El partido inaugural del domingo entre los vecinos árabes Al Ahly de Egipto y Al Ittihad de Arabia Saudí, correspondiente a la fase de cuartos de final del Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA Copa TOYOTA Japón 2005, tiene todos los ingredientes propios de una gran final y las hechuras de un clásico.

Los campeones africanos y asiáticos fueron los dos últimos aspirantes que lograron su pasaporte para la gran fiesta mundial. Sin embargo, la forma en que consiguieron sus respectivas victorias continentales señala a ambos equipos como firmes candidatos para ceñirse en Japón la corona del mundo. No se trata de equipos cualquiera ni de jugadores cualquiera, que tan sólo ambicionen intercambiar camisetas al final de un partido con jugadores de la talla de Gerrard o Amoroso. El Al Ahly no ha conocido la derrota en 55 partidos, una hazaña excepcional que dura ya más de dieciséis meses. El Al Ittihad, por su parte, ha ganado dos títulos de la Liga de Campeones de la AFC consecutivos pero, además, para conseguirlo, ha derrotado con contundencia a todos sus rivales por márgenes aplastantes de siete, cinco y cuatro goles.

"Siempre he dicho que iríamos a Japón con un objetivo en mente, que es simplemente mostrar al mundo toda nuestra valía y defender nuestra reputación como campeones de África", ha declarado el  entrenador portugués del Al Ahly, Manuel José , que ha sido el cerebro y el alma de este éxito. "Esperamos convertirnos en embajadores de primera clase del fútbol egipcio y del fútbol africano".

El entrenador del Al Ittihad, Anghel Iordanescu, se mostró igual de optimista. "Dominamos el fútbol nacional y digamos que también el asiático. No es fácil ganar la Liga de Campeones de la AFC dos veces", ha asegurado el rumano. "Representamos a Asia. Deseamos seguir mejorando y queremos ganar".

El posible duelo con el São Paulo está siempre presente en sus mentes, tentador y acechante, pero ninguno de los dos técnicos está dispuesto a comentar ninguno de los posibles partidos posteriores al derbi árabe.

"Son nuestros vecinos, los hemos visto por televisión y ellos nos han visto a nosotros", explicó Manuel José. "Tienen un buen equipo y algunos jugadores muy peligrosos, como Mohamed Kallon. Sólo cuando nos impongamos a ellos podremos empezar a pensar en el siguiente rival. Es cierto que se trata de un encuentro eliminatorio, pero tenemos nuestra estrategia".

Como su equipo se clasificó antes, Iordanescu, que fue seleccionador de Rumania en las ediciones de 1994 y 1998 de la Copa Mundial de la FIFA, tuvo ocasión de ver al Al Ahly en acción en la final de la Liga de Campeones africana contra el Étoile du Sahel.

"Llevo el tiempo suficiente en esto como para saber que hay que centrarse exclusivamente en el partido inmediato", señaló como respuesta a las preguntas de los periodistas sobre un posible choque en semifinales con los brasileños. "Vamos a intentar ofrecer un fútbol moderno, ofensivo y de gran calidad. Espero que mis hombres hagan honor a estas palabras en el terreno de juego".

Dinastía
Los únicos jugadores nacidos fuera de Egipto con que cuenta el Al Ahly son los angoleños Gilberto y Flavio. "Cuando la pasada temporada empezamos a reconstruir el equipo, me paré a pensar en el hecho de que somos el Club del Siglo y en los 40 millones de aficionados que nos apoyan, y decidí que debíamos empezar a tener en cuenta a África", explicó Manuel José. "¿Por qué se van los jugadores a Europa, por qué no se quedan en África?".

Los delanteros  Emad Motab ,  Mohamed Barakat y  Mohamed Aboutrika , los jugadores del equipo que más atención de la prensa han acaparado, se han hecho grandes precisamente bajo la atenta mirada del veterano entrenador.

Al Ittihad, por su parte, no ha dudado en atraer a grandes estrellas para reforzar el equipo. Junto al extremo brasileño Tcheco, que ya participó en el primer triunfo del club en la Liga de Campeones de 2004, el conjunto saudí añadió a sus filas a los delanteros Mohamed Kallon de Sierra Leona y Joseph Desire-Job de Camerún, durante la temporada de traspasos estival.

Kallon, especialmente, ha demostrado su valía y se ha convertido en el máximo goleador de la competición asiática. "Fichamos a Kallon porque estamos convencidos de que somos un gran equipo, y un gran equipo necesita grandes jugadores", afirmó Iordanescu.

El corazón del Al Ittihad, no obstante, late con un pulso nacional. El guardameta Mabrouk Zaid hace gala de un gran aplomo entre los palos, tanto con el club como con la selección nacional, el capitán Mohamed Noor sigue marcando goles decisivos y el defensa  Hamad Al Montashari acaba de recibir el premio al Jugador Asiático de la AFC en Kuala Lumpur.

Este joven defensa de 23 años de edad vivió durante la entrega del premio un momento conmovedor, arropado por sus compañeros de equipo, que habían acudido a la gala de Kuala Lumpur para apoyarlo en su gran día. El equipo de Yedda había decidido pasar cinco días en Malasia, de camino a Japón, para contrarrestar los efectos del desfase horario.

"Es la segunda vez que participo en esta competición", recordó Iordanescu, cuyo equipo, el Steaua de Bucarest, perdió ante el River Plate en 1986. "En aquella ocasión nos angustió bastante no llegar a adaptarnos a la diferencia horaria. Recuerdo que, además, ni siquiera tuvimos oportunidad de ir a donde fuera para preparar el partido".

Por su parte, el Al Ahly, que se presenta a este choque tras haberse anotado diez victorias consecutivas en la liga egipcia, fue el primero de los seis clubes que compiten en el certamen en llegar a Japón. Sus jugadores han disfrutado de muchísimo tiempo para aclimatarse.

La temperatura, que no sube de los cero grados centígrados en la capital japonesa, será la última de las preocupaciones que inquieten a su entrenador durante los preparativos del encuentro. Con todo lo que hay en juego en ese partido, el Estadio Nacional, con un aforo de 60,000 localidades, se convertirá el domingo por la noche en el lugar más caldeado de Tokio.