Un gol en el último segundo del tiempo añadido hizo estallar de júbilo a la afición albiceleste y sumió en el más absoluto desconsuelo a los colombianos, en el partido de octavos de final del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005 disputado el 22 de junio en Emmen. La selección argentina tejió una maraña que anuló la actividad cafetera. Su número 7 Lucas Biglia se hartó de recoger y distribuir balones desde el centro del campo para que su compañero Lionel Messi pusiese en aprietos a la zaga amarilla.

"Estamos muy contentos porque nos dolió no imponernos en el clasificatorio sudamericano. Pero en este deporte hay revancha y sabíamos que esta podía ser", indica el Biglia. Argentina había empatado con Colombia en el torneo que repartió en enero los billetes de la Conmebol para Holanda 2005. La albiceleste tuvo entonces que conformarse con un tercer puesto, por detrás de brasileños y cafeteros.

El entrenador argentino Francisco Ferraro avisaba tras la victoria de octavos que no quería triunfalismos, para evitar caer en la desconcentración. "Todavía no se ganó nada, tenemos que seguir con humildad y con los pies en el suelo, porque ahora nos llega otra final", dijo al terminar el partido de octavos. Y parece que ha conseguido mantener la calma entre sus disciplinados pupilos.

"Fue una celebración muy corta, porque en seguida salimos de viaje para Enschede. Al llegar entrenamos y ya estamos pensando en España", decía Biglia a FIFA.com, mientras aprovechaba un rato de descanso en tan apretado horario. "En esta competición no hay respiro, y no se puede perder la tranquilidad y la concentración. Además hay que guardar la mayor energía posible para el partido del sábado".

Llegan unos cuartos de final con sabor a final. "Será un partido ciertamente complicado pero si queremos alcanzar el objetivo que nos marcamos al venir aquí, tenemos que ganarle a cualquiera y en cualquier instancia de la competición", comenta el jugador de Independiente que tiene un mal recuerdo del enfrentamiento con los españoles en las semifinales del Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA Finlandia 2003. "Tuve que abandonar el partido en la segunda parte por una luxación de hombro y después de ir ganando un partido, que teníamos más o menos controlado, perdimos en el último momento. Allí se nos escapó de la mano una final muy linda contra Brasil", lamenta.

Sin embargo, éste será otro partido aunque habrá algún rostro allí amargamente conocido, por ejemplo, Cesc Fábregas. "Ha crecido mucho como futbolista y tendremos que taparle bien para no dejarle desplegar su talento. Su juego y el de Juanfran hay que frenarlo para no sufrirlo. Pero nosotros tenemos también jugadores muy importantes y aprovecharemos sus virtudes", analiza Biglia.

"Para ganar a España tenemos que plantear un buen medio campo para parar a sus buenos jugadores". Como hicieron ante los cafeteros. "Creo que Colombia no había tenido hasta entonces un equipo que los presionase y que les cortase tanto el juego. La indicación de nuestro técnico fue ir a presionarlos sin dejarlos jugar tranquilos y eso fue lo que nos hizo superiores", explica respecto al partido de octavos.

La selección argentina ha ido a más a medida que avanza la competición y los jugadores prometen que todavía lo pueden hacer mejor. "Es un grupo que no ha tenido mucho trabajo. La mayoría jugamos en primera división y los clubes no nos dejaban libres. Al técnico se le hizo difícil trabajar con el equipo. Pero aquí, con el paso de los partidos, tenemos más tranquilidad y tiempo para ir encontrando el juego del grupo", señala el rubio centrocampista.

Biglia coincide con otros tantos jugadores en que Holanda, con algunas figuras en el equipo muy interesantes, es una de las selecciones que más le ha sorprendido. Y apunta a que España es una de las más serias aspirantes al título por el juego que despliegan. Sin embargo, confía plenamente en que él y sus compañeros sabrán cómo frenar en seco la marcha triunfal de los españoles.