A punto de debutar en el Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA Copa TOYOTA Japón 2005, el delantero Christian, del São Paulo, afirma que aún está tranquilo. "Todavía consigo controlar bien la ansiedad". El atacante es consciente de la importancia de ganar este torneo, lo que convertiría al São Paulo en el único club tres veces campeón del mundo. "Está claro que a la gente le pesa un poco la responsabilidad. Incluso con toda la experiencia, se sufre un poco". El nuevo formato del campeonato mundial organizado por la FIFA también le agrada. "Antes, a partido único, si no estabas bien ese día, perdías el título. Ahora, con seis encuentros, es mejor, porque todos tienen opciones de conseguirlo".

El jugador gaucho, de 30 años y 1.86 de estatura, que llegó al São Paulo en agosto de 2005 para sustituir a Luisão, jugó hasta hace casi ocho meses en el Omyia Ardija japonés. "En Japón me recibieron muy bien, y eso es importante cuando la gente sale de su país para jugar en el extranjero. La situación es otra, completamente diferente, pero tuve una buena experiencia. Marqué goles importantes en los partidos que disputé". Christian también señala que el hecho de haber actuado en el escenario del Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA Copa TOYOTA, aunque haya sido por tan poco tiempo, es otro aspecto tranquilizador en su asalto a un tercer título mundial. "Seguro que dejé algunos admiradores allí".

Antes de jugar en el equipo nipón, el ariete pasó por algunos de los grandes clubes del planeta, como Inter, París Saint-Germain, Burdeos, Palmeiras o Galatasaray, entre otros, además de haber tenido participaciones destacadas en la selección brasileña, a la que ayudó a proclamarse campeona de la Copa América en 1999 y subcampeona de la Copa FIFA Confederaciones 1999.

La llegada de Christian al São Paulo procedente del Omyia Ardija no supuso trauma alguno para el futbolista, viejo conocido del vestuario local. Cuando formaba parte de la selección con motivo de la Copa América, en 1999, compartió habitación con Amoroso. También estuvo dos veces a las órdenes del técnico Paulo Autuori, en el Marítimo portugués, a los 16 años, y luego en el Inter.

"Autuori es un gran entrenador, ya tuve el privilegio de trabajar con él antes y sus cualidades tanto profesionales como personales son del más alto nivel. En cuanto a Amoroso, creo que nos ayudaremos a brillar mutuamente. Tenemos características que se complementan", opina.

El resultado de su adaptación al equipo puede comprobarse fácilmente en la práctica, al observar los ocho goles marcados por Christian en la liga brasileña desde agosto. "Soy un definidor. Mi trabajo es actuar dentro del área. El São Paulo es muy potente, y la actual plantilla también. Confío mucho en ganar nuevos títulos".