Han corrido ríos de tinta en los preliminares de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA sobre la condición de aficionados con que llegan los hombres del Auckland City al campeonato. La posible progresión de los kiwis hasta la gran final del torneo, más que un sueño, sería un auténtico milagro.
No obstante, muchos integrantes de la concentración neozelandesa están convencidos de que ésta, su principal flaqueza, puede llegar a ser su principal baza; por eso, están decididos a castigar sin miramientos el menor signo de exceso de confianza que adivinen en el juego de sus profesionales rivales. Precisamente el Al Ahly, campeón de África y rival del Auckland en el partido inaugural, se guardará mucho de poner en tela de juicio, y aún mucho más de burlarse, de tal declaración de intenciones, dada la humillante derrota que le infligió el Sydney FC en la edición del año pasado. Pese a todo, el guardameta Ross Nicholson cree que los egipcios podrían creerse que el equipo de Oceanía es pura y simplemente carne de cañón.
"Me parece que el hecho de que sigan viéndonos como jugadores aficionados será una gran ventaja", comentó a FIFA.com el arquero, que trabaja de rotulista a jornada parcial. "A menudo se olvida que buena parte de los integrantes del equipo posee experiencia en el fútbol internacional de una forma u otra. Yo, personalmente, me crezco cuando tengo la oportunidad de jugar en las más altas categorías del fútbol. Saldré al campo a defender mi portería, a rendir al máximo y a mantener el listón a la altura que yo mismo me he impuesto. No me conformaré con menos".
Los consejos de Gordon
La marcha de Dean Gordon a la A-League australiana la semana pasada ha supuesto un duro golpe para la causa de los kiwis. El conjunto neozelandés se beneficiaba enormemente del caudal de experiencia que el defensa de 33 años de edad ha acumulado durante una carrera que lo ha llevado a las más altas esferas futbolísticas, con prolongadas estancias en el Crystal Palace y el Middlesbrough de la Premiership inglesa.
Como Gordon era el jugador del Auckland en mejor situación para evaluar el tamaño exacto de la brecha cualitativa que separaba al club de rivales como el Barcelona, el equipo requería frecuentemente sus consejos. Aunque el jugador es lo suficientemente sincero como para admitir que hay "bastantes posibilidades" de que sus antiguos compañeros se estrellen a las primeras de cambio, también opina que, para prosperar, lo único que tienen que hacer es creer en sí mismos y en el grupo.
Según Gordon: "Algunos muchachos me han preguntado cómo es eso de jugar en una máxima competición, porque quieren enterarse bien de la diferencia que hay entre una liga profesional y otra como la NZFC (el campeonato neozelandés de fútbol). Yo creo que la diferencia está en que los equipos en las grandes ligas profesionales no pierden el balón tan a menudo, dominan a la perfección lo más básico y mueven la pelota con gran rapidez".
"De lo que realmente tiene que asegurarse el Auckland City es de no caer en el primer escollo. Cuando eres joven, a veces los gritos del público y la cantidad de gente que te está viendo pueden convertirse en tu perdición incluso antes de que empiece el partido. Los jóvenes nunca quieren pasar vergüenza, pero pueden llevarse un buen sofoco si no juegan a tope. El Auckland tiene que concentrarse en el juego y no dejarse llevar por la atención que le dedique la prensa. Yo he jugado frente a 67,000 espectadores en Old Trafford en un partido donde mi equipo derrotó al Manchester United, y nunca he vuelto a experimentar nada igual. Ahora, a los chicos del Auckland se les presenta la ocasión de vivirlo por sí mismos. Además, muchos de ellos tienen la oportunidad de dar un gran empuje a sus carreras".
Cambios en el banquillo
Una figura del Auckland lo suficientemente joven como para soñar con encontrar en Japón la oportunidad de su vida es el delantero Paul Urlovic, un internacional neozelandés que se gana la vida como conductor de camiones. El futbolista de 28 años, con la emoción previa al debut, analizó el primer choque para FIFA.com: "Me da la impresión de que será un partido muy físico y de un estilo muy diferente al que estamos acostumbrados, pero eso es mejor para nosotros. Será difícil, pero quizás podamos conseguir un buen resultado. No somos futbolistas profesionales, somos claramente unos tapados, pero no tenemos miedo".
Auckland no ha disfrutado de la preparación ideal que exige una competición de esta magnitud. Deprisa y corriendo, unos días antes de partir hacia Japón, el club ha repuesto a Allan Jones como entrenador, en esta ocasión de forma temporal, tras la sorprendente marcha del primer sucesor de Jones en el cargo, Roger Wilkinson. Este último fue entrenador del equipo durante menos de cinco meses, pero, tras una disputa con un grupo de jugadores, entre ellos el delantero estrella, Keryn Jordan, el inglés anunció al Presidente de la entidad, Ivan Vuksich, que él y el club "no eran compatibles".
Su marcha dejó el camino expedito para el muy respetado Jones, que previamente había abandonado el Auckland para hacerse cargo de la selección nacional femenina de Nueva Zelanda. Allan Jones regresa oportuna, aunque temporalmente, para guiar los pasos del equipo por la Copa Mundial de Clubes de la FIFA y concluir el trabajo (que él mismo había empezado) de dirigir al Auckland hasta el triunfo en el campeonato nacional y en el continental.
"Con suerte, nuestro estilo de juego resultará muy entretenido para el público japonés. Nuestra intención es atacar al rival a la menor oportunidad", aseguró ayer mismo Jones, recuperado de su lesión de tobillo a tiempo para montarse en el avión que llevó a su equipo a Japón. "No obstante, respetamos enormemente al Al Ahly, un club con una gran experiencia en ganar partidos de fútbol y títulos".
"Nuestro propósito (el propósito de los jugadores) es competir a la altura que requiere un campeonato tan prestigioso. Nuestros hombres son todos futbolistas aficionados que se entrenan cuando terminan sus respectivas jornadas laborales. Aquí se medirán con profesionales. Dicho esto, nuestros hombres son muy valientes y no se arrugan ante la situación que les espera. De hecho, están deseando que llegue el momento de saltar al terreno de juego. En estos momentos están eufóricos, pero son conscientes de lo que se les viene encima. Éste es el resultado de dos años de duro trabajo, y en algunos casos incluso de tres, por eso no están dispuestos a fastidiarlo todo el primer día".
Puede que el Auckland City sea el gran tapado de esta competición, pero está totalmente resuelto a representar con honores a su club, a su país y a su continente. ¡Que teman los rivales cuando se destape!