Pase lo que pase en la final de este sábado (20:00 CET), se establecerá una nueva marca en el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA. Tras derrotar en las semifinales a Brasil, su eterna rival y la otra selección que comparte con ella el récord en el torneo, Argentina saldrá dispuesta a adjudicarse su quinto título y el tercero de las últimas cuatro ediciones. Si Nigeria gana el partido, se convertirá en el primer equipo de África en proclamarse campeón del mundo sub-20. A tan sólo un año de Alemania 2006 y cinco de la primera Copa Mundial de la FIFA que albergará el continente africano, ese resultado podría ser el gran paso adelante que sus apasionados aficionados llevan tanto tiempo esperando.
Muy pocos ponen en duda que Argentina y Nigeria merezcan su aparición en el gran escenario del Estadio Galgenwaard de Utrecht. Tras un inicio muy lento para ambos, Francisco Ferraro y Samson Siasia han guiado a sus equipos a través de los grupos más difíciles del certamen, y han eliminado a las selecciones más poderosas de camino a esta gran final. El conjunto albiceleste derrotó a Colombia, España y Brasil, después de haber dado con un agresivo juego de ataque, que se ajusta a la perfección al talento individual de su jugador estrella, Lionel Messi. Con confianza creciente, las Águilas Verdes eliminaron por su parte a Ucrania, a la anfitriona, Holanda, y a Marruecos, gracias a su juego particular, muy fluido y físico, que se centra en el superdotado John Obi Mikel.
Los componentes del conjunto argentino, aliviados por su victoria ante su eterno rival, Brasil, se encuentran relajados antes de la final. En el hotel, sus jugadores conversan con los periodistas.
"Hemos cumplido con lo que nos habíamos propuesto, que era llegar a la final", asegura el capitán Pablo Zabaleta, autor del tardío gol de la victoria de semifinales. "Habrá muchos nervios, porque estaremos jugando la final".
El delantero Gustavo Oberman alabó la ética, el trabajo eficaz y el espíritu de lucha del equipo, que llevaron a Argentina a marcar dos goles en los últimos segundos del partido eliminatorio. "Llena de satisfacción vencer a un rival tan estupendo. Hemos demostrado que aquí tenemos un gran equipo, que le será muy útil a Argentina en el futuro", afirma el jugador del Argentinos Júniors.
Una llamada de Diego
Casi todas las miradas de los periodistas estaban puestas en Messi, especialmente cuando recibió una llamada de la persona con la que más se le ha comparado, Maradona. "Hola, Diego", dijo Messi, con los ojos brillantes y la cara ruborizada, antes de aceptar las felicitaciones y quizás algún consejo del gran hombre, que en aquellos momentos se encaminaba a ocupar su puesto de juez en el concurso de Miss Italia.
Después de haber marcado cuatro goles preciosos, lo que a Messi le atrae especialmente en estos momentos es conseguir admiradores de todos los rincones del mundo. Incluso antes de su espectacular gol desde los 25 metros contra Brasil, Txiki Begiristain, el director técnico del Barcelona, se había desplazado a Utrecht para ofrecer a este joven de 18 años un nuevo contrato, con una cláusula de compra que se estima en 150 millones de euros.
"Estoy muy contento de quedarme en el Barcelona", ha comentado el argentino, a quien el entrenador del club, Frank Rijkaard, describe como "el futuro".
"Sería fantástico terminar como máximo goleador, pero lo más importante de todo es el grupo. Con nuestros últimos goles, hemos demostrado que tenemos la mentalidad necesaria para ganar. Pero Nigeria está en la final por méritos propios, y será complicado", apunta con la vista en la final.
Los africanos no muestran ninguna obsesión por Messi. El conjunto llegó a Utrecht rebosante de seguridad, con la más amplia de las sonrisas, tras haber eliminado a Marruecos por 3-0 en Kerkrade. "Sí, Messi es bueno, pero lo mismo decían del delantero ucraniano (Artem Milevskyi) y Monday James lo controló muy bien", ha comentado su entrenador.
Volando alto
El equipo de las Águilas Verdes, nervioso en los comienzos y avergonzado tras su derrota por 2-1 a manos de la República de Corea, por culpa de dos goles de última hora, dejaba traslucir una moral muy alta mientras entraba con su equipaje por las puertas del hotel. Convertirse en el primer equipo africano que se ciñe la corona del torneo mundial sub-20 no es la única ambición de los muchachos de Siasia. Se rumorea que muchos de los componentes de la selección ya han firmado contratos con clubes europeos.
John Obi Mikel, quizás el jugador más observado, ha madurado muy bien. El joven ha hecho gala de una serenidad y de una calma que han atraído a varios clubes importantes a competir por su firma. "No lo veo como un duelo Messi contra Mikel", ha puntualizado. "Hay que ver cómo evoluciona el encuentro y enfrentarnos a ellos como hicimos con el resto… como un equipo. Antes del partido, nuestro entrenador nos explicará qué tenemos que hacer. Seguiremos sus consejos y utilizaremos la cabeza. Estoy seguro de que será un buen partido, pero es imposible decir qué equipo tiene más posibilidades de ganar".
Siasia coincide con él: "Será al cincuenta por ciento. Sabemos lo que tenemos que hacer para ganar. Por desgracia, nos faltarán algunos jugadores. Todavía tengo que decidir qué sustitutos voy a utilizar". A Nigeria le faltará su defensa más importante, Onyekachi Apam, pero Argentina también aparecerá sin su bastión en la zaga, Gustavo Cabral, y sin su delantero Neri Cardozo.
Como ya han hecho durante todo el torneo, ambos equipos competirán sin descanso por la gloria final. La noche del sábado ofrecerá un espectáculo inigualable y puede que alguna sorpresa.