Este sábado 2 de julio, en Utrecht, Marruecos ha dejado escapar la medalla de bronce del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Holanda 2005, que tenía en el bolsillo a falta de dos minutos para el final. Los brasileños, sin llegar a estar inspirados, se despiden con el tercer puesto en su haber gracias a un juego extremadamente práctico. En cuanto a Marruecos, dice adiós lamentando algunas cosas, pero también con muchas esperanzas de cara al futuro.

Después de que el capitán marroquí leyese un mensaje a sus seguidores, el encuentro comenzó con una lluvia fina más propia del mes de octubre. El tiempo era poco propicio para el fútbol de ambos equipos, enfocado más bien hacia los pases cortos y de primeras. No obstante, Marruecos empezó con más ánimos, sin duda motivado por la idea de redimirse tras una semifinal cuando menos encrespada.

Como venía siendo habitual en el conjunto africano desde el principio del torneo, Nabil el Zhar y Tarik Bendamou protagonizaron las primeras jugadas de peligro, que no llegaron a concretarse. A continuación Adil Chihi, el sustituto del sancionado Mouhssine Iajour, se escapó por la banda izquierda. Pero su último pase fue defectuoso (10'). Brasil, por su parte, se mostraba igual de desordenado en ataque.

La viveza de los Cachorros de león del Atlas inquietó considerablemente a la retaguardia auriverde. Poco antes de la media hora, Bendamou estuvo muy cerca de marcar, pero su tiro desde los nueve metros se fue alto. En su banquillo, Jamal Fathi se quejaba de la falta de eficacia de sus pupilos.

Al final de la primera parte, la Seleção despertó un poco. Rafael Sobis, tras una asistencia de Evandro en el área, tiró a la meta de Mohammed Bourkadi. La jugada continuó, y Arauca envió un trallazo que el guardameta del MAS de Fez no dejó pasar por muy poco. Los brasileños al fin combinaban. Sin embargo, justo cuando estaban dominando, recibirían un gol, a pocos segundos del intermedio. Adil Hermach, en un contragolpe, disparó desde 19 metros. El balón fue desviado por Edcarlos y engañó a Renan (0-1, 47+). 

"En la primera parte estuvimos mal. En el descanso tuve que ser duro con mis jugadores. Aunque a Brasil sólo le vale el primer puesto, era importante luchar por esta medalla de bronce", subrayó Renê Weber a la conclusión del choque.

Los sudamericanos, aguijoneados, intentaron reaccionar al regreso de los vestuarios. Diego Tardelli lanzó un buen tiro desde 20 metros, que fue rechazado por Bourkadi (49'). Casi a punto de cumplirse la hora de juego, Edcarlos por poco no enmienda su fallo anterior con un potente testarazo, pero Bourkadi se lució despejando el esférico. Los muchachos de Renê Weber estaban sorprendentemente torpes en ataque, aunque dispusieron de una magnífica ocasión. Después de un fallo garrafal en el área marroquí, Tardelli enganchó una semivolea que se estrelló contra el palo de un afortunado Bourkadi (73'). Luego, una buena dejada hacia atrás de Arauca fue recogida por el mismo Tardelli, pero su zapatazo se fue a las nubes.

Faltaban diez minutos y el partido cobró algo de vida. El Zhar caracoleó bien en el área brasileña, aunque no supo concluir la jugada. Los marroquíes se aferraban a su medalla. Pero todo cambió con la expulsión de Yassine Zouchou y el subsiguiente lanzamiento de falta. En un centro de Rafael, Bourkadi falló en el despeje, y apareció Fábio Santos para empatar (1-1, 88').

Y como las desgracias nunca vienen solas… En el tiempo añadido, Rafael encontró nuevamente la cabeza de un compañero, Edcarlos, quien no se hizo de rogar para, esta vez sí, alojar el balón al fondo de las mallas (2-1, 91+). El bronce de la consolación termina en las vitrinas de Brasil, si bien Marruecos puede estar orgulloso de su extraordinario torneo y del cuarto puesto, su mejor clasificación histórica. "Hemos hecho un partido inteligente, pero la expulsión lo desbarató todo. Igualmente estoy muy orgulloso de que Marruecos sea cuarto entre 205 asociaciones", concluyó Jamal Fathi.