Aunque ya no estaba en juego la clasificación, Tailandia registró su primer triunfo en una fase final de un torneo de la FIFA al vencer a Australia por 3-2 en el Campeonato Mundial de Futsal de la FIFA Chinese Taipei 2004.

El seleccionador tailandés, Glaucio Castro, se mostraba eufórico a la conclusión, como es natural: "Fallamos muchas ocasiones, pero merecimos ganar el encuentro. El futuro empieza aquí y ahora. Con una mejor organización podemos hacer progresar el fútbol de Tailandia y labrarnos un buen porvenir".

Mientras los tailandeses perseguían su primera victoria, los australianos andaban tras su siguiente triunfo en un campeonato mundial, luego de ganar 8-6 a Costa Rica en el torneo de Hong Kong'92.
Tailandia comenzó el partido dominando, haciendo gala de una mejor técnica que Australia y jugando casi continuamente en campo contrario. Sin embargo, los primeros 20 minutos dieron poco de sí, y aunque el quinteto de Gilligan se hizo con el control del partido, los guardametas llegaron al descanso sin demasiados apuros.

La primera ocasión digna de mención fue para Australia: Lertchai Issarasuwipakorn recibió una tarjeta amarilla y concedió un tiro libre desde el borde del área. El veterano Elliot Zwangobani dio un pase con la espuela para que Adrian Vizzari descerrajara un zambombazo contra el poste, con el portero Somkid Chuenta ya batido.

Manjarern abre la puerta para Tailandia
Las tablas se deshicieron en el minuto 3 de la segunda mitad. Glaucio Castro, el técnico brasileño de Tailandia, debió de quedar satisfecho con la espléndida combinación: Joe Nueangkord superó al capitán australiano Brett Hewitt y al instante abrió en horizontal para que Anucha Manjarern, libre de marca, impulsara el balón a la red.

Australia, una de las cinco únicas naciones en haber participado en todos los Campeonatos Mundiales de Futsal, no dio tiempo a que el numeroso contingente tailandés retomara sus asientos: un trallazo de Adrian Vizzari batió a Chuenta desde la banda izquierda.

Tras regresar al partido, los australianos dieron todas las facilidades para ser despachados de nuevo. Dos veces permitieron a Issarasuwipakorn robar el balón a su último hombre y emprender la escapada. La primera ocasión la salvó el portero, y la segunda fue despejada por Hewitt en la misma línea de meta. Para consternación de Castro, Sermphan Khumthinkaew desaprovechó otra clarísima oportunidad.

Había llegado la hora de que el capitán subiera a la palestra: Pattaya Piemkum anotó para los suyos después de unas espectaculares paradas del arquero australiano O'Brien a tiros de Munjarern. Cuando ambos equipos llegaron a acumular las cinco faltas a escasos minutos del final, el partido se animó. En las postrimerías, Damian Pilat metió el pie para marcar, pero llegó tarde y le dio al portero. No sólo le anularon el gol, sino que además le pitaron falta, le sancionaron con una tarjeta amarilla y, para colmo de desgracias, Yutthana Polsak transformó el disparo desde los 10 metros.

Aun así, los australianos no se rindieron. Una buena jugada trenzada entre Pilat y Wright permitió a Singleton reducir la desventaja a un solo gol. En un fin de partido frenético, Australia no logró materializar el empate. De hecho, fueron los pupilos de Castro los que desperdiciaron la mejor ocasión, al fallar Punpoem un disparo desde los 10 m.

"Tuvimos demasiados fallos y perdimos el balón demasiadas veces", sentenció Gilligan decepcionado. "Nos resulta difícil competir a este nivel, porque todos nuestros futbolistas son aficionados, tienen sus trabajos que atender, y necesitamos jugar más partidos para estar a la altura. Creo que peleamos en los tres encuentros, y que pudimos sacar algo del choque contra la República Checa. Me gustaría continuar en mi puesto: aquí hay un montón de jóvenes futbolistas con mucho potencial".