Ha sido un año largo para la selección holandesa sub-20, lo cual no quiere decir que no esperara ampliarlo en otra semana. Pero tras ser apeada por Nigeria en los cuartos de final del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005, al cabo de una tanda de penales maratoniana, podría decirse que su estado general de ánimo era el de tomárselo con filosofía, a la luz de las declaraciones de su carismático seleccionador, Foppe de Haan, tras el encuentro.
"Ganar o perder es importante, pero en el fútbol no siempre puedes tener control sobre ello", afirmó. "Lo que importa es salir al césped y hacerlo lo mejor posible. Y eso fue lo que hicieron mis jugadores".
Nuevas caras que ahora son nombres familiares
Se puede afirmar con seguridad que, al comienzo de la temporada 2004-2005, el único jugador de la selección holandesa sub-20 realmente conocido por el aficionado neerlandés medio era el delantero de origen liberiano Collins John. En dos campañas, de 2002 a 2004, participó en 35 encuentros con el FC Twente de Enschede, y lo hizo tan bien como para ganarse un traspaso al Fulham, conjunto de la Premier League inglesa.
Otros, como Ryan Babel, del Ajax, Rick Kruys, del FC Utrecht, Ibrahim Afellay, del PSV Eindhoven, y Frank van der Struijk, del Willem II, habían acumulado una serie de apariciones desde el banquillo con sus clubes que no llegaban a la decena. En el caso de Babel, el contador no pasaba de uno. En el de Afellay era el doble y, aunque sus nombres podían sonarle a los aficionados más acérrimos, apenas eran conocidos.
Y si alguien en Holanda estaba familiarizado con nombres como Hedwiges Maduro, Quincy Owusu Abeyie, Ron Vlaar o Kenneth Vermeer allá por agosto de 2004, puede darse por sentado que se trataba de un auténtico fanático del fútbol.
Nos vamos rápidamente hasta junio de 2005, y ya todos ellos son nombres familiares. Parte de la explicación, por supuesto, reside en el hecho de que Holanda era el país anfitrión. Como consecuencia de ello, el torneo gozó de una gran cantidad de interés mediático. Pero para algunas de las estrellas del combinado oranje, 2005 fue un año de eclosión mucho antes de que se pusiera en marcha la fase final.
Evolución para algunos
En el caso de algunos jugadores, no fue tanto una eclosión como una evolución natural. Frank van der Struijk y Rick Kruys, por ejemplo, pasaron de jugar partidos esporádicamente a más de 20, y parecían próximos a reivindicar un puesto de titular habitual con sus clubes. Los defensas Jeroen Drost, del Heerenveen, y Dwight Tiendalli, del FC Utrecht, debutaron a principios de temporada, y han entrado regularmente en las convocatorias. Urby Emanuelson, del Ajax, y Tim Vincken, del Feyenoord, debutaron en la parte final de la temporada, y todavía están en el comienzo de su carrera profesional.
Para muchos de los jugadores clave del equipo, la temporada trajo más cosas. Ryan Babel no sólo pasó a ser un habitual en el Ajax, sino que también debutó en la selección absoluta de Marco van Basten en marzo, sumando dos internacionalidades y un gol antes de concluir la temporada. Collins John también fue internacional por primera vez (y por segunda).
La ascensión de Ron Vlaar fue bastante meteórica. Hizo su debut con el primer equipo del AZ Alkmaar en su semifinal de la Copa de la UEFA contra el Sporting de Lisboa, y recibió la llamada de Van Basten al cabo de sólo tres partidos más.
El capitán de la selección sub-20, Hedwiges Maduro, fue, como no podía ser menos, quien protagonizó una mayor eclosión con su club y con su selección nacional. Disputó su primer partido con el Ajax en febrero de este año, y fue titular en dos encuentros antes de ser llamado también a la selección. Babel, Vlaar y Maduro figuraban en la convocatoria de Holanda para el partido de clasificación de la Copa Mundial de la FIFA contra Finlandia, aunque sólo jugó Maduro, quien desató los elogios y el entusiasmo tanto de sus compañeros como de los medios de comunicación.
Entretanto, Rick Kruys saltó a los titulares de manera distinta, durante un encuentro liguero próximo al final de la temporada regular. Su equipo, el FC Utrecht, estaba pasándolo mal contra el modesto De Graafschap, al que entrenaba su padre Gert, a su vez ex jugador del Utrecht. Entonces salió a la palestra el joven Ricky y marcó el gol del triunfo, privando al equipo de su progenitor de un punto que acabaría contribuyendo al posterior descenso del De Graafschap.
Por todo esto, las declaraciones de Foppe de Haan en su última rueda de prensa, en las que apuntaba que los jugadores lo habían dado todo, sonaron sinceras. Cuando un periodista sugirió tras el partido que varios futbolistas, incluido Maduro, no habían sabido jugar al máximo de sus posibilidades, el seleccionador disintió gravemente.
"Estoy totalmente en desacuerdo", afirmó con vehemencia. "Todos los jugadores se emplearon a fondo, y tuvimos una gran actuación como equipo. Así que no me diga que no lograron estar a su nivel habitual".
De hecho, contra lo que protestaba realmente De Haan era contra la crítica implícita que percibía en la afirmación del periodista. Y es que, con su actuación enérgica y ambiciosa, la formación holandesa mantuvo al país en vilo en este torneo, inclinándose con el orgullo intacto y dejando vislumbrar un gran porvenir.