El Club América de México debió sufrir más de la cuenta pero,
al final, tuvo un debut feliz en la Copa Mundial de Clubes de la
FIFA 2006. En el Estadio Nacional de Tokio, las
Águilas derrotaron al Jeonbuk Hyundai Motors FC de la
República de Corea por 1-0 y se clasificaron para disputar una de
las semifinales de la competición. Su rival en esa instancia será,
nada más y nada menos, que el FC Barcelona de España.
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Si en el análisis previo alguien podía pensar que el América
marcaría el paso en el comienzo del partido, es probable que se
haya sorprendido. Lejos de una postura temerosa, el Jeonbuk se paró
en campo del equipo mexicano, presionando la salida rival con dos,
tres y hasta cuatro hombres. En esta función, hicieron un buen
trabajo Wang Jung Hyun, Kim Hyeung Bum y el brasileño Ze Carlos.
A pesar de esto, la primera situación de riesgo la tuvo el
América, a los 9', cuando el arquero Kwoun Sun Tae salió mal
afuera de su área mayor y le entregó el balón servido a Claudio
López, quien remató defectuosamente. Esta jugada pareció despertar
al conjunto de Luis Fernando Tena, que con un fútbol prolijo y de
traslado seguro, de apoco empezó a tomar el control del juego. El
buen manejo de Fabiano Pereira y de Cuathémoc Blanco, más las
permanentes corridas de López y Salvador Cabañas, le dieron una
dinámica al América que el Jeonbuk no podía controlar.
Así, las
Águilas empezaron a acumular méritos para la victoria, ya
sea buscando entrar por abajo o con tiros de media distancia. A los
once minutos, Blanco asistió sutilmente a Fabiano Pereira, pero el
remate del brasileño salió cerca del poste izquierdo. Luego de tres
intentos de media distancia, uno del propio brasileño y dos del
Piojo López, Salvador Cabañas estuvo a punto de convertir
en el 38', pero no pudo aprovechar un error rival y fue trabado
justo por un defensor coreano. La última ocasión clara de la
primera mitad estuvo en los pies de Germán Villa, que disparó
desviado luego de una atractiva jugada colectiva.
Los primeros compases del complemento tuvieron un protagonista exclusivo: Lim You Hwan. A los cinco minutos de la reanudación, el delantero recogió un despeje del arquero Guillermo Ochoa y ensayó una media chilena que se perdió por poco. Dos minutos después, él mismo fue derribado en la puerta del área, pero el cobro de falta de Kim Hyeung Bum pego en la barrera cuando la afición americanista contenía la respiración. Sus compañeros parecieron contagiarse: en el 60, Kim Young Sun armó una gran jugada por la derecha y cedió a Botti, cuyo remate fue tapado por Ochoa con maestría.
Algo era claro: el Jeonbuk había emparejado el desarrollo del partido porque sus jugadores se animaban a mover el balón con precisión, practicando un estilo similar al del equipo mexicano. No extrañó, entonces, que a los 70' Ze Carlo dispusiera de otra clara oportunidad entrando hasta el área menor coreana, pero otra vez Ochoa evitó la caída de su valla.
América había perdido la brújula pero no la actitud. Y como para comprobar una vez más cuan real es aquello de que los goles que no se convierten en el arco de enfrente se sufren en el propio, no perdonó al Jeonbuk. Cabañas apareció por la derecha, se las arregló para enviar un centro a ras del suelo y Ricardo Rojas, el menos pensado, empujó mientras se caía el balón al fondo del arco (0-1, 79').
El equipo coreano sintió el impacto y no volvió a ser el mismo. Jamás pudo asimilar el hecho de haber recibo el gol en su mejor momento, y de ahí hasta el pitazo final, fue todo del América. Si el campeón de la Concacaf no ganó por mayor diferencia fue porque ni Salvador Cabañas, en dos oportunidades, ni Juan Mosqueda, tuvieron puntería para acertar la red rival. Ahora tendrá su prueba de fuego ante el Barcelona. ¿Podrán las Águilas volar bien alto en Japón?