Entre los recintos que albergan la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2006 se halla el Estadio Internacional de Yokohama, donde se disputó la final de la Copa Mundial de la FIFA 2002, cuyo recuerdo aún pervive en la memoria de todos los amantes del fútbol. El 30 de junio de 2002, después de una primera parte sin goles, Ronaldo asestó dos dianas a Alemania y reclamó la quinta Copa del Mundo para los suyos.
El feudo del Yokohama Marinos tiene una capacidad de 72,000 localidades, la mayor de cualquier estadio polideportivo de Japón. En este recinto acabado de edificar en 1998, Japón logró su primera victoria en la Copa Mundial de la FIFA, un trabajado triunfo sobre Rusia en la fase de grupos del certamen de 2002. En los pocos años que han transcurrido desde que fuera construido, el Estadio Internacional ha presenciado otros enfrentamientos internacionales del máximo nivel, como la Copa FIFA Confederaciones, la Copa Toyota (precursora del Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA) y el Campeonato de Fútbol del Este de Asia.
Aunque un recorrido por sus vestuarios no revela nada especial a primera vista, si en una de las habitaciones se retira el panel del fondo de cada uno de los armarios, se puede ver la singular señal de un momento histórico: el autógrafo de los futbolistas brasileños que conquistaron la final de 2002. Entre los nombres está el del entonces ganador de la Bota de Oro adidas, Ronaldo, el del capitán Cafú y el de Ronaldinho, que ahora regresa a Japón con el Fútbol Club Barcelona.
El estadio de Yokohama ofrece otros vestigios del torneo de 2002, como las réplicas de los uniformes de la Canarinha, o la huella del pie de Cafú y de la mano de Oliver Kahn en el "Monumento 2002", todo lo cual se puede contemplar en el recorrido turístico al estadio de la Copa Mundial organizado al efecto.
En la Copa Mundial de Clubes de la FIFA de este año, Yokohama ha sido el lugar elegido para entablar la segunda semifinal, entre el Barcelona y el Club América, el 14 de diciembre. Tres días más tarde se celebrará allí el partido por el tercer puesto y la gran final. Pase lo que pase, Ronaldinho regresará dos veces el escenario de su triunfo en la cita mundialista de Asia. Pero seguro que en sus planes no entra la posibilidad de ver de nuevo el autógrafo que dejó estampado en 2002, pues éste se encuentra en uno de los vestuarios reservados a los equipos que compiten por el tercer puesto.
Si bien Ronaldinho y compañía están gozando últimamente de la aclamación unánime de todo el planeta fútbol, aún no han adquirido el derecho a llamarse campeones del mundo de clubes. ¿Podrá el actual rey de la Liga de Campeones de la UEFA sacarse esa espina y adjuntar otra gloriosa página a su ilustre palmarés? El tiempo lo dirá al final de otra semana histórica en Yokohama.