Un zambombazo imparable de Rafael en la prórroga consiguió sellar la victoria de los brasileños ante Alemania en los cuartos de final del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005. El peleón lateral derecho se presenta ante FIFA.com tranquilo y sonriente antes de partir hacia el último entrenamiento previo al partido de semifinales ante Argentina.

"Estoy feliz por hacer aquel gol que nos clasificó porque era un momento muy crítico del juego, empatados a uno en la prórroga. Fue muy importante para mí", dice sonriente el jugador al recordar el momento. Sus aciertos de cara a portería están siendo decisivos en esta fase del K.O. ya que además anotó el penal del triunfo ante Siria en los octavos.

"Todos los jugadores de este equipo han tenido sus momentos buenos. Es la segunda vez que marco, y eso es bueno pero no le doy importancia", dice el joven lateral respecto a la atención y las expectativas que se han creado en torno a él. "Tenemos que mantener los pies en el suelo y ser humildes. Hay que ir paso a paso, muy tranquilos, porque aún no se ha ganado nada", explica apaciguando la euforia tras el pase a las semifinales.

El equipo auriverde anda falto de contundencia y definición. Siete goles en cinco partidos no es una gran estadística para los brasileños. "Tenemos muchas oportunidades en todos los partidos, cinco o seis clarísimas al menos en los 90 minutos. Pero el balón no entra", explica Rafael.

"Todos los adversarios que hemos tenido hasta ahora se están defendiendo mucho, se cierran muy bien atrás, y uno no encuentra como entrar". De todos modos, esa baja media goleadora no le quita el sueño. "Aunque sea 1-0  lo importante es que se han conseguido las victorias necesarias para llegar a estar entre los cuatro mejores", asegura este peleón jugador cuyas carreras por la banda y carácter sobre el campo no han pasado desapercibidas.

Tendrán que ensayar bien los tiros a puerta de cara a esta penúltima cita ante su eterno rival, Argentina. El equipo de Francisco Ferraro cierra muy bien los huecos creando una tupida telaraña en el centro del campo que entorpece los avances del rival. En ataque, las mordeduras del volante Lionel Messi son letales.

"No podemos pensar en un sólo jugador. En fútbol juegan once y no podemos fijarnos en uno sólo. Messi es muy bueno, pero Argentina tiene otros jugadores muy importantes y debemos que pensar en ellos como conjunto. Un solo jugador no gana nada, tiene que ser el colectivo", indica el rubio brasileño.

Este clásico sudamericano es el partido que todo futbolista desea jugar. "Estamos tranquilos y felices. Tenemos muchas ganas de que llegue el partido que es muy importante para nosotros, por todas las emociones que trae consigo. Un Argentina-Brasil siempre es difícil pero en un Campeonato Mundial todos los partidos son una final. Evidentemente ante este clásico todos tenemos una motivación extra y  más fuerza para salir a ganar", dice el jugador de 20 años de Coritiba.

Desde los hoteles de concentración en Holanda los jóvenes talentos brasileños siguen día a día las evoluciones de sus mayores en la Copa FIFA Confederaciones Alemania 2005. "Estamos viendo todos los partidos y es curioso que Brasil se esté cruzando allí con los mismos rivales que nosotros. Primero Alemania y ahora también Argentina. ¡Ojalá que ganemos en los dos!"

Esa eterna e irreconciliable rivalidad pesa en ambos bandos aunque el joven Rafinha, como lo llaman sus compañeros, opina que la presión es mayor en el bando brasileño. "Somos pentacampeones mundiales en la absoluta y tenemos que ganar siempre. Por tradición, Brasil no puede ni pensar en perder, ¡y mucho menos con Argentina!", se ríe.

Este joven admirador de Cafú y de la habilidad de Denilson ya sueña con enfundarse la camiseta verdeamarelha de la absoluta y su mayor ilusión sería defender a su país en una Copa Mundial. "Todos los jugadores deseamos llegar allí pero todavía nos queda un largo camino por recorrer. Yo creo que todos los jugadores que están en esta selección sub-20 tienen condiciones y calidad suficiente para llegar a la absoluta. Por eso estamos trabajando todos los días en nuestros clubes", asegura con un brillo de emoción en los ojos.

Día a día reciben noticias de su tierra donde todo el mundo sigue los partidos de sus chicos en tierras holandesas. "Saber que los aficionados nos acompañan y apoyan desde Brasil no da una fuerza extra. Todo el mundo nos tiene mucha confianza y eso tenemos que agradecerlo en el campo".

Los defensores del título sólo piensan en repetir éxito este año en la tierra de los tulipanes. "¡Con toda seguridad, todos pensamos en eso!", asegura Rafael, "ahora estamos a sólo dos juegos. Ojalá salga bien. Pero vamos a ir con calma. Primero el partido del martes que va a ser un gran encuentro. Luego con la ayuda de Dios vamos a llegar a la final para ser campeones", sentencia.