Después de un gol en el primer minuto de cada periodo, el tercer choque de cuartos de final, disputado en el estadio Parkstad Limburg de Kerkrade, requirió de una tanda de penales realmente maratoniana para romper las tablas entre ambos equipos. Frente a una Nigeria inspirada, fuerte físicamente y de gran talento, los anfitriones, tan imponentes en sus anteriores partidos, simplemente no supieron encontraron el camino del gol, inclinándose en la antepenúltima ronda del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005.

"Ha sido nuestro partido más complicado hasta ahora", declaró radiante de alegría el seleccionador de Nigeria, Samson Siasia, tras el partido. "Holanda tiene un gran equipo, y estar en las semifinales de un Mundial es como un sueño".

La selección local recibió un primer golpe increíblemente tempranero antes de que el público que llenaba el estadio tuviera siquiera ocasión de acomodarse en sus asientos. Solomon Okoronkwo, irrumpiendo por la derecha tras el saque inicial, centró raso para Promise Isaac, quien regateó al portero. El capitán holandés, Hedwiges Maduro, se deslizó al suelo para sacar el balón, pero sólo pudo enviarlo contra el poste, donde apareció de la nada John Owoeri para empujar el esférico a puerta vacía y poner a Holanda con desventaja por primera vez en el torneo, cuando apenas habían transcurrido unos segundos (1-0, 1'). 

Antes del partido, el técnico nigeriano, Samson Siasia, había pedido una mayor productividad a sus puntas. "Si nuestros delanteros empiezan marcando, los holandeses tendrán un día muy duro", declaró a FIFA.com. A ese respecto, el remate de Owoeri se antojó una señal de mal agüero para los vehementes anfitriones.

A modo de venganza, Urby Emanuelson lanzó un disparo tres minutos después, pero, tras una ligera pifia, Ambruse Vanzekin atrapó el balón en dos tiempos. Según avanzaba el periodo, y al tiempo que los holandeses se mostraban hostigados y nerviosos, los nigerianos rezumaban confianza. Así, en el minuto 12, el arquero local, Kenneth Vermeer, rogó al cielo por que un disparo seco de Isaac desde unos 18 metros se marchara alto.

Con los nigerianos llevando la delantera en cuanto a presión y poderío, la brillantez de Holanda parecía diluirse por momentos. Maduro, tan tranquilo y seguro de sí mismo en los anteriores partidos, lo estaba pasando fatal a la hora de controlar una medular sometida a gran presión. El neerlandés de origen ghanés Quincy Owusu Abeyie tampoco estaba disfrutando ante los nigerianos. Los jugadores africanos, muy familiarizados con las tácticas astutas y el juego de contacto, le mantenían alejado de las zonas de peligro con facilidad.

Sin embargo, tras eludir a su marcador por una vez, el jugador del Arsenal provocó un barullo en boca de gol que Rick Kruys estuvo a escasos milímetros de materializar en el minuto 17. Segundos después, otro envío durísimo de Emanuelson obligó a Vanzekin, a quien entrena un técnico de porteros holandés, a sacar el balón con la punta del pie.

Una incisiva subida al ataque de Ron Vlaar dio crédito a una anterior etapa como delantero del defensa central, y su disparo desde unos 20 metros obligó al arquero nigeriano a estirarse por bajo junto al poste derecho.  

Lo cierto es que los locales deberían haber encajado el 2-0 cuando Isaac sirvió un sutil balón al hueco, listo para que Okoronkwo remachara desde cerca. Pero Vermeer estuvo a la altura de las circunstancias, y el corpulento delantero del Hertha de Berlín se mordió las uñas por haber desperdiciado una ocasión que olía a gol. 

Tras el descanso, sin embargo, las cabezas de los holandeses se irguieron enseguida. Un centro medido de Owusu Abeyie desde la derecha encontró a Vlaar, quien desvió de cabeza el esférico alojándolo junto al segundo palo (1-1, 46'). Sin duda, con este tanto, el zaguero del AZ Alkmaar, que había recibido la mayor ovación al anunciarse las alineaciones antes del partido, y que hace poco fue convocado para la selección absoluta de Marco van Basten, no causó precisamente perjuicio a su popularidad entre los aficionados.

El estadio iba a contener la respiración en el minuto 68, cuando un disparo flojo de Olubayo Adefemi pegó en el defensa Vlaar y estuvo a punto de batir a un Vermeer pillado a contrapié. Las cosas distaban mucho de estar claras para los anfitriones, con Maduro que seguía sin estar cómodo en la medular, y con los defensas holandeses que empezaban a discutir entre ellos. 

Nigeria cada vez presionaba más, y parecía sólo cuestión de tiempo que cobrara ventaja. Pero los africanos se mostraban incapaces de asestar la puntilla y, así, en una reacción holandesa de última hora, Vlaar y el suplente Gianni Zuiverloon estuvieron a punto de marcar el tanto de la victoria.

El partido tenía más cosas que ofrecer, en cualquier caso, y se alcanzó la tercera prórroga de esta fase final. Owoeri fue quien más cerca estuvo de marcar para Nigeria, y Tim Vincken para los locales, pero ni unos ni otros evitaron la segunda tanda de penales del torneo.

Los que acudieron al estadio de Kerkrade no olvidarán fácilmente el maratón de penas máximas que presenciaron. Tras un sensacional toma y daca totalmente simétrico, el suplente Collins John, que había lanzado el primer penal, tuvo que tomar carrerilla otra vez, después de que incluso los porteros se vieran obligados a lanzar. El arquero nigeriano, Vanzekin, tras haber transformado su pena máxima con descaro, a lo Panenka, realizó la parada de su vida, dejando vía libre al autor del gol del triunfo contra Ucrania, Taye Taiwo, para que remachara el penal de la victoria para los africanos, el que puso el 10-9.  

"Nunca había visto nada parecido a esta tanda de penales", declaró tras el encuentro el seleccionador holandés, Foppe de Haan. "Hemos jugado muy bien en conjunto, pero tuvimos problemas a la hora de crear ocasiones. Al final, eso nos hizo daño y nos acabó costando el partido".