te sientes bien", apunta medio en broma. "Si llegamos a la final, prefiero ganarla jugando mal que perder haciendo un juego precioso, porque si no ganas nadie se acuerda de ti".

Aunque las ancianas de San Cesario di Lecce hayan borrado de su memoria el recuerdo de su mágico nacimiento, la habilidad y la fuerza de este delantero italiano tardarán tiempo en ser olvidadas, sea cual sea el resultado este viernes.