Una crecida Argentina echó a España del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005 y ahora encara con la moral reforzada el nuevo derbi sudamericano que tendrá que jugar en las semifinales ante Brasil. La selección española, una de las favoritas al título, que hasta entonces había dominado sin problemas a sus rivales, perdió el partido en dos minutos de desconcentración en los que la inspiración de Messi no perdonó.

"Fue un partido difícil, en el que en momentos fuimos superado, especialmente en la segunda parte. Pero entonces salió el sacrificio, la actitud, supimos mantener el orden y hay que felicitar a los jugadores por la definición final", decía Francisco Ferraro, con semblante serio que contrastaba con la alegría de sus jugadores.

Tras la lectura de la declaración condenatoria para repudiar la discriminación en el fútbol y en la sociedad, realizada por los capitanes antes del saque inicial, en la  jornada FIFA contra el racismo , España se vio sorprendida en la primera parte por una Argentina muy agresiva. Bien dispuesta en el campo y con Archubi y Torres haciendo de secantes de su línea creativa, ya en el minuto cuatro la delantera argentina sembró el miedo en el área rival.

A los diez minutos llegó el primer aviso con un golazo de Lionel Messi al sacar una falta desde el vértice del área, que el árbitro anuló por fuera de juego posicional. Era la llamada de atención del enfant terrible albiceleste que poco después remató de cabeza un gran centro de Archubi que se fue fuera por poco. Era un ensayo para lo que llegaría después. Cardozo sacó una falta desde la banda derecha y el capitán Pablo Zabaleta con pie izquierdo desvió la trayectoria del balón al fondo de la red (1-0, 18').

España por primera vez en el torneo se veía por detrás en el marcador y sin imponer su ritmo. Zapater y Cesc tenían muchas dificultades para dirigir el juego ya que no conseguían hacerse con el balón. Los argentinos robaban continuamente en el centro de campo buscando la velocidad y técnica de Messi y Cardozo delante.

Poco a poco la Furia consiguió estirarse y en un centro de Molinero, Llorente paró el balón delante de Ustari y cedió para que Zapater fusilara de un trallazo la portería argentina (1-1, 32').

Las oportunidades se alternaron en los minutos finales en ambas porterías. Primero un disparo de Messi se fue llorando pegado al palo y después fue Llorente que puso en aprietos los dominios de Ustari.

Tras el descanso Argentina perdió algo el control del centro del campo y el juego de España se vio favorecido. Sus laterales empezaron a crear más peligro que en la primera parte aunque las ocasiones claras de gol no eran frecuentes. Un disparo muy cruzado de Cardozo y una llegada de Cesc, sin ángulo para rematar, fueron las notas más destacables.

Aunque el balón lo tenía España, el marcador lo desquilibró Argentina en dos minutos. Una perfecta asistencia de Messi dejó a Oberman sólo de cara a portería, y ante la salida precipitada de Biel Ribas envió al fondo de la red (2-1, 71').
 
Sin tiempo para reponerse del golpe, España recibió otro mazazo. Messi, jugador del FC Barcelona, recuperó un balón dentro del área y, en su estilo, no perdonó, dando la puntilla (3-1, 73'). El gol destrozó la moral de los españoles.


Iñaki Sáez decidió renovar la delantera y sacar gente fresca que tirase hacia adelante con rabia, mientras los albicelestes contemporizaban y controlaban el partido, dejando que la iniciativa la llevase quien más lo necesitaba. Pero el marcador ya no se movería. 

"Cometimos errores y no siempre se puede explicar el por qué. Anteriormente no los habíamos hecho. Hubo incertidumbre en todo el partido. Nosotros estábamos haciendo una buena segunda parte pero sin crear oportunidades claras, y el acierto argentino desequilibró el partido. Argentina es justo vencedor porque ha estado más acertada que nosotros", decía el entrenador español en su despedida del torneo.