Argentina y Brasil afrontan su semifinal en el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005 con un buen estado de ánimo, tras sus respectivas victorias en cuartos de final sobre España (3-1) y Alemania (2-1 tras la prórroga). Después de un turbulento comienzo de competición, las selecciones que entrenan Francisco Ferraro y Renê Weber han sabido madurar bien, y ahora encaran un nuevo superclásico sudamericano en Utrecht, este martes, habiéndose quitado de la cabeza cualquier tipo de miedo al fracaso.
Los dos grandes de la Conmebol, que comparten el récord de victorias en el torneo mundialista sub-20, con cuatro cada uno, pugnarán por un quinto título que poder exhibir en la región. Los nuevos seleccionadores Ferraro y Weber, que sucedieron a Hugo Tocalli y Marcos Paquetá respectivamente, tuvieron muchas dificultades durante los primeros días para imponer su método. La Albiceleste se mostró como un conjunto desprovisto de ideas al caer contra Estados Unidos en su primer partido, mientras que los auriverdes parecían carecer de empuje y de vitalidad, tras estrenarse con un empate sin goles ante Nigeria.
Lentos pero seguros, no obstante, ambos equipos han ido fortaleciendo su personalidad hasta lograr hacer frente al peso de las expectativas. Argentina, guiada por el talentoso Lionel Messi, ha hallado una mezcla letal, añadiendo la chispa en ataque a su intenso trabajo en defensa. La calidad individual ha estado extrañamente ausente en los chicos de Brasil, pero su solidez defensiva, el gol encajado por Renan contra Alemania fue el primero de la Seleção en 608 minutos de fútbol, está convirtiéndose poco a poco en uno de sus rasgos más característicos.
"Nuestro primer objetivo era superar la fase de grupos", declaró el siempre serio Ferrara. "El segundo, llegar a semifinales y quedarnos hasta el final. Ya hemos logrado los dos, así que ahora estamos totalmente relajados. Brasil es un rival poderoso, pero esperamos tener la suerte necesaria para seguir adelante".
Weber, más abierto, no se muestra menos decidido que su homólogo argentino. "Es un clásico, y acudiremos a él sin presión", sonrió desde el hotel del equipo en Utrecht. "Intuyo que será un encuentro muy bueno, pero no cabe duda de que también complicado. Argentina está jugando ya un fútbol presionante, y sabemos que no nos dejará ni un palmo de espacio".
A frenar a Messi
La sensación albiceleste, Messi, se perfila como el principal peligro para los campeones. La joven estrella del Barcelona, suplente en el primer partido y que cumplió 18 años la pasada semana, se ha puesto a la altura del reto sin ningún miedo, casi sin ayuda, salvando a su selección del más complicado de los desafíos. Se comenta en voz baja; pero sus regates, sus goles en acciones individuales y su zurda le han acarreado las comparaciones de muchos observadores con Diego Armando Maradona de joven, y especialmente las del propio jugador.
"La verdad es que es un gran honor que el mejor jugador del mundo te elogie", admitió el poco corpulento Messi. "Te da ganas de seguir trabajando y aprender cosas nuevas".
Messi también parece ser el hombre capaz de decidir un partido. Ha marcado goles en las dos rondas de la segunda fase y, a los diez minutos de salir del banquillo, el gol del triunfo con el que Argentina derrotó 2-1 a Brasil en el Sudamericano Sub-20, este mismo año.
Al seleccionador brasileño no le preocupa aquella derrota en Manzanares (Colombia). "Fue un partido extraño, en lo que recuerdo. Controlamos durante la primera mitad, pero parecimos perder energías en la última media hora", dijo Weber encogiéndose de hombros. "Messi cobra vida en ese último tercio de partido, pero creo que tenemos jugadores para hacerle frente esta vez".
Timidez anotadora
El propio máximo goleador provisional de Brasil juega de lateral derecho. En cualquier caso, Rafael es un lateral derecho típicamente brasileño, que nunca deja escapar la ocasión de irse al ataque como un misil. Sus tantos (un penal y el gol del triunfo en la prórroga contra Alemania, en cuartos de final) han llegado también en momentos cruciales.
Aunque ha marcado un gol más que sus vecinos del sur en lo que va de torneo, las estadísticas de Brasil (77 disparos, 6 con éxito) revelan una tendencia preocupante ante la meta contraria. Además, en la semifinal no podrá contar con el sancionado delantero del Atlético Paranaense, Diego Tardelli, autor del gol del empate contra Alemania.
"Siempre es bonito marcar", reconoce Rafael, que juega en el rival de la misma ciudad (Coritiba) que el Paranaense, el Coritiba. "Pero nuestros delanteros simplemente no están teniendo suerte de cara a portería. Eso tiene que cambiar, no obstante, y podría pasar contra Argentina".
Ernane es también baja, por lesión, y se perderá por tanto el gran partido, una reedición de la semifinal que Brasil ganó hace dos años en Emiratos Árabes Unidos. Si aquel resultado no bastara para elevar la moral en la concentración de la Seleção, seguramente otro registro lo haría. Brasil, campeón en la Unión Soviética en 1985, y en Portugal 1991, lleva sin perder 17 partidos (con 14 victorias y 3 empates) en territorio europeo en la competición. Pero Argentina, por supuesto, es precisamente la selección capaz de quebrar ese tipo de rachas.
Los ojos de Sudamérica estarán puestos en Holanda para ver quién se lleva el gato al agua esta vez, en el primer choque de una doble ración de superclásicos.