RESUMEN DE LA JORNADA: Marruecos e Italia pusieron la competición al rojo vivo con todo un festival de goles en la prórroga, que acabó en tanda de penales en Utrecht. Por su parte, la gran favorita y defensora del título, Brasil, se tomó las cosas con calma contra Alemania, y remató la faena durante el tiempo añadido en Tilburg.
Italia se recuperó en dos ocasiones de un marcador adverso y, a pesar de todo, fue incapaz de sacar las típicas agallas y el buen hacer que siempre han distinguido al equipo, para imponerse al vibrante conjunto de Marruecos en el primer encuentro de cuartos de final del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005. En el Estadio Galgenwaard, que más parecía Casablanca que Utrecht, la multitud de aficionados marroquíes llegó al paroxismo cuando el impresionante Mouhssine Iajour mandó un peligroso pase desde la izquierda para Nabil el Zhar, quien envió el balón a puerta, justo por debajo del travesaño, mediada la primera parte.
El primer encuentro de la historia entre estas dos naciones en una fase final de la FIFA resultó un choque electrizante, que arrojó 72 faltas, 13 amonestaciones y una expulsión. Michele Canini saltó lo suficiente como para colar de cabeza el gol del empate en la meta rival, un cuarto de hora antes del final del tiempo reglamentado, y dio la impresión de que los europeos iban a alzarse con una victoria tardía.
No obstante, Canini pasó en segundos de héroe a chivo expiatorio. A los seis minutos del inicio de la emocionante prórroga, recibió una expulsión por acumulación de tarjetas. Los norteafricanos aprovecharon al máximo su superioridad numérica y se colocaron a la cabeza del marcador gracias al desafortunado gol en propia meta de Francesco Battaglia.
Los italianos, de nuevo, llenaron de orgullo a toda una nación cuando el altísimo delantero Graziano Pelle (a quien los espectadores marroquíes, que parecían ser la única hinchada presente en el campo, dedicaron silbidos y pitos cada vez que tocaba el balón) saltó junto a la meta y envió de cabeza a puerta un pase de Lino Marzoratti, cuando sólo faltaba un segundo para el final.
El guardameta marroquí Mohammed Bourkade ofreció dos estupendas paradas en la posterior tanda de penales, como ya hiciera en un lanzamiento de castigo ejecutado dos veces durante el tiempo reglamentado, que colocaron a la selección norteafricana directamente en las semifinales.
Mientras la alegre y abundante hinchada de Marruecos se dedicaba a planificar su visita a Kerkrade, donde sus héroes se enfrentarán a la anfitriona o a Nigeria, los aficionados brasileños bailaban una sensual samba en Tilburg, antes del choque con la resoluta, aunque poco inspirada hasta la fecha, Alemania.
El auténtico Brasil hace acto de presencia… tarde
Después de que los capitanes de ambos equipos leyeran un comunicado en el que denunciaban el racismo en el fútbol, para celebrar el Día de la FIFA contra la Discriminación, el partido tardó mucho en ponerse interesante.
Brasil tomó la delantera en un primer tiempo muy lento, aunque en ningún momento llegó a presentar amenaza alguna. Es más, estaba bastante claro que a la defensora del título le faltaba resolución ante la meta. Con la preocupación de no desprenderse de su trofeo, a buen recaudo en Río, la selección sudamericana siguió adelante con una falta de fluidez extraña y poco habitual.
En lo que pareció el final apropiado para un partido muy feo, un marcaje muy descuidado de los brasileños hizo posible que Alexander Huber golpeara el balón con la rodilla y lo colocara dentro de la red en el minuto 67. Rebotado en la espalda de un defensa, al 'disparo' le costó cruzar la línea de meta y se metió, sin fuerza, como pidiendo perdón, en la meta rival.
Sin embargo, en el minuto 82, un trabajador y poco espectacular Brasil respondió finalmente. Un balón que Edcarlos envió de tijera rebotó en el larguero y Diego Tardelli lo aprovechó para colar el rechace de cabeza al fondo de la meta rival.
Con el empuje de los últimos minutos, Brasil tendría que haber resuelto el encuentro. Cuando por fin empezó a jugar con estilo en esta fase final, hubo que recurrir a la prórroga.
A los ocho minutos de la primera parte de la prórroga, Rafael salió de la nada y, con su remate a puerta, logró el pase a semifinales. Las dificultades ante la portería rival que ha sufrido la defensora del título quedaron patentes durante el resto de la prórroga y bien podrían causarle muchos problemas en el partido de semifinales que disputará contra España o contra su eterna rival, Argentina.