Cuatro Campeonatos Mundiales de Futsal de la FIFA sin un empate a cero, y en el de Chinese Taipei, en sólo una semana, ya se han producido dos. Estas tensas tablas han significado la clasificación de Argentina para las semifinales y la eliminación de Ucrania.

"Fue un partido muy duro para nosotros", comentaba a la conclusión un satisfecho Fernando Larrañaga, seleccionador albiceleste. "No salimos a por el empate a cero: intentamos marcar y creamos ocasiones, pero no pudimos materializarlas".

Desde el principio se sospechó que este partido sería el decisivo del grupo, y así ha sido. Dado que los dos conjuntos vencieron a Estados Unidos y cayeron ante Brasil, sólo les faltaban por disputar cuarenta minutos de futsal para dilucidar quién progresaría hasta la semifinal.

En este torneo, Argentina se ha hecho famosa por su sólida defensa, mientras que Ucrania ha recurrido a su característico juego de contragolpe. No es de extrañar que el partido comenzara en clave cerrada, pues ninguno de los dos bandos quería encajar un tanto frente a un equipo especialista en jugar contra adversarios ofensivos.

Si bien los intercambios iniciales fueron indecisos, fueron los argentinos quienes luego controlarían la posesión del esférico. Crearon las dos mejores ocasiones de la primera mitad: una incursión serpenteante de Esteban González acabó con el balón en las botas de Hernán Garcías, que disparó por encima del travesaño.

A continuación, el capitán Carlos Sánchez logró meter el balón para González, pero el guardameta ucraniano Olexiy Popov estuvo atento para neutralizar el peligro. Se podía mejorar, y en la segunda mitad así lo hicieron.

Ucrania saltó en el segundo tiempo con una actitud mucho más positiva, haciendo que la mayor parte del juego se desenvolviera en campo argentino. Esto no incomodó a los albicelestes, que se contentaban con jugar al contraataque aprovechando el espacio creado por detrás de la defensa europea.

Un error grave de Vitaly Brunko permitió la incursión de Diego Giustozzi, que cedió en horizontal a un Marcelo Giménez bien colocado frente a la portería. Éste disparó mal, pero la pelota fue a caer a los pies de Rodrigo Petillo, quien obligó a Popov a sacarse el balón de encima como pudo.

Pero Ucrania no se arredró y respondió con una bonita pared entre Koridze y Brunko, despejada in extremis por Guisande. En cuestión de segundos después, Fernando Wilhelm encontró a Giustozzi en una jugada frenética, pero el disparo final fue detenido con profesionalidad por Popov. El meta se apresuró a relanzar el contragolpe mediante un pase a Koridze, para que Guisande se mostrara una vez más inexpugnable, primero ante el disparo de Olexander Kosenko y luego ante el de Koridze desde la esquina.

Ésa fue la tónica de la velada. Al fin, Ucrania gastó toda su munición contra el muro argentino, siendo la mejor oportunidad de la noche para Sergei Sytin, que remató fuera con el empeine un pase de tiralíneas de Pylypiv.

En los dos últimos minutos, sabiendo que un empate les colocaba directamente en el avión de regreso a casa, Popov fue sustituido por Kosenko. La meta argentina sufrió el bombardeo final, pero se mantuvo firme para defender su puesto en la semifinal.

"Mis jugadores lo hicieron muy bien, pero si no nos arriesgamos, eso no importa. Todo el equipo ha creado ocasiones, pero creo que el hecho de que Igor Moskvychov haya estado enfermo a lo largo del torneo, nos ha costado caro", comentó al final del encuentro un decepcionado Gennadiy Lisenchuk, seleccionador ucraniano.