Argentina se impuso en el tiempo de descuento a Brasil por 1-2 en el partido de semifinales del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005 disputado en el estadio Galgenwaard de Utrecht este martes. De nuevo un incombustible Messi fue suficiente para imponerse en un clásico sudamericano con un juego un tanto deslucido pero pleno de emoción.

"Ha sido un partido duro, muy trabajado, pensando mucho en la disposición táctica. Le cedimos el balón a Brasil pero sólo hasta cierto punto en el que presionamos y nos lanzábamos al contragolpe", explicaba sonriente Francisco Ferraro. "Sólo puedo felicitar a los jugadores que han hecho un buen trabajo. Ahora vamos a festejarlo pero con aplomo porque tenemos una final por vivir".

La selección brasileña se hizo con el balón desde el primer minuto dispuesta a organizar un implacable asedio a la portería argentina pero a los pocos minutos su fuerza e ilusiones recibieron una bofetada del imparable Lionel Messi. El pequeño jugador sigue aumentado su carisma partido tras partido. Sólo en la frontal robó un balón suelto ejecutó a la perfección un disparo a media altura para abrir el marcador (0-1, 7').

Messi quiso aumentar la cuenta en una peligros internada cinco minutos después pero su centro no encontró rematador. Brasil no perdió la calma y siguió intentando construir jugadas desde atrás pero les costaba mucho trabajo superar la línea de centro campo y habilitar a Bobo y Rafael Sobis, muy tapados por la tupida defensa argentina. 

Las llegadas albicelestes eran más escasas pero más peligrosas. A los 20 minutos Oberman recibió un balón de Messi y su disparo pudo doblar la ventaja si no es porque Cardozo, en fuera de juego, tocó finalmente el esférico.
 

La posesión del esférico, 60/40 para Brasil, evidenciaba quien llevaba la iniciativa en el juego. Pero las ocasiones auriverdes llegaba tan sólo en jugada a balón parado y con disparos desde lejos. La más clara en un cambio de orientación del juego que Renato centra con precisión pero Bobo cabecea muy desviado.

Brasil pudo empatar a los cinco minutos de la segunda parte pero Rafael Sobis cabeceó fuera el centro de Renato. Desde ese momento, perdió el dominio del balón y el juego se igualó. Los auriverdes mostraban una preocupante de falta de creatividad que pagaron en una carencia de pegada.

Mientras su rival mejoró en su juego y las arrancadas de Messi, Oberman y Cardozo, apoyados por sus pelones centrocampistas, arrancaban los aplausos del público un tanto taciturno por el juego poco vistoso que ofrecían ambos equipos en el estadio Galgenwaard.

Sin embargo, los brasileños no estaban dispuestos a rendirse y en un balón colgado al área llegó el empate. Renato consiguió elevarse más que los defensas y cabeceó al fondo de la red (1-1, 75').

Messi quiso replicar en una carrera por la banda derecha, pero Fernando Gago remató muy alto y desviado desde la frontal del área. En los últimos compases del tiempo reglamentario los albicelestes lo intentaron con más ganas, y lo se llevaron el pato al agua.

De la misma manera que en los octavos de final ante Colombia, Argentina resolvió su segundo derbi sudamericano en tierras holandesas, en el tiempo añadido. Messi alcanza la línea de fondo protegiendo el balón que centró al área pequeña donde el capitán Pablo Zabaleta recibió y fusiló para llevar a sus chicos a la gran final (1-2, 90'+).

Brasil luchó a la desesperada, incluso con su portero en el área para rematar el último saque de esquina, pero el empate ya no fue posible, y los auriverdes tendrán que conformarse con la final de consolación.

"Me siento frustrado porque el gol fue fruto de un descuido más que la superioridad de Argentina en el partido. No fue un gran encuentro ya que el rival se dedica a defender y esperar un error del adversario, y no se preocupa de hacer un juego bonito", decía el abatido entrenador brasileño Rene Weber. "Ahora será difícil motivar a los jugadores para el partido por el tercer puesto ya que una derrota de esta manera, en el último minuto, pesa mucho más", concluía.