En el segundo partido consecutivo que jugaba ante un público 'local' claramente en su contra, Nigeria se hizo con un puesto en la gran final del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005, mediante una holgada victoria sobre un Marruecos ampliamente respaldado en las gradas. Los norteafricanos, pese a jugar ante un público equivalente al de un partido en casa en el Estadio Parkstad Limburg, no pudieron dar réplica a Nigeria ni a los sensacionales goles de Taye Taiwo, Olubayo Adefemi y Chinedu Ogbuke.
"Hoy hemos merecido ganar", afirmó el seleccionador nigeriano, Samson Siasia, tras el partido. "Jugamos muy bien desde el pitido inicial y, para ser sincero, tengo la impresión de estar soñando. Estar en la final es algo milagroso".
Una nueva hinchada local tomó el sur de Holanda horas antes de la semifinal. Los cánticos de "Marruecos, Marruecos" sustituyeron a los de "Holanda, Holanda" en Kerkrade, donde los anfitriones fueron eliminados en la ronda anterior, también por Nigeria.
El capitán nigeriano, Promise Isaac, con vendajes en el tobillo derecho y el muslo, fue derribado con dureza en el mediocampo aún en el minuto inicial. Marruecos tenía ganas de mostrar sus intenciones desde el principio. Mientras sus seguidores, que excedían claramente en número a los de su rival, silbaban despiadadamente cada vez que Nigeria tocaba el balón, el número 10 de las Águilas Verdes, de quien se rumorea que ha jugado tocado desde el primer partido contra Brasil, volvía cojeando valientemente a la cancha tras ser atendido en la banda.
Muy pronto, los marroquíes empezaron a imponer su hábil juego de pases rápidos. Con una intensa combinación de prisas frenéticas y de fútbol de lujo, los magrebíes empezaron a tomar el mando de la contienda en los primeros compases. Pero su supremacía no duró mucho. En una tensa primera mitad, llena de agarrones de la camiseta y de contacto físico, la primera ocasión digna de reseñar fue obra del defensa del Olympique de Marsella y figura del torneo Taye Taiwo. Su potente lanzamiento de falta desde unos 25 metros en el minuto 24 lo salvó con dificultades el meta Mohammed Bourkadi, quien se quedó rezando por que John Owoeri, que estaba al acecho, no metiera dentro el rechace.
Unos minutos después, el impresionante Owoeri volvió a encontrarse en el meollo de la acción, pero el árbitro uruguayo no se dejó influir por la desesperada petición de penal a cargo del delantero. En un periodo de toma y daca jugado a una velocidad vertiginosa, los nigerianos empezaron a hacerse con el control tras las peligrosas embestidas iniciales de la selección 'local'.
Por increíble que parezca, el lateral izquierdo de Nigeria se está mostrando como su mejor rematador durante todo el torneo. "Soy un defensa moderno al que le gusta irse hacia delante", declaró recientemente Taiwo a FIFA.com. Y esa 'modernidad' salió a relucir más gráficamente que nunca cuando, tras recibir un cambio de juego desde 30 metros de Owoeri, enganchó un zurdazo que se coló pegado al segundo palo, abriendo el marcador y dejando a los aficionados marroquíes en un estado de pasmosa incredulidad (0-1, 34').
Los marroquíes, que sólo fueron capaces de apuntarse dos disparos a puerta en la primera mitad, encomendaron a su incisivo número 9, Mouhssine Iajour, la labor de hacer funcionar el ataque. Sus incansables carreras y su sexto sentido para estar siempre bien colocado le convirtieron en el hombre más peligroso en los primeros instantes de la reanudación.
Marruecos, sin opción
Pero los implacables nigerianos sí crearon auténtico peligro. Dele Adeleye recibió sin oposición un córner sacado por John Obi Mikel, aunque su cabezazo se fue contra el poste en el minuto 55.
Los pequeños focos de seguidores nigerianos se estaban dejando oír. Y tuvieron más trabajo cuando Adefemi estampó una falta desde 20 metros contra el travesaño, apenas dos minutos después. Tras toparse dos veces con la madera, el segundo gol para los talentosos africanos occidentales parecía sólo cuestión de tiempo.
Tarik Bendamou dio la réplica con un disparo en el minuto 68, pero Ambruse Vanzekin apenas se inmutó, ya que el balón se marchó como una exhalación por encima del larguero. Fue un espejismo para los marroquíes, no obstante, ya que dos minutos más tarde, un saque de esquina botado por Mikel fue cabeceado abajo y a gol por Adefemi, desquitándose de su anterior envío contra el larguero (0-2, 70').
De repente, los bombos de los marroquíes fueron acallados. Todo el mundo en el estadio sabía que el partido había caído del lado del mejor equipo. Y Ogbuke echó más sal en la herida al cabecear al fondo de las mallas el tercero, tras aprovechar un barullo defensivo (0-3, 75), y antes de que los marroquíes se quedaran con nueve jugadores en unos impetuosos últimos diez minutos.
El seleccionador de Marruecos, Jamal Fathi, no tardó en señalar culpables tras la derrota: "Sabemos jugar mejor de lo que hemos demostrado hoy, pero la presión de los aficionados, de los medios de comunicación y de todo el país simplemente fue demasiado para unos jugadores tan jóvenes", destacó lamentándose.