Nigeria, cuya retaguardia ha ofrecido todo un espectáculo en Holanda, acaricia la oportunidad de oro de convertirse en la primera nación africana de la historia que levante el trofeo del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA. Para ello, su línea defensiva deberá mantener la magnífica actuación ofrecida hasta la fecha el día de su cita con Argentina y con la gran revelación del torneo, Lionel Messi.

Una garrafal pérdida de concentración provocó que Nigeria encajara dos goles de última hora y perdiera ante la República de Corea en su segundo partido del Grupo F. Desde entonces, la selección africana, famosa por su habilidoso y estilizado ataque, ha encajado un único gol en los últimos cuatro partidos.

El lateral izquierdo Taye Taiwo ha acorralado sin aparente dificultad a lo mejorcito de esta fase final. Con el gol de la victoria contra Ucrania en octavos en su haber y la sorprendente diana que significó la derrota de Marruecos en las semifinales, el hombre del Marsella ha bordado el trabajo a ambos extremos del campo.

"Me encanta lanzarme al ataque", explicó a FIFA.com el jugador, que está empatado con Chinedu Ogbuke como máximo goleador del equipo, antes de la semifinal, totalmente africana, que se disputó en Kerkrade. "Pero, tan pronto como disparo, me vuelvo a toda mecha a la retaguardia para controlar a quien tenga que marcar".

Al final, los pasos de este alto zaguero se cruzarán con los del prodigioso Lionel Messi. No obstante, Taiwo no parece temblar ante la idea, sobre todo después de haber neutralizado hasta la fecha a los holandeses Ryan Babel y Quincy Owusu Abeyie, al célebre ucraniano Oleksandr Aliiev, al internacional de la selección absoluta suiza Johan Vonlanthen y a la gran estrella marroquí Mouhssine Iajour.

"Messi es un buen jugador y Argentina es un equipo muy poderoso, pero llevamos jugando todo el campeonato contra equipos muy poderosos. Encontraremos la forma de desarmarlo, igual que hemos desarmado al resto", concluye el sonriente defensa.

Mikel, el hombre del centro
Dispuesto siempre a referirse a sí mismo como organizador del juego, John Obi Mikel, a quien recientemente arrebató de su club noruego nada más y nada menos que el Manchester United, impone su presencia tanto en el ataque como en la defensa de las Águilas Verdes.

Aunque sólo en contadas ocasiones participa en las incursiones ofensivas, que son la marca característica del equipo, su presencia en el centro del campo es de un valor incalculable para el triunfo de la selección de Samson Siasia. Pese a que muchos entendidos y aficionados suponen que la final del día 2 julio, a celebrar en Utrecht, se convertirá en un auténtico choque de titanes: Mikel contra el fenómeno Messi, autor de cuatro goles en la competición, John Obi disiente.

"Yo no lo veo con un duelo individual entre nosotros dos", aclaró a FIFA.com. "Hay que ver cómo evoluciona el encuentro y enfrentarnos a ellos como hicimos con el resto… como un equipo. Antes del partido, nuestro entrenador nos explicará qué tenemos que hacer. Seguiremos sus consejos y utilizaremos la cabeza para encontrar la manera de quebrar al rival".

Además de su impresionante defensa, que muestra una hoja de servicio impecable, con tan sólo tres goles encajados en seis partidos de este torneo, los nigerianos no andan precisamente faltos de potencial ofensivo. Nueve goles en seis encuentros es un registro más que admirable, especialmente con los tres tantos marcados en una dificilísima semifinal contra Marruecos, para abrir el apetito de cara a la gran final. A pesar de todo, el exigente Siasia ansía con desespero que sus delanteros ofrezcan una mayor regularidad.

El capitán Promise Isaac, que pasará al Auxerre la próxima temporada después de dos años de prueba en el Manchester United, no ha marcado desde su brillantísima actuación contra Suiza en su último partido de grupos. El ariete, del que se rumorea que está jugando con una lesión de tobillo, es una amenaza constante en la línea ofensiva y puede lanzar uno de sus ataques, y con efectos devastadores, en cualquier momento.

"Sólo es cuestión de tiempo que nuestros delanteros empiecen a conseguir tanto como nuestros defensas y centrocampistas, en términos de rendimiento", ha asegurado Siasia. El seleccionador calificó su llegada a la final como "un sueño". "De todas maneras, Promise y los demás están jugando estupendamente y creando muchas ocasiones. No importa de dónde vengan los goles, mientras sigan llegando".

Si Isaac y el resto de los efectivos atacantes de Nigeria pueden igualar la altísima motivación que mueve a la zaga y al centro del campo, el 2 de julio podría convertirse en un hito en la historia del fútbol africano. Toda Nigeria estará pendiente de esos 90 minutos que la separan de la gloria.